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El agua de la ría de Vigo, a temperatura mediterránea: al borde de los 23 grados

A falta de que termine este mes para tener la media completa, ya sería el segundo julio más cálido desde 2013

«No está entrando agua profunda, que es la que trae nutrientes, y esto tiene consecuencias para el mejillón, por ejemplo, o las mareas rojas», advierte el oceanógrafo Jose González

Bañistas disfrutando del día de playa de la buena temperatura del agua ayer en Samil.

Bañistas disfrutando del día de playa de la buena temperatura del agua ayer en Samil. / Jose Lores

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

El agua de la ría de Vigo continúa batiendo récords y alcanzando valores máximos en los registros históricos del observatorio de Torallamar, que se remontan a 2013. Según sus datos, los meses de mayo y junio se sitúan entre los más cálidos de la serie y este mes también va camino de convertirse en el segundo julio con mayor temperatura media.

Además, el pasado jueves día 23 se obtuvo el máximo valor puntual para un mes de julio, cuando la ría alcanzó los 22,94 grados centígrados a las 16.30 horas.

«Podemos decir que este verano está siendo uno de los más cálidos en el mar y que esto sigue la tendencia de los últimos años, con un incremento en la temperatura media», destaca Jose González, responsable de la Unidad de Oceanografía de la Estación de Toralla (CIM-UVigo).

Los registros de la Ecimat indican que el pasado mes de mayo fue el segundo mayo más cálido desde 2013, quedándose solo a dos décimas de la máxima medida para ese mes.

La temperatura de junio también se situó por encima de la media, siendo el cuarto más cálido. «Pero lo más llamativo es que en este ranking tres de esos cuatro meses corresponden a 2023, 2025 y 2026. Es decir, en los últimos años estamos registrando los valores más altos», apunta González.

Y este julio, a falta de unos días para tener la media completa del mes, ya sería el segundo más cálido desde 2013, además de tener la temperatura más elevada de la serie histórica, rozando los 23 ºC.

Vigo. Día de playa en Samil

Bañistas disfrutando de las aguas este martes en Samil. / Jose Lores

«Estos últimos años hemos estado moviéndonos en valores muy cerca de los máximos, siempre por encima de la media. Ya no es un año puntual, es una tendencia que se está consolidando. Lo vemos también a nivel atmosférico, con la temperatura del aire, que cada año hay más olas de calor, de mayor duración e intensidad y con más frecuencia. Y en el mar está pasando exactamente lo mismo. En las últimas semanas la temperatura ha estado en torno a 20-21 ºC y eso aquí no es lo habitual. No es algo tan a futuro como pueda parecer, cada vez hay más olas de calor también en el mar», explica el experto.

Más allá de que el baño resulte cada vez más agradable, los ciudadanos deberíamos ser más conscientes de las consecuencias del incremento de temperaturas. «Que el agua permanezca en la ría y le dé tiempo a calentarse significa que no está entrando agua profunda, que es la que trae los nutrientes. Y esto se relaciona con muchas otras cosas, por ejemplo, las quejas de los bateeiros porque el mejillón no ha engordado. Si faltan nutrientes orgánicos, el fitoplancton, que es la base de la red trófica, no va a crecer o no de la misma manera. Y además en condiciones de menor renovación y agua más caliente se suelen producir mareas rojas con más frecuencia.  Hablamos de una serie de factores que van en cadena», advierte.

En el Mediterráneo, donde también se están batiendo récords de temperatura, añade González, la mayor evaporación de agua por el calor del mar va a generar más energía y carga de humedad en la atmósfera y, cuando llegue el otoño, DANAs más intensas.

La situación seguirá sin cambios esta semana

Respecto a las condiciones del agua en la ría de Vigo para esta semana, la previsión apunta a que será similar por la ausencia de vientos del norte: «La semana pasada sí sopló durante un par de días y eso hizo que entrara agua profunda, más fría. La temperatura bajó en esas capas más profundas, pero no llegó a completarse el afloramiento. Este fenómeno hace que el agua fría que entra por debajo aflore en la parte interna de la ría y vaya empujando hacia el exterior la capa superficial más cálida. Aunque entró agua en profundidad algo más fría no tenía la intensidad y la duración suficientes».

En los últimos tiempos, el oceanógrafo ya ha tenido que responder a alguna pregunta sobre si realmente estamos viviendo un cambio climático: «La gente dice que en Madrid siempre hubo 40 grados en verano. Bueno, sí, algún día, pero no medio verano con esa temperatura. Siempre ha habido oscilaciones cíclicas, pero no estos extremos. Y son varios factores, ya no solo la temperatura que se alcanza, la intensidad, sino la duración y la frecuencia de estos eventos. Son las tres cosas que nos marcan que estamos ante un cambio».

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