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«En la vida noté el agua tan caliente, casi se parece a la del Mediterráneo»

La temperatura de las playas de Vigo sorprende a los bañistas

Bañistas disfrutando de las aguas este martes en Samil.

Bañistas disfrutando de las aguas este martes en Samil. / Jose Lores

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«El agua de las playas de Galicia está helada, no hay quien se bañe». Es una frase que cualquier bañista podría haber pronunciado años atrás durante el verano en las costas atlánticas. Este 2026, sin embargo, las tornas han cambiado y el mar gallego ha decidido llevar la contraria y sorprender a quienes no se marchan de la playa sin darse un baño. Vigo no se ha quedado atrás: el calor también se ha dejado notar en sus aguas.

Este verano de 2026, además de ser uno de los más calurosos de las últimas décadas, ha traído consigo un aumento de la temperatura del mar. Recordar el agua fría y salir tiritando de las playas de Vigo parece ya cosa del pasado. «Desde que yo recuerde, nunca he encontrado el agua tan caliente como este año. Es un placer estar en ella», asegura Roberto, un joven vigués.

A comienzos de julio, los bañistas comenzaron a notar una anomalía en la temperatura de las aguas gallegas. «Llevamos aproximadamente un mes con el agua así de caliente», afirma José Manuel, un usuario habitual de las playas. Acostumbrados a temperaturas de entre 14 y 18 grados, turistas y bañistas se han encontrado este verano con registros cercanos a los 24 grados, algo muy poco habitual en las Rías Baixas.

«La única vez que encontré el agua tan caliente fue en Cartagena; por poco está como allí», comenta Marta, una bañista. «Cuando está fría, te metes, se te ponen los pelos de punta y para fuera», añade otra. Hay quien lo tiene claro: «La prefiero así que fresquita».

Son testimonios de turistas y vecinos que han percibido un cambio evidente en las aguas de la ciudad. Sensaciones que coinciden con los datos y que se han convertido en uno de los principales temas de conversación en los arenales.

El fenómeno ha maravillado a muchos usuarios, aunque no todos se muestran sorprendidos. «Claro que la recuerdo así de caliente otros veranos, no es nada fuera de lo normal», sostiene Susana, una bañista viguesa en la playa de Samil.

Algunos turistas que veranean habitualmente en las costas viguesas coinciden en que prefieren «el agua así de calentita» y aseguran que «es genial, porque puedes estar media hora dentro y no coges frío». Los más pequeños, que suelen pasar más tiempo en el mar, también han percibido el cambio. «Ni muy fría ni muy poco fría: refrescante», explicaba uno de ellos.

El aumento de las temperaturas no se limita únicamente a las playas. También se ha dejado notar en los ríos. «Te vas al río y el agua está buenísima, y eso que suele estar mucho más fría que en la playa», comenta Susana.

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