O Marisquiño
«Beauty»: la belleza de ser diferentes
Lo que nació durante O Marisquiño como un documental sobre BMX y skate adaptados terminó convertido en un relato sobre diversidad, libertad y comunidad. «Beauty» se estrenó este miércoles en Vigo con la voluntad de alejarse de la compasión y mostrar a sus protagonistas como lo que son: deportistas, amigos, viajeros y soñadores

Responsables del documental «Beauty», este miércoles en el estreno en el Auditorio Municipal de Praza do Rei. / Jose Lores
«Beauty» se estrenó este miércoles en Vigo. El cortometraje documental, rodado durante O Marisquiño y centrado en el deporte adaptado, llega a la ciudad en la que nació con una idea que su equipo ha defendido desde el principio: demostrar que detrás de cada deportista hay una historia que va mucho más allá de la discapacidad.
Ese planteamiento fue tomando forma durante el propio rodaje. Lo que inicialmente iba a ser un documental sobre las competiciones adaptadas de BMX y skate acabó convirtiéndose en una reflexión sobre la diversidad, la comunidad y la manera en que el deporte une a personas de diferentes países y realidades.
«Lo que realmente me llamó la atención no fueron sus discapacidades, sino la manera en la que vivían el deporte, la libertad que encontraban en él y la comunidad que habían construido entre personas de diferentes países. Ahí entendí que el verdadero tema no era la discapacidad, sino la diversidad humana», explica uno de sus directores, Eduardo Muñoz.
Una visión que comparte el productor y guionista, Fran López Reyes, quien recuerda que el proyecto surgió tras una conversación con la organización de O Marisquiño, después de haber producido otro documental relacionado con la discapacidad.
«Como sociedad necesitamos más educación y más conocimiento sobre la discapacidad. La primera idea que se me planteó fue que la diferencia es bella, y por eso nació “Beauty”», resume.

Público en el estreno del documental «Beauty». / Jose Lores
Ambos coinciden en que el documental se aleja deliberadamente de los relatos tradicionales sobre la superación personal. «Creo que muchas veces el cine ha contado estas historias desde la compasión o desde el drama. Nosotros queríamos hacerlo desde la admiración, pero, sobre todo, desde la normalidad. Son deportistas, amigos, viajeros, soñadores… y eso es lo que queríamos mostrar», afirma Muñoz.
En la misma línea, López Reyes defiende que nunca buscaron construir héroes. «No queríamos centrarnos en el superhéroe o en la persona resiliente que resurge de las cenizas. Queríamos normalizar la diferencia y demostrar que la diferencia también es bella».
Uno de los protagonistas del documental es el rider colombiano de BMX Julián Molina, quien asegura que aceptó participar desde el primer momento por la energía que transmitía el proyecto.
«Me sentí muy agradecido por la invitación y muy honrado. El equipo de trabajo me conmovió muchísimo y me sirvió de inspiración para seguir bailándole a esta vida. Lo que más me atrajo fue la energía de todos los riders, especialmente la de los chicos de skate que montaban sin ver, viendo su propio mundo», explica.
El colombiano recuerda el rodaje como una experiencia marcada por la convivencia y el compañerismo. «Me quedo con la sonrisa de todos los riders. Hubo alguna caída de las que asustan, pero al final siempre nos la vacilábamos», comenta entre risas. Acostumbrado a convivir con las cámaras desde los 13 años, reconoce que grabar el documental le resultó completamente natural.
Más allá del rodaje, Molina destaca la convivencia con deportistas de distintos países y disciplinas como uno de los grandes aprendizajes de aquellos días. «Me llevo muchísima inspiración de todos los riders. Me retroalimenta como persona y me impulsa a seguir haciendo lo que amo».
Una de las escenas más simbólicas de «Beauty» es «La Bajada», en la que decenas de riders descienden juntos por una de las calles de Vigo. Aunque en un principio pensó que se trataba simplemente de una demostración de habilidad, con el paso de los días terminó interpretándola de otra forma.
«Todo se transformó en una danza de fuego, donde cada uno brillaba con su propia luz y juntos éramos los amos de nuestras vidas, inspirando a las personas a ser cada día mejores. Esto es saber ser humano. Pienso que eso lo han captado», afirma.

Imágenes del rodaje de la famosa «La Bajada». / FdV
El éxito del cortometraje ha impulsado al equipo a preparar un largometraje que ampliará la historia con nuevos rodajes en Brasil, Japón, Colombia y Reino Unido. Un proyecto que, según sus responsables, mantendrá intacta la esencia con la que nació en Vigo: utilizar el deporte como punto de partida para hablar de inclusión, diversidad y de la belleza que existe en las diferencias.
Molina espera que ese mensaje llegue al espectador. «Quisiera que vivieran una experiencia y que se llevaran un pensamiento que les haga sentirse vivos cada vez que despierten. Que recuerden estas imágenes como algo que pasa por el corazón, atraviesa la mente y se expresa a través del cuerpo», concluye.
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