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O Marisquiño

El 'freestyle', un lugar para encontrarse

Un año después de su puesta de largo en el festival olívico, «Freestyle People» celebra su segundo año consolidado como modelo de inclusión global mientras abre nuevos horizontes para unir a jóvenes y la tercera edad sobre la tarima.

Gallos del Norte en O Marisquiño 2025.

Gallos del Norte en O Marisquiño 2025. / Cedida

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Lo que nació como un proyecto pionero para democratizar la cultura urbana en las plazas y escenarios de Galicia ha tomado una dimensión que trasciende fronteras. Un año después de su estreno en O Marisquiño, Freestyle People, la iniciativa impulsada conjuntamente por la plataforma Gallos del Norte y la ONG coruñesa Poten100mos, no solo ha consolidado su presencia en el festival olívico, sino que se ha convertido en un modelo de integración ejemplo para el resto del mundo. A lo largo de este fin de semana tendrán lugar el «freestyle people» el viernes, el sábado y domingo será el turno de las competiciones de freestyle.

Álvaro Pumares, uno de los coordinadores del proyecto junto a Cristina de la Puente (Poten100mos), destaca el acelerado crecimiento de una iniciativa que combina la logística social con la pasión por la improvisación. Pumares señala que el proyecto ha demostrado que el rap no entiende de fronteras ni de idiomas. En los últimos meses, Freestyle People ha llevado sus talleres e intervenciones a festivales comunitarios de Cabo Verde y Alemania, al tiempo que ultima su desembarco en nuevos escenarios de África y Brasil.

Respaldo de la élite y las familias

Una de las grandes muestras de esta consolidación ha sido el impacto entre los propios profesionales de la disciplina. El impulsor de Gallos del Norte subraya que figuras referentes del circuito nacional e internacional, como Skone y otrás más que se anunciarán próximamente, han mostrado su interés e implicación directa con el proyecto tras comprobar la respuesta del público y la autenticidad de las sesiones.

Pumares rememora cómo en las últimas jornadas del festival cada vez son más los jóvenes que toman el micrófono y a su vez cada vez son más los padres que forman parte del público. Para la organización el objetivo final es erradicar prejuicios y ofrecer un espacio donde cualquiera pueda encontrar su propia voz, el sueño de Pumares como organizador sería «que estén en un escenario rapeando un padre, con su hijo, gente de otros entornos y que el freestyle sea su lugar seguro».

El nuevo reto: conectar con los mayores

Con la estructura inclusiva ya asentada, que moviliza en eventos de gran envergadura a autobuses con decenas de chavales y monitores especializados, el proyecto mira hacia nuevos horizontes intergeneracionales. Pumares avanza que una de las metas que encaran con mayor ilusión es empezar a trabajar directamente con personas mayores. La propuesta pasa por experimentar con la insonorización y fusionar géneros tradicionales con ritmos actuales como el rap y el reguetón, creando un híbrido musical que sirva de puente entre las generaciones más antiguas y las actuales.

Aunque el coordinador de Gallos del Norte insiste en que disfruta de la vertiente competitiva de las batallas y respeta la libertad de los jurados, aclara que su verdadera motivación no es la deportivización ni la búsqueda del punchline perfecto. Pumares concluye que el hip-hop es, por encima de todo, un movimiento comunitario naciente que debe seguir abriéndose al mundo para demostrar que la improvisación es mucho más que dos personas enfrentándose sobre una tarima.

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