Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cristo de la Victoria

La Misa Solemne matinal, cita indispensable en el gran día del Cristo de la Victoria de Vigo

El obispo subrayó en la homilía la importancia de la figura del Cristo como constructor de puentes, instando a no caer en la indiferencia

Antonio Fernández Valín, obispo de la diócesis, presidió la Misa Solemne en una Colegiata abarrotada de vecinos y autoridades

Marta G. Brea

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Llegó el día. La fe cristiana ebulló este domingo en Vigo en forma de miles de personas devotas de la imagen del Santísimo Cristo de la Victoria. El sábado fue cuidadosamente descendida de la Concatedral para ahora ser llevada por las calles de la ciudad, para que los fieles la vean, la acompañen y le recen.

Antes se celebró un clásico, la Misa Solemne matinal, que abarrotó La Colegiata de vecinos y autoridades civiles y militares que querían estar presentes toda la jornada. Como es habitual, el obispo de la diócesis, Antonio Fernández Valín, fue el encargado de presidir la homilía. Durante su transcurso instó a los presentes a fijarse en los brazos de la figura del Cristo, abiertos en cruz, como si quisiesen abrazar. «Non sinalan, nin ameazan, non afastan. Están abertos porque así é o noso Deus, sempre disposto a acoller», dijo. Reflexionó que los fieles no estaban allí ante un hombre derrotado, sino frente a una figura que había salvado el mundo tendiendo puentes. Precisamente, apuntó que el papa León XIV insiste en ello en su mensaje: «Convídanos insistentemente a sermos construtores de pontes entre as persoas, entre os pobos, entre xeracións; onde outros só saben levantar barreiras».

Fernández Valín volvió a dirigirse a los creyentes, les sugirió que alzasen la mirada y contemplasen la cara del Cristo de la Victoria; pero también que hiciesen el ejercicio de imaginársela en todos aquellos en los que se refleja. Les instó a mirar al pobre, al enfermo, al migrante o cualquier persona que necesite ser escuchada, acompañada o querida. Finalizó su intervención pidiendo que la procesión continuase su curso cuando vuelva la rutina, cuando aparezca alguien necesitado. La idea es no caer en la indiferencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents