Contaminación
Dos toneladas de microplásticos llegan a la ría de Vigo cada año desde el Morrazo
Investigadores del Centro de Investigación Marina de la UVigo advierten que se trata de una cantidad con una relevancia ambiental «significativa»
La depuradora de Moaña consigue retener el 90% de los contaminantes procedentes de aguas residuales

El investigador Víctor Hernando analiza restos de microplásticos. / FdV
Cada año, alrededor de dos toneladas de microplásticos llegan a la ría de Vigo a través del agua tratada que sale de la estación depuradora de Moaña. Es la principal conclusión del proyecto Clear-Edar, liderado por el investigador del Centro de Investigación Mariña (CIM) de la Universidade de Vigo Víctor Hernando, que pone cifras al impacto de estos contaminantes y, al mismo tiempo, evidencia el papel fundamental de las depuradoras para frenar su llegada al mar.
El estudio calcula que la EDAR recibe anualmente unas 47 toneladas de microplásticos procedentes de las aguas residuales. De esa cantidad, más del 90% queda retenido durante el proceso de depuración, sobre todo en los lodos y en los residuos sólidos extraídos al inicio del tratamiento. Sin embargo, cerca de dos toneladas consiguen atravesar el sistema y acaban vertiéndose a la ría, una cantidad que los investigadores consideran suficiente para seguir representando un problema ambiental.
Los resultados sitúan a la depuradora de Moaña en niveles de eficacia similares a los descritos en la literatura científica internacional y refuerzan su papel como infraestructura esencial para proteger la ría de Vigo, aunque el trabajo concluye que estas instalaciones, por sí solas, no son capaces de eliminar completamente este tipo de contaminación emergente.
La investigación analizó distintos puntos del proceso de depuración para seguir el recorrido de los plásticos desde su entrada en la planta hasta el agua ya tratada. En las aguas residuales que llegan a la instalación se detectó una concentración media de unas 1.180 partículas por litro, compuestas principalmente por fragmentos y fibras de plásticos de uso cotidiano como polietileno. Tras completar el tratamiento, esa cifra se reduce hasta unas 91 partículas por litro.
Entre los residuos retenidos por la planta destacan las toallitas húmedas y otros productos textiles de higiene, que representan alrededor del 70% de la masa seca del desbaste, el material sólido que se separa al inicio del proceso. El estudio también detectó diferencias estacionales: en verano aumenta la presencia de pequeños fragmentos, asociados al incremento de la población por el turismo, mientras que en invierno predominan residuos de mayor tamaño arrastrados por las lluvias.
Los microplásticos son partículas inferiores a los 5 milímetros, lo que dificulta determinar su origen, pero la comunidad científica ya ha llegado a ciertos consensos. Los más abundantes en la Rías Baixas, tanto en los fondos como en el agua, son las microfibras procedentes de la industria textil que se acumulan en los lodos de las depuradoras, fragmentos de pintura que se desprenden de las cubiertas de los barcos durante su limpieza o filamentos procedentes de redes y aparejos de pesca.
Además de cuantificar la contaminación, el proyecto permitió mejorar los protocolos para analizar microplásticos en aguas residuales y lodos, un ámbito que gana importancia con la nueva normativa europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas. También se realizaron ensayos de vermicompostaje que demostraron la posibilidad de biodegradar la materia orgánica presente en los residuos del desbaste, abriendo la puerta a nuevas estrategias de economía circular.
En el proyecto participaron también el Centro Oceanográfico de Vigo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y los grupos ETEA y CIES de la Universidade de Vigo. Los investigadores destacan que se trata de una de las primeras evaluaciones integrales de microplásticos en una depuradora de pequeña escala en Galicia y consideran que sus resultados pueden servir de referencia para mejorar la protección de las rías gallegas.
Otro estudio
El agua descargada por nuestra lavadora tras cada colada contiene miles de microplásticos que las estaciones depuradoras, a pesar de su alta capacidad de tratamiento, no logran eliminar del todo. Y de esta forma se convierten en la principal fuente de estas partículas residuales en zonas costeras. Un estudio conjunto realizado hace unos años por las universidades de Vigo y Aveiro y el IEO determinó que la EDAR del Lagares es la principal impulsora de dichos compuestos en la ría y que su distribución depende en gran medida del régimen de mareas. Los resultados obtenidos gracias a un sistema de modelización 3D evidencian su utilidad para elaborar estrategias que ayuden a mitigar su impacto.
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