Los comuneros de Vigo llaman a empresas y viviendas a que se blinden ante posibles incendios forestales
Además de mantener limpios los terrenos, les piden que tengan medios de emergencia necesarios para luchar contra el fuego
La Mancomunidad advierte que la situación actual de sequía y altas temperaturas convierte a la ciudad en un polvorín

Un operario realiza trabajos de desbroce en los montes de Vigo. / FdV
Las imágenes de los grandes incendios registrados este verano en distintos puntos de España han llevado a la Mancomunidad de Montes de Vigo a poner el foco en la protección de las viviendas, empresas y otras instalaciones ubicadas en las inmediaciones del monte. La entidad advierte de que el incendio de octubre de 2017 demostró que el fuego puede alcanzar en pocas horas zonas habitadas y áreas de actividad económica, por lo que considera imprescindible reforzar la preparación de los inmuebles además de las labores de prevención forestal.
La Mancomunidad recuerda que una parte importante del término municipal se encuentra en la denominada interfaz urbano-forestal, el espacio donde confluyen masas forestales con viviendas, naves, negocios, carreteras y otros equipamientos. En estas zonas, señala, un incendio forestal puede convertirse rápidamente en una emergencia de protección civil.
Por ello, la entidad insiste en que la prevención no debe limitarse a la limpieza y gestión del monte, sino que también debe extenderse a la protección de las edificaciones. Entre las recomendaciones difundidas figura mantener limpios de hojas y restos vegetales los tejados, canalones y terrazas; eliminar la vegetación seca junto a las fachadas; evitar que árboles, setos o plantas trepadoras entren en contacto con los edificios y retirar materiales inflamables como leña, bombonas, depósitos de combustible o plásticos de las inmediaciones de las construcciones.
También aconseja que viviendas y empresas dispongan de medios básicos para responder a una emergencia, como mangueras con acceso a agua, extintores revisados y planes para cortar los suministros de gas y electricidad si fuera necesario. La revisión de estas medidas antes de la campaña de alto riesgo es otra de las recomendaciones incluidas por la Mancomunidad. El secretario técnico de la Mancomunidad, Xosé Antón Fernández, hace también un llamamiento a las administraciones para que se reúnan con ellos para actuar de forma coordinada, especialmente a la hora de llegar un acuerdo para establecer las franjas secundarias: «Es imprescindible». Hay que recordar que el 15% del territorio de toda la ciudad pertenece a las comunidades de montes.
La organización recuerda que el incendio que afectó a Vigo el 15 de octubre de 2017 evidenció la vulnerabilidad de las edificaciones situadas cerca del monte y sostiene que la preparación previa puede reducir considerablemente los daños cuando se producen episodios de temperaturas extremas, sequía y fuertes vientos. Ahora, sin embargo, la falta de lluvias provoca que ya en pleno julio haya un caldo de cultivo similar al de 2017. Pero con tres meses de antelación. La situación además no tiene visos de mejorar. Porque las temperaturas no ayudarán en los próximos días, con las sucesivas olas de calor anunciadas con las que la ciudad llegará a los treinta grados y la ausencia total de precipitaciones, al menos a corto plazo.
Como complemento, la entidad anima a propietarios de viviendas, comunidades, empresas y centros de trabajo a realizar una autoevaluación del riesgo mediante un cuestionario elaborado dentro del proyecto europeo Fireprime. La herramienta permite detectar los principales puntos débiles de cada inmueble y orientar las actuaciones preventivas, aunque la Mancomunidad recuerda que no sustituye a las obligaciones legales ni a las indicaciones que, en caso de emergencia, emitan el 112 y los servicios de extinción.
Vigilancia
Hay que recordar que desde hace unos meses la Mancomunidad comenzó con la campaña Ollos no monte, una iniciativa que en la que las comunidades organizan patrullas de vigilancia en los bosques y prevenir incendios, especialmente durante las jornadas de altas temperaturas. El modelo toma como referencia la experiencia de la Mancomunidade de Montes do Baixo Miño, que activó este mismo programa y logró que su primera edición en 2025 contribuyese a la detección temprana de 14 conatos de incendio. Consiste básicamente en organizar patrullas de vigilancia para evitar posibles fuegos o detectar zonas críticas que pueden suponer un polvorín.
Los promotores de esta iniciativa consideran que concurren varios factores que hacen especialmente necesaria una respuesta organizada: una amplia superficie de monte periurbano, numerosos accesos y pistas, un uso recreativo intenso y, sobre todo, el recuerdo todavía muy presente de los incendios de octubre de 2017, cuando el fuego llegó a las puertas de casas y parques empresariales. A ello se suma que esta misma temporada ya se registraron los primeros conatos en el mes de mayo en los montes de Saiáns.
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