Vive Vigo
La hazaña de dos abuelos de 92 y 83 años en Cíes: Mario y Alsira conquistan la isla junto a su nieto
Recorremos algunos de los lugares de encuentro y celebración que nuestros lectores han querido compartir con FARO en «Vive Vigo»
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Más de cincuenta años después de su primera visita, Mario Veiga Graña regresó a las Islas Cíes y lo hizo demostrando que la edad es, en ocasiones, solo un número. A sus 92 años, completó junto a su mujer, Alsira Gómez Villaverde, de 83, y su nieto, Sergio Veiga Vilariño, de 29, una intensa jornada en la que subieron al Alto do Príncipe y al Faro de Cíes.
El matrimonio reside en Mourente, en Pontevedra, desde hace más de seis décadas, aunque ambos son naturales de Forcarei. Allí continúan regresando con frecuencia y conservan buena parte de sus raíces familiares.
La idea de volver a Cíes surgió durante una conversación entre Sergio y su abuelo. La familia había visitado Ons unos años antes y Mario reconoció que apenas recordaba aquella primera excursión a las islas, realizada cuando sus hijos todavía eran pequeños. Su nieto decidió entonces organizar el viaje.
«Pensé que sería interesante llevarlos para que vieran cómo está actualmente. Compartir tiempo con los abuelos es un privilegio y muchas veces no nos damos cuenta de lo rápido que pasa», explica Sergio.
De Rodas al Alto do Príncipe
Los tres llegaron a Rodas alrededor de las 11.30 horas. Desde allí iniciaron la subida al Alto do Príncipe, primera gran parada de una ruta cuidadosamente organizada para poder descansar siempre que fuese necesario.
Cuando alcanzaron el último tramo, Alsira decidió quedarse unos metros atrás porque la zona de rocas le parecía complicada. Sergio le pidió que aguardase sentada mientras él y su abuelo continuaban hasta el mirador. Al levantar la cabeza, sin embargo, descubrió que Mario ya le sacaba más de veinte metros de ventaja.
El nonagenario fue el primero en alcanzar la parte superior. Mientras abuelo y nieto esperaban para hacerse una fotografía, escucharon una voz a sus espaldas: «¡Esperad, esperad!». Era Alsira, que había cambiado de opinión y subía para posar junto a ellos.

Cedidos
«Pudimos hacernos la fotografía los tres juntos. Es uno de esos recuerdos que van a quedar para siempre», señala Sergio.
Tras descansar y tomar algo en el restaurante Rodas, la familia se dirigió al camping para comer. La sobremesa, lejos de poner fin a la excursión, dio paso al desafío más exigente del día: la subida al Faro de Cíes.
«¿Hay que subir hasta allí arriba?»
La caminata comenzó durante las horas de más calor, con unos 24 grados, sol y una ligera brisa que aliviaba el esfuerzo. Los tres aprovecharon cada zona de sombra para detenerse unos minutos.
Al distinguir a lo lejos las curvas en zigzag del último tramo, Alsira preguntó sorprendida: «¿Hay que subir hasta allí arriba? ¡Yo me quedo aquí!». La impresión inicial no la hizo rendirse. Continuó poco a poco, realizando pequeñas paradas para recuperar el aliento y disfrutar del paisaje.

La aventura de Mario, Alsira y su nieto en las islas Cíes / Cedidas
Finalmente alcanzó la cima. Mario, una vez más, había llegado el primero.
Durante toda la jornada, el estado de forma del hombre de 92 años llamó la atención de los demás visitantes. Varias personas se acercaron para felicitarlo y preguntarle cómo conseguía mantenerse tan activo. Entre ellas había un grupo de turistas italianos que se quedó sorprendido al conocer su edad.
Mario responde siempre con humildad: «No hay ningún secreto. Todo está escrito. A unos les toca una cosa y a otros otra. Yo simplemente tuve suerte». También repite una frase que, según su familia, resume su manera de afrontar la vida: «Si te dejas ir, te llevan».
Después de subir al faro, los tres emprendieron el descenso con calma, hicieron una nueva parada junto a la playa y regresaron a Rodas para tomar el barco de las 19.15 horas rumbo a Vigo.
El color del agua, las vistas desde los miradores, la tranquilidad y la belleza del Parque Nacional sorprendieron a Mario y Alsira. Pero, por encima del paisaje, quedó la satisfacción de haber completado juntos el recorrido. «Más que una excursión, fue un día inolvidable en familia», resume Sergio, que calculó en su reloj inteligente que el recorrido con sus exigentes pendientes superaba los 14 kilómetros. Toda una hazaña para estos valientes abuelos.
La Iguana vuelve a rugir, aunque sea para grabar
No son buenos tiempos para la lírica en la noche viguesa. Mientras la oferta de música en directo sigue menguando fuera de los grandes recintos y festivales, algunas salas aprovechan toda oportunidad para rememorar las noches en las que cientos de personas disfrutaban de conciertos en su interior.

Momento de la grabación del videoclip de Art Matamoa, nombre artístico del vigués Artur Cancelo. / Santi Iglesias Abellán
Fue el caso de La Iguana, que el pasado 28 de junio abrió sus puertas para una grabación de tres videoclips. La sesión corrió a cargo de Art Matamoa, nombre artístico del vigués Artur Cancelo quien estuvo acompañado de amigos, familiares y una banda conformada por Púa Razzani (bajista), Guacho (batería) y Marta Ananín a los teclados.
Los singles verán muy pronto la luz, pero las imágenes del rodaje confirman que la sala conserva todo su aura. «Ojalá algún día este escenario vuelva a cobrar la vida que se merece y que tantísimas personas echamos de menos», explicaban en Instagram desde la cuenta oficial del local de Churruca.
Faye descubre los sabores de Vigo en el restaurante Crudeza
Abdoulaye Faye ya empieza a familiarizarse con Vigo, también fuera de los terrenos de juego. El reciente fichaje del Celta ha aprovechado sus primeros días en la ciudad para conocer parte de su oferta gastronómica y ha elegido Crudeza, situado en el número 20 de Ronda de Don Bosco, para estrenarse en la hostelería viguesa.

Abdoulaye Faye posa junto al personal del restaurante Crudeza durante su visita al establecimiento de Ronda de Don Bosco. / Restaurante Crudeza
El futbolista senegalés aparece sonriente en una fotografía junto al personal del restaurante, que compartió con él una de sus primeras veladas desde su llegada a la ciudad. Una estampa que demuestra que el nuevo jugador celeste comienza a integrarse en la vida viguesa y a descubrir los establecimientos del centro.
«Acaba de aterrizar en Vigo pero ha decidido empezar a conocer la ciudad por una de sus partes importantes: la mesa. ¡Nos hizo especial ilusión recibir en Crudeza a esta nueva incorporación celeste! Gracias por la visita y ¡mucha suerte en esta nueva etapa!», comentó el restaurante en su perfil de Instagram junto a la foto.
Crudeza está especializado en cocina fusión y platos de autor, combinando influencias latinas y asiáticas con productos frescos y de temporada. Los ceviches y marinados ocupan un lugar destacado en su propuesta, en la que también aparecen carnes cocinadas a baja temperatura, bacalao al horno y otras elaboraciones contemporáneas que buscan equilibrar creatividad, técnica y presentación.
La visita se produce apenas unos días después de que el Celta anunciase oficialmente la incorporación de Faye. El defensa central, de 21 años y 1,91 metros, llega cedido por el Bayer Leverkusen para reforzar la zaga de Claudio Giráldez. Formado en la academia senegalesa Diambars, inició su trayectoria europea en Suecia y la pasada temporada disputó 17 partidos de liga con el Lorient francés.
Samil vuelve a bailar al ritmo de la música en directo
Los conciertos han regresado esta semana al Chiringuito Samil tras varias semanas de incertidumbre y polémica por su posible suspensión. La vuelta dejó una imagen que resume el ambiente vivido en el paseo: el grupo Demasiadas Sombras y Pocas Luces actuando frente a una multitud entregada, con decenas de personas cantando, bailando y levantando las manos ante una de las puestas de sol más emblemáticas de Vigo.

Foto de familia en el Chiringuito Samil tras el concierto del pasado domingo. / Adri Masso @massovisual
Desde el establecimiento celebraron en sus redes sociales la recuperación de una actividad que consideran inseparable del verano vigués. «Vigo dice sí a la música en directo», proclamaron junto a la fotografía del concierto, destacando que la música en los chiringuitos reúne a vecinos y visitantes, anima la playa y crea recuerdos frente al mar.
Los responsables del local explican que ya están solicitando autorización para organizar nuevas fechas, ya que la limitación actual a dos jornadas semanales ha dejado fuera a varios de los grupos que tenían programados. El objetivo es ampliar una oferta que, a tenor de la respuesta del público, sigue contando con un importante respaldo: Samil quiere continuar poniendo banda sonora a sus atardeceres.
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