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«LA MEJOR DE EUROPA»

Vigo inaugura la potabilizadora de O Casal, su escudo frente a la sequía y el cambio climático

La planta, que abastece a medio millón de personas, costó 22 millones de euros y fue reconocida como la mejor de Europa

Caballero reclama a la Xunta una nueva presa y rechaza captar agua del Miño

Autoridades y vecinos en la inauguración de la nueva potabilizadora en Aqualia

Autoridades y vecinos en la inauguración de la nueva potabilizadora en Aqualia / Alba Villar

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Vigo inauguró oficialmente este martes una de sus principales infraestructuras para afrontar los efectos del cambio climático y garantizar el abastecimiento de agua. La renovada estación potabilizadora de O Casal, en funcionamiento desde hace alrededor de año y medio, incorpora un avanzado sistema de ultrafiltración, abastece a cerca de medio millón de personas y permite a la ciudad ganar hasta dos meses de autonomía en periodos de sequía.

La actuación, promovida por el Concello y ejecutada por Aqualia, supuso una inversión de 22 millones de euros. De esa cantidad, seis millones proceden del PERTE de digitalización del ciclo del agua financiado por el Gobierno central, mientras que el resto fue asumido con fondos municipales.

Más de 150 personas, entre autoridades, representantes empresariales y vecinos, asistieron al acto institucional, encabezado por el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el director nacional de Aqualia, Lucas Díaz.

Una «Fórmula 1» de la potabilización

La principal novedad de la planta es la rapidez y precisión con la que trata el agua que llega desde el embalse de Eiras. Mientras el recurso tarda alrededor de cinco horas en recorrer los 38 kilómetros que separan la presa de Vigo, O Casal es capaz de completar el proceso de potabilización en un plazo de entre 30 y 75 minutos. Lucas Díaz comparó la instalación con una «Fórmula 1» por la velocidad de sus procesos. Una vez tratada, el agua se distribuye por los depósitos de Vigo y de otros municipios a través de una red de aproximadamente 2.000 kilómetros.

El corazón de la infraestructura es el nuevo edificio de ultrafiltración, una construcción circular de dos plantas, 38,3 metros de diámetro y una cubierta formada por paneles de aluminio resistentes a la corrosión. En su interior se encuentran las membranas de fibra hueca encargadas de filtrar el agua. El sistema permite dejar atrás los episodios de turbidez y coloración que se producían históricamente cuando descendía el nivel del embalse de Eiras y empeoraba la calidad del agua captada.

«En septiembre, octubre o noviembre siempre teníamos un problema. Conforme bajaban los niveles de la presa, la calidad del agua empeoraba y, con la planta que teníamos, era imposible solucionarlo por mucho esfuerzo que hiciésemos. Todo eso forma parte ya de la historia», aseguró Díaz.

Para ejecutar la reforma fue necesario demoler el antiguo decantador, con una capacidad de 8.400 metros cúbicos, excavar 4.300 metros cúbicos de tierra e instalar 80.640 metros cuadrados de membranas de ultrafiltración, una superficie equivalente a unos once campos de fútbol.

La instalación fue reconocida en los Global Water Awards de París como la mejor potabilizadora de Europa y la segunda del mundo, un galardón que el Concello utiliza para reivindicar la dimensión técnica del proyecto.

Dos meses más de autonomía

Caballero destacó la calidad del agua obtenida después del proceso de tratamiento y aseguró que Vigo dispone de «la mejor agua del mundo».

«Es agua mineral. Mil botellas en un supermercado costarían 1.000 euros y en Vigo cobramos menos de dos euros por una tonelada. Es un agua prácticamente sin coste», afirmó el alcalde.

El regidor vinculó la modernización de O Casal con las obras que el Concello desarrolla para renovar las canalizaciones y reducir las fugas en la red. Entre ellas citó la intervención iniciada en la calle Cesáreo Vázquez, con una inversión próxima a los dos millones de euros.

La combinación de las nuevas tecnologías de tratamiento y la mejora de las redes permitirá, según el Gobierno local, que Vigo disponga de dos meses adicionales de autonomía en situaciones de escasez de agua.

Caballero insiste en construir una nueva presa

Pese al avance que supone la potabilizadora, el alcalde advirtió de que la modernización de O Casal solo resuelve una parte del problema. Caballero volvió a reclamar que se inicien de forma inmediata los estudios para construir una nueva presa que garantice el suministro de Vigo y de los municipios del entorno durante las próximas décadas.

«Eiras estaba preparada para llenarse al menos dos veces al año con las lluvias tradicionales, pero con el cambio climático ya no sucede así. En 2017 estuvimos a un mes de tener que traer agua en barcos», recordó.

El regidor rechazó la alternativa planteada por la Xunta para captar agua del río Miño y bombearla hasta el sistema de abastecimiento vigués. Según defendió, esa opción obligaría al recurso a atravesar el entorno de numerosas depuradoras y requeriría un complejo proceso de impulsión. «Es imprescindible empezar de forma inmediata los estudios para construir una nueva presa», reiteró.

Caballero reprochó también al Gobierno gallego no haber colaborado económicamente en la reforma de O Casal, pese a que aproximadamente el 16% del agua tratada se destina a abastecer a municipios vecinos como Cangas, Moaña, Redondela, Mos o Gondomar.

«Vigo se convierte en quien arregla los problemas del área metropolitana, pero la Xunta, que es la responsable del agua, no puso ni un céntimo», censuró el alcalde.

La inauguración oficial culmina así una de las mayores inversiones municipales de los últimos años en el ciclo del agua. Una infraestructura diseñada no solo para mejorar la calidad del suministro actual, sino también para preparar a Vigo ante sequías más prolongadas y episodios extremos que, con el cambio climático, amenazan con dejar de ser excepcionales.

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