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Dinoseto de Vigo

¿Qué fue del Dinoseto? Vigo espera el regreso de su vecino más querido

En 2015 Vigo creó uno de los iconos más reconocibles de la ciudad sin darse cuenta de la magnitud que alcanzaría. Desde hace dos años, el conocido Dinoseto, ya no se deja ver por las calles. En pleno 2026 pensar en su posible regreso puede resultar una osadía pero son muchos los vigueses que todavía lo echan de menos

Dinoseto y Dinosetiño en la Porta do Sol en el año 2020

Dinoseto y Dinosetiño en la Porta do Sol en el año 2020 / RICARDO GROBAS

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El 19 de mayo del año 2015 la ciudad amanecía con un nuevo vecino. ¿Quién no recuerda el famoso Dinoseto? Colocado por primera vez en una rotonda en la Rúa Rosalía de Castro, fue trasladado posteriomente a la Porta do Sol, donde pasó gran parte de su vida. Tras la pandemia, fue reubicado en la Praza de Compostela, ya con menos protagonismo. Hace más de una década que llegó a Vigo y, sin embargo dos años atrás se retiró de la esfera pública debido a su deterioro. Lo que comenzó como un sencillo arbusto con forma de dinosaurio se convirtió en uno de los iconos más queridos de la ciudad y en un protagonista habitual de miles de fotografías.

Este "monumento vegetal" está compuesto por una estructura metálica de alambre y malla sobre la que crece un arbusto de boj tallado. Desde su retirada se encuentra en el viveiro de O Castro, donde continúa «en fase de recuperación». Sobre una posible incoporación, desde el Concello señalan que «é unha planta viva así que é difícil predecir como vai evolucionar».

Vigo. Dinoseto sin hojas

Dinoseto y Dinosetiño descuidado en el año 2024 / JOSE LORES

Mientras tanto, el Dinoseto sigue muy presiente en la memoria colectiva de los vigueses. Paula Barros lo recuerda con cariño y nostalgia y espera su vuelta: «Claro, tiene que volver. No hay nada más vigués que las luces de navidad y el Dinoseto», comenta. Al preguntarle por él, confiesa, además, que ni siquiera sabía que ya no estaba: «Me acabo de enterar ahora mismo de que ya no está». Un recuerdo que también comparte Lara Gómez, quien rememora con especial cariño la llegada del Dinosetiño, un minidinosaurio que apareció en 2016: «Era algo guay que no era turístico» «A mí el Dinoseto me parecía divertido y cuando nació uno nuevo, que era un huevo, y de repente un dinosaurio enano...era monísimo eso».

Aunque el Dinoseto aún no se haya recuperado, este arbusto sigue en los recuerdos y corazones de todos los vigueses. De momento, el futuro del Dinoseto es una incógnita. El Concello no pone fecha a su regreso y el dinosaurio continúa recuperándose lejos del espacio público. No obstante, el cariño que aún despierta demuestra que, aunque desapareciera de las calles, nunca dejó de formar parte del paisaje sentimental de Vigo.

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