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Gonzalo de Vigo vuelve a cruzar el océano 500 años después

Cinco siglos después de su encuentro con una expedición española en Guam, Gonzalo de Vigo volverá a unir simbólicamente las dos orillas de su historia. La concatedral-basílica de Santa María de Vigo celebrará el 6 de septiembre una misa en memoria del marinero, con la participación del chamorro Clark Limtiaco y una posterior ofrenda floral ante su estatua

Estatua de Gonzalo de Vigo, por José Molares, en los jardines de Elduayen en Vigo.

Estatua de Gonzalo de Vigo, por José Molares, en los jardines de Elduayen en Vigo. / Jose Lores

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Vigo también ocupa un lugar en la historia de la primera vuelta al mundo. Este año se cumplen cinco siglos desde que Gonzalo de Vigo reapareció ante una expedición española después de haber sobrevivido durante años en la isla de Guam. Una historia extraordinaria que la ciudad quiere recuperar ahora del olvido.

La concatedral-basílica de Santa María celebrará el próximo 6 de septiembre, a las 12.00 horas, una misa en su memoria a la que asistirá Clark Limtiaco, natural de Guam, como representante simbólico del pueblo chamorro que acogió al marinero vigués durante su estancia en la isla.

Durante el acto se presentará la bandera de Guam y, una vez finalizada la ceremonia religiosa, los asistentes podrán participar en una ofrenda floral ante la estatua de Gonzalo de Vigo, situada frente al mar.

La conmemoración pretende servir también como agradecimiento al pueblo chamorro, que acogió y cuidó al marinero en uno de los episodios más singulares de la historia marítima vinculada a Vigo.

Un vigués rumbo a lo desconocido

La historia comienza en el siglo XVI. Un joven procedente de lo que entonces era una pequeña población marinera se embarcó en la expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, que entre 1519 y 1522 acabaría completando la primera circunnavegación del planeta.

Entre aquellos tripulantes figuraba un hombre llamado Gonzalo Álvarez Martínez, que acabaría pasando a la historia como Gonzalo de Vigo. Lo que podía haber sido el nombre anónimo de un marinero más terminó convirtiéndose en uno de los vínculos de la ciudad con aquella aventura que cambió para siempre la percepción del mundo.

A bordo de la nao Trinidad, Gonzalo de Vigo terminó abandonando la expedición en el Pacífico. Junto a dos portugueses llegó a la isla de Guam, en Micronesia. Sus compañeros no sobrevivieron, mientras que el vigués logró ganarse la confianza de los indígenas e integrarse en la sociedad chamorra.

Allí permaneció durante años, aprendiendo sus costumbres y adaptándose a una realidad situada a miles de kilómetros de la tierra de la que había partido.

El inesperado reencuentro

Gonzalo de Vigo volvió a aparecer en las crónicas durante la expedición a las Molucas dirigida por García Jofre de Loaísa. Los integrantes de aquella expedición se encontraron en Guam con un hombre que, pese a su apariencia y su integración entre los habitantes de la isla, hablaba perfectamente castellano.

Era Gonzalo.

El marinero explicó entonces quién era y relató la aventura que lo había llevado hasta allí. Su conocimiento del territorio y de la población local resultó especialmente útil para aquellos nuevos navegantes, convirtiendo al antiguo tripulante perdido en el Pacífico en intermediario entre dos mundos.

Su supervivencia dejó de ser únicamente una historia de resistencia para convertirse también en una historia de adaptación. Gonzalo de Vigo había logrado hacerse un sitio en una sociedad completamente distinta a la suya y utilizar aquel conocimiento para ayudar a quienes llegaron después.

Con el tiempo obtuvo el perdón real y su historia quedó vinculada para siempre tanto a Guam como a Vigo. Hoy, una estatua situada en el entorno portuario recuerda en la ciudad a aquel marinero cuya vida atravesó literalmente medio planeta.

Un homenaje cinco siglos después

En 2026 se cumplen 500 años de aquel reencuentro en Guam, una efeméride que Vigo quiere aprovechar para reivindicar a uno de sus personajes históricos más singulares.

De ahí la celebración del próximo 6 de septiembre en la concatedral de Santa María, donde la presencia del chamorro Clark Limtiaco volverá a conectar simbólicamente Vigo con la isla que acogió a Gonzalo hace cinco siglos.

Para Eulogio Galán, autor del libro «Gonzalo de Vigo y la vuelta al mundo en 1519», su figura merece ocupar un lugar mucho más destacado en la memoria colectiva de la ciudad.

«Gonzalo de Vigo es una figura que merece la pena ensalzar y por la que siento un profundo respeto», afirma.

Su historia, en definitiva, llevó el nombre de Vigo al otro extremo del planeta cuando la ciudad todavía era poco más que una pequeña población marinera. Quinientos años después, aquellas dos orillas volverán a encontrarse.

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