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103 años

Isabel, la socia centenaria que desafía al tiempo desde un gimnasio de Vigo

Isabel Vázquez acaba de cumplir 103 años y mantiene intactas sus ganas de regresar al gimnasio. Socia de honor de Máis que Auga Barreiro, encuentra en el deporte, el ambiente y la gente joven su mejor «medicina»

Isabel Vázquez, en el Máis que Auga de Barreiro.

Isabel Vázquez, en el Máis que Auga de Barreiro. / FdV

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El deporte, como tantas otras cosas, no entiende de edad. Isabel Vázquez, socia de honor de Máis que Auga, es un buen ejemplo. Cada 4 de agosto celebra su cumpleaños, pero su aniversario no pasa inadvertido en el centro deportivo: es la mujer más longeva del gimnasio y este año ha cumplido 103.

Por ese motivo, el centro de Barreiro la recibió con un ramo de flores para felicitarla. Isabel no pudo acudir a hacer ejercicio como acostumbra porque tenía una cita en el centro de salud, pero dejó un mensaje claro: «Máis que Auga es mi medicina, es salud».

Lleva un par de semanas sin poder entrenar debido a una herida que cicatrizó mal y que todavía le están curando. La pausa ha afectado a su ánimo y ya está deseando regresar a sus aparatos.

«Me encanta el ambiente que se respira aquí. Me gusta estar rodeada de gente joven. Es más, si tengo un día un poco más flojo, al llegar al gimnasio y hacer mis ejercicios, me reactivo», explica.

Y que nadie piense que tiene el centro al lado de casa. «Primero tengo que subir una cuesta hasta la carretera para coger el autobús que me trae hasta aquí. Pero merece la pena».

Aunque es madrugadora, antes de salir deja hechas las tareas de casa y preparada la comida para ella y su hijo, que almuerza con ella todos los días. Por su cumpleaños esperaba alguna sorpresa: «No sé adónde me llevarán, pero yo me dejo llevar».

Isabel está vinculada a Máis que Auga Barreiro desde su apertura. Cuando se jubiló, comenzó a practicar deporte y acudía al pabellón del Carmen para nadar, una de sus actividades favoritas. Sin embargo, la piscina le quedaba demasiado lejos.

Por eso, cuando empezó a hablarse de la apertura de un centro de Máis que Auga en su barrio, tuvo claro que quería hacerse socia desde el primer momento. «Fue una de las mejores decisiones que he tomado», afirma orgullosa.

También reparte elogios entre el personal, «que siempre está pendiente de mí», y el resto de usuarios, que la cuidan y le muestran su cariño. Isabel se hace querer.

Una mujer adelantada a su tiempo

La socia de honor siempre fue una mujer adelantada a su época. De joven se subía a la moto con pantalones, algo que entonces provocaba cierto escándalo, y siempre mostró afición por el deporte, una práctica tampoco demasiado habitual entre las mujeres de su generación.

Ahora mantiene los mismos gustos, aunque ya no monte en moto. Disfruta especialmente de las conversaciones con sus amigas jóvenes, algunas de 60 años. Con una sonrisa pícara, lo explica así: «Yo no quiero estar con viejos como yo, que solo hablan de enfermedades. A mí me gusta rodearme de gente joven».

El día que cumplió cien años, Isabel compartió dos consejos que tres años después mantienen toda su vigencia. El primero: «Ir a la cama con la cabeza tranquila, sin pensar en los problemas que todos tenemos. Dejarlos aparcados hasta el día siguiente, que ya los afrontarás».

El segundo: «Estar rodeada de gente más joven que tú, porque eso te ayuda a estar más activa, al día».

En Máis que Auga solo le discuten una cosa. Isabel dice que hay que rodearse de juventud. Tiene razón, pero en el centro también quieren seguir rodeándose de ella.

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