Queja vecinal
Las demoliciones del CSIC en la ETEA «asfixian» a los vecinos de esta zona de Vigo: «No podemos respirar, esto es horrible»
Las obras que servirán para dar paso a la nueva sede del IIM están generando ruido y grandes nubes de polvo

Marta G. Brea

Es raro que una obra no genere molestias a su alrededor. Más ruido, movimiento de maquinaria. Son cuestiones que, aunque supongan una molestia, se deben aceptar por el interés general al buscar mejoras en ámbitos degradados desde hace años. Sin embargo, toda paciencia tiene un límite y eso es lo que le está sucediendo a una veintena de vecinos que tienen sus viviendas en la Baixada ós Ríos, que llevan desde hace casi dos semanas «asfixiados» por los grandes nubarrones de polvo que están generando los trabajos encargados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en su parcela de la ETEA, donde tiene previsto levantar la nueva sede del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM).
El proyecto, que se suma a otros ya en marcha en el antiguo complejo militar como la urbanización de viales, nuevo aparcamiento o una residencia de mayores, servirá para revitalizar todo el ámbito, pero por el camino están agotando la paciencia y provocando importantes trastornos a los vecinos de Baixada ós Ríos, como declara Beatriz Terleiro, que califica como una auténtica pesadilla lo que están viviendo desde hace más de 10 días.

Polvo generado por la maquinaria que trabaja en las demoliciones. / Fdv
«Estamos todos desesperados, esto es horrible», cuenta desesperada Beatriz, cuya vivienda se encuentra justo en el límite con la ETEA. Ella y su marido son dos de las personas más expuestas a las continuas humaredas que están provocando las demoliciones de las edificaciones en el antiguo complejo militar, sin que exista además ningún tipo de protección ni separación más allá de una maltrecha valla metálica. Relatan también que no ha sido hasta los trabajos que puso en marcha el CSIC a principios de verano cuando se han notado los efectos de las obras de la ETEA, al no generar ninguna molestia las obras en el resto de parcelas.
Explica esta vecina que se ha puesto en contacto con la empresa encargada de estos trabajos, Demoliciones Coruña, y que pese a recibir buenas palabras, no ha aportado soluciones como humedecer los escombros para evitar que el viento propague el humo. «Nos dicen que no les da el agua, no están mojando nada», cuenta Beatriz. La situación obliga mañana y tarde a no poder abrir las ventanas de sus casas bajo ningún concepto y, además, están viendo como los coches están todos llenos de polvo y suciedad.
Muestran su preocupación, sobre todo, por las personas mayores que residen en la zona y aquellas personas alérgicas, como es el caso de una de las niñas que vive en la zona y que se ha tenido que ir a Nigrán al ser imposible para ella permanecer en su casa. También se están viendo afectado el ocio, al ser imposible acudir a la playa sin respirar todo el polvo que se genera. «Mucha gente desde la zona alta piensa que hay niebla, pero luego al acercarse se da cuenta de que es una gran nube de polvo», explica Beatriz. También el día a día en el chiringuito de la ETEA se ha complicado las últimas semanas.
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