Saúl Vilar: «Si te caes, te levantas: eso es lo que hace cualquier deportista que llega lejos»
«O Marisquiño es muy especial porque es el evento de casa»

Jose Lores
Saúl Vilar (Vigo, 2008) es una de las grandes promesas del BMX Freestyle Park en España. Con solo 18 años, ya se ha proclamado campeón de España absoluto en la categoría élite masculina, un título que confirma la progresión de un rider que lleva una década creciendo sobre la bicicleta. En su palmarés figura también el Campeonato de España júnior conquistado en 2021 durante el Madrid Urban Sports, además de destacados resultados en O Marisquiño, el festival que ha marcado buena parte de su trayectoria. Este año cumple precisamente diez ediciones participando en el evento vigués, donde dio sus primeros pasos en la competición y que sigue considerando una cita muy especial.
Empezó a montar en BMX siendo muy pequeño. ¿Cuándo se dio cuenta de que podía dedicarse a esto de forma seria?
Me di cuenta cuando ya llevaba unos años practicándolo y compitiendo, sobre todo en O Marisquiño, que es el evento de casa y uno de mis favoritos. Empecé a conseguir buenos resultados y pensé que, si me lo tomaba en serio, podía llegar lejos.
Este año alcanzará su décima participación en O Marisquiño. ¿Cómo describiría su evolución desde aquella primera edición?
Ha sido una evolución muy progresiva. En estos últimos años he dado un salto importante porque empecé a viajar y a competir a nivel internacional. Eso te abre muchas puertas y, sobre todo, te hace mejorar porque entrenas y compites junto a riders de muchísimo nivel.
¿Qué tiene O Marisquiño que lo hace diferente de otras competiciones?
El ambiente. Es una pasada. El lugar también es espectacular, con unas vistas que tienen muy pocos eventos. Y luego está el público. Para mí es una cita muy especial porque, además, es la de casa.
Entre los riders, ¿se vive más compañerismo o competición?
Hay un poco de todo. Depende de cada rider y del objetivo con el que venga, pero es una competición con muchísimo nivel y todos intentan hacerlo lo mejor posible.
Si tuviera que quedarse con una sola imagen de O Marisquiño, ¿cuál sería?
El atardecer. Hacer los trucos justo con la puesta de sol de fondo es una pasada.
Con solo 18 años ya ha competido por Europa y también en Asia. ¿Cómo ha vivido esa experiencia?
Muy bien. Todo suma experiencia. Llevo ya unos años viajando por Europa, pero este año también pude competir en China y Malasia. Son eventos impresionantes y cada viaje te ayuda a aprender y a seguir creciendo.
Después de proclamarse campeón de España absoluto, ¿qué objetivos se marca?
Sobre todo, seguir mejorando. Me gustaría conseguir posiciones importantes a nivel mundial y llegar a cada competición con más experiencia, más preparación y un nivel cada vez más alto.
Si pudiera hablar con aquel niño que debutó en O Marisquiño, ¿qué le diría?
Que hizo bien las cosas. Desde pequeño fui constante y nunca dejé de esforzarme. Llevo más de diez años montando en bici y creo que ese trabajo ha dado sus frutos. Aun así, todavía queda mucho por mejorar.
La gente ve los trucos que salen bien, pero no todas las caídas. ¿Cuál ha sido el sacrificio que más ha merecido la pena?
La constancia. Cuando un día las cosas no salen, al siguiente hay que volver a intentarlo sin mirar atrás. Si te caes, te levantas. Creo que eso es lo que hace cualquier deportista que llega lejos, y a mí me ha servido muchísimo.

Saúl Vilar entrenando sus trucos para la nueva edición de O Marisquiño en Navia. / Jose Lores
El BMX exige mucha fuerza y resistencia. ¿Cómo prepara físicamente las competiciones?
Entreno prácticamente todos los días. Compagino la bicicleta con el gimnasio para ganar fuerza y también hago mucho cardio, sobre todo corriendo. Todo eso ayuda mucho cuando te subes a la bici.
Generalmente entrena sobre cemento, pero en O Marisquiño la pista de competición es de madera. ¿Qué cambia para un rider al pasar de una superficie a otra?
La diferencia se nota mucho. La madera absorbe más los impactos y hace que la bicicleta se comporte de otra manera, con unas inercias distintas. En el cemento todo es mucho más rígido: la bici no cede nada y las ruedas, que van muy hinchadas, transmiten todas las sensaciones. Cuando pasas de entrenar sobre cemento a competir en una pista de madera, como la de O Marisquiño, tienes que adaptarte porque todo fluye de una forma diferente y resulta más cómodo para montar.
¿Qué consejo le daría a un niño que quiere empezar en este deporte?
Lo primero es disfrutar. Hay que ir poco a poco porque es un deporte en el que se mejora muy despacio. No vas a aprender grandes trucos en dos días. También es importante cuidarse físicamente y, cuando tenga edad suficiente, empezar a trabajar la fuerza y el cardio para progresar más rápido.
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