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Catástrofe

Colombianos en Vigo tras el terremoto: «Murió mi excompañero de trabajo. Estaba en el hospital y le cayó un muro encima»

Los familiares relatan la angustia y el pánico vividos tras el seísmo que ha afectado a localidades como Pereira, donde en este momento tienen toque de queda y restricciones de movimiento

Arriba, Dayana y su hijo, dos colombianos residentes en Vigo. En la foto grande, el estado de su pueblo, Pereira.

Arriba, Dayana y su hijo, dos colombianos residentes en Vigo. En la foto grande, el estado de su pueblo, Pereira. / Carlos Ortega /P.C.

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Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Al menos 240 personas han perdido la vida en el terremoto de 7,4 grados que sacudió a Colombia el pasado lunes. El seísmo, ocurrido en el oeste del país a primera hora de la mañana se conoció aquí a mediodía. Dayana Palomino, que migró hace dos años a Vigo desde Pereira, una de las localidades más afectadas, se agitaba por la ansiedad al conocer la noticia. Inmediatamente, llamó a su madre para comprobar que estaba bien. Y tuvo suerte, pero no con otros allegados a los que le pasó lo peor posible.

«En el centro y en los barrios contiguos fue donde hubo mayor afectación. Se derrumbó la alcaldía, la gobernación y una de las iglesias más famosas que tenemos», cuenta Palomino. Emigró a Vigo junto a su hijo para mejorar sus vidas. Aquí ya tenía familiares, por lo que le resultó sencillo empezar de cero. Sin embargo, su madre quedó allí, en Pereira: «Cuando contacté estaba sufriendo un ataque de pánico junto a mis hermanos. Tuvieron que salir de casa e ir al parque. Justo en mi barrio hubo una pequeña avalancha con lodo», cuenta. Su progenitora le explicó que cuando ocurría el movimiento no se tenían en pie, por lo que tuvieron que escapar del inmueble agarrándose.

Tuvo suerte aunque uno de sus excompañeros de trabajo murió por el desastre. Era médico en el hospital y se le cayó una pared encima. «Le pasó lo mismo a otro amigo-conocido que trabajaba en gobernación», concluye.

Marco, otro colombiano que reside en la ciudad olívica, llamó a sobrina Erika en cuanto supo lo ocurrido. Vive en Santa Rosa de Cabal, a diez minutos de Pereira. «Hubo daños materiales y varios edificios con grietas. Se desalojó a todo el mundo», le contaba ella. «En estos momentos está todo el comercio y los colegios cerrados, tenemos toque de queda a partir de las 18.00 horas hasta las 6.00», indica. A esto hay que sumar que ayer pasaron doce horas sin energía y que no pueden usar los vehículos. La principal recomendación es que no se salga de las casas en la medida de lo posible.

«Fue un susto muy grande e impresionante ver cómo caían todos los inmuebles, la gente gritaba, las personas corrían de un sitio para otro», retransmite esta familia.

Ahora, mientras continúan llegando nuevos balances de víctimas y daños, las autoridades colombianas afrontan las horas más críticas de la emergencia. Los equipos de rescate mantienen la búsqueda de personas desaparecidas entre los escombros, mientras se evalúa el estado de los edificios y de infraestructuras básicas como hospitales, carreteras y redes eléctricas. También se mantiene la vigilancia ante posibles réplicas, que podrían complicar las cosas y obligar a mantener desalojadas algunas zonas. Una vez superada esta primera fase, el reto será restablecer los servicios básicos y atender a las familias que han perdido sus viviendas.

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