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Acceso a innovación terapéutica

Oncología con sentido común: un gallego tiene un tercio menos de posibilidades de participar en un ensayo clínico de cáncer que un madrileño

La doctora del Álvaro Cunqueiro Isabel Lorenzo participa en un estudio que concluye que este acceso a las innovaciones terapéuticas varía según el código postal y aboga por medidas para reducir las desigualdades geográficas

La doctora Isabel Lorenzo, en el Cunqueiro.

La doctora Isabel Lorenzo, en el Cunqueiro. / Alba Villar

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El índice de curación en cáncer está en torno al 60%. Así que hay cuatro de cada diez pacientes en los que los tratamientos convencionales no han funcionado y fallecen. Para ellos, la participación en ensayos clínicos de terapias que aún no están en el mercado es una oportunidad. Sin embargo, dependiendo de su código postal, tendrán más o menos posibilidad de acceder a ellos. Así lo han demostrado en un estudio liderado por el Hospital Virgen de la Arrixaca, de Murcia, y en el que participa la oncóloga Isabel Lorenzo, del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. En Galicia tienen oportunidad de acceder a ellos 15 de cada cien mil habitantes, casi un tercio que en Madrid —42 por cada cien mil—, la comunidad mejor posicionada.

El estudio se enmarca en el movimiento internacional de la Oncología del Sentido Común (CSO), que nació en Canadá en 2023 y que busca replantear la atención y la investigación en cáncer para poner al paciente en el centro. Busca reequilibrar la atención oncológica hacia lo que aporta valor real al enfermo y a sus familias, con tratamientos que mejoren la supervivencia y la calidad de vida, equidad en el acceso, asistencia multidisciplinar con colaboración del pacientes y su entorno y comunicación clara y compasiva.

En esta línea, crearon el Grupo Río, un repositorio independiente de artículos de investigación en oncología, en el que se preocupan por desigualdades en la asistencia. «En España, teóricamente, hay mucha equidad con una cartera básica de servicios comunes, pero no es del todo cierto porque las comunidades pueden aumentar las prestaciones», explica la doctora Lorenzo. Uno de estos artículos es el citado estudio con el que encontraron «una diferencia muy importante en el acceso a ensayos clínicos» que permiten a los pacientes acceder a tratamientos innovadores varios años antes de que lleguen al mercado. Y el tiempo, en oncología, «es el bien más preciado».

¿Qué analizaron?

Señalan en este estudio que «España es uno de los países líderes en investigación oncológica», pero, «la geografía de la innovación no es necesariamente la geografía de la necesidad». Acudieron al Registro Español de Estudios Clínicos, al Instituto Nacional de Estadística y a una base de la Asociación Española contra el Cáncer. El estudio concluye que hay «una marcada concentración» en las comunidades de Madrid y Cataluña, con 321 y 319 presencias de ensayos cada una, lo que supone dos de cada cinco de todo el país (41,4%). La tasa de participación por cada cien mil habitantes entre 2016 y 2020 fue de 41,9 y 36,3 en estas dos, frente al 0,2 en La Rioja o el 7 de Baleares. Galicia está en la zona media de la tabla con 106 presencias en ensayos y una participación de 15 pacientes por cada cien mil habitantes.

«Las regiones con mayor incidencia o mortalidad no albergan sistemáticamente un mayor número de estudios», apuntan los autores. «Las zonas con una mayor carga de enfermedad también deberían ofrecer grandes bolsas de pacientes accesibles para el reclutamiento. Sin embargo, la distribución observada sugiere que en la práctica pesan más otros factores, especialmente los lugares donde se ha desarrollado históricamente la infraestructura investigadora», añaden.

Apuntan a la necesidad de «reforzar la capacidad investigadora fuera de los centros ya consolidados y aplicar medidas estructurales coordinadas para garantizar que el acceso a la innovación no dependa del lugar de residencia». Así, recomiendan evaluar la capacidad investigadora de cada comunidad; reforzar los incentivos y proteger el tiempo y lafinanciaciónn para investigar; mejorar los circuitos de derivación de los pacientes allí donde estén los ensayos que les convienen; priorizar el apoyo económico a las regiones con menos recursos; y desarrollar una Red Nacional de Investigación en Cáncer, entre otras medidas.

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