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Tribunales

El verano dispara en Vigo los quebrantamientos entre exparejas que no pueden verse ni comunicarse

Se han convertido, junto a los malos tratos habituales, en el delito que más se denuncia ante los Juzgados de Violencia sobre la Mujer

La reincidencia del denunciado conlleva su ingreso en prisión

Una de las protestas contra la violencia machista celebrada en Vigo.

Una de las protestas contra la violencia machista celebrada en Vigo. / Marta G. Brea

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Una orden de alejamiento no entiende de vacaciones. La prohibición de acercarse o comunicarse con una expareja sigue vigente mientras cambian los horarios, las ciudades y las rutinas. Pese a todo, es precisamente durante estos meses cuando los quebrantamientos experimentan un repunte: agresores que, pese a conocer la prohibición y las consecuencias de incumplirlos, deciden volver a acercarse o comunicarse con sus víctimas.

Tanto como medidas provisionales como por sentencia, el no respetar las órdenes de alejamiento o prohibición de comunicación con las ex parejas se ha vuelto recurrente convirtiendo a este delito en uno de los que más se denuncia ante los Juzgados de Violencia sobre la Mujer de Vigo. Las lesiones por malos tratos siguen a la cabeza, sin embargo, los quebrantamientos son los que más despuntan durante este periodo estival.

Fuentes judiciales explican que, en gran medida, estos quebrantamientos están vinculados al consumo de alcohol en contextos de ocio o fiestas, máxima que no exige al agresor de su responsabilidad. También suelen ir relacionados con episodios de amenazas hacia la víctima. Y es que , históricamente, en este tercer trimestre del año siempre se experimenta un repunte de denuncias por violencia de género al producirse un mayor tiempo de convivencia entre ambos.

También los cambios de rutinas, el cierre por vacaciones de espacios seguros o de protección para la víctima pueden activar estos quebrantamientos.

Ante este repunte estacional del riesgo, las autoridades refuerzan el seguimiento de las órdenes registradas en el sistema VioGen o la monitorización activa a través de los dispositivos telemáticos de alejamiento (pulseras GPS), cuya efectividad en estos casos resulta clave para interceptar los intentos de aproximación en zonas de veraneo, por ejemplo. Y es que a pesar de los problemas y quejas sobre sus fallos, siguen empleándose como medida de control, aunque cada vez en menor medida.

Concesión de medidas

Actualmente, según datos del Ministerio de Igualdad, en el primer trimestre de año se han concedido 42 órdenes de alejamiento frente a las 17 que han sido rechazadas en el partido judicial de Vigo. En cuanto a estos dispositivos telemáticos, actualmente en la provincia de Pontevedra están activos 43, una de las cifras más bajas de los últimos años. Fue en enero de 2025 cuando se contaba con el máximo registrado hasta entonces: 56 mujeres estaban protegidas de sus agresores por estas pulseras GPS.

Penas

¿Y qué implica un quebrantamiento? El Código Penal contempla penas de seis meses a un año o multas de 12 a 24 meses. Al tratarse de una pena menor, el ingreso en prisión suele verse sustituido por otras medidas menos gravosas como los trabajos en beneficio de la comunidad o localizaciones permanente. Sin embargo, en casos de reincidencia, fuentes judiciales sí explican que es común que el agresor acabe en la cárcel.

Estos quebrantamientos afectan tanto al acercamiento como a la comunicación con la víctima, por mínima que sea y exista o no interacción. Otro de los supuestos que no exime la investigación por este delito es el consentimiento de la propia víctima. Aunque no es lo común, tampoco es residual que muchos varones con una orden de alejamiento sean detectados en compañía de su víctima. En estos casos se estaría incurriendo igualmente en un delito de quebrantamiento.

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