Exclusión social
Los sintecho también se instalan en la nueva estación de bus de Vigo
Una decena de personas viven en el acceso peatonal a la intermodal
Los trabajadores denuncian que han reventado los baños y tienen numerosos conflictos entre ellos y con los pasajeros

Cuatro de las personas que viven en la nueva terminal. / Pablo Hernández Gamarra
Desde el cierre de la antigua estación de buses de la Avenida de Madrid en diciembre de 2022, numerosas personas sin hogar se trasladaron allí para buscar un refugio en el que poder vivir, aunque fuese a la intemperie. Unas diez personas, con algún cambio a lo largo de los años, viven en la entrada a unas instalaciones que están completamente abandonadas a la espera de que la Xunta devuelva la parcela al Concello de Vigo y se ejecute lo planeado en el PXOM: adiós al edificio, que está en un estado muy precario, para convertir ese terreno en un gran espacio ciudadano con zonas verdes y equipamientos.
Paradójicamente, la nueva terminal de buses, ubicada en el complejo Vialia, también ha empezado a recibir en los últimos tiempos en torno a unas diez personas sin hogar, que han instalado su campamento en la entrada peatonal de la estación. A diferencia de lo que sucede en la Avenida de Madrid, en este caso, tienen que convivir a diario con los pasajeros y los trabajadores. Estos últimos, precisamente, apuntan que la situación es preocupante. «Nos han reventado los baños, que hemos tenido que cerrar. Incluso han frotado sus deposiciones por las paredes. Están siempre peleando, generan conflictos con los pasajeros al estar pidiendo siempre que les den dinero», explica una empleada de información de la compañía Monbus que trabaja en la estación intermodal.

Alguno de los colchones de los sintecho. / Pablo Hernández Gamarra
El otro principal problema que generan está derivado de las drogas. Todos ellos son adictos, y a veces se pelean porque se acusan mutuamente de robarse alguna sustancia o la metadona. Esta conflictiva situación ha provocado que incluso alguno de los sintecho haya ya abandonado ese campamento ubicado en el acceso a la estación de bus de Vigo. «Aquí todos somos gente que está sola en la vida, sin familia. Y en el albergue municipal de Teis nos ponen en lista de espera porque no tienen sitio. Muy poca gente nos ayuda. A veces viene la Policía Local y la Cruz Roja y nos traen ropa de abrigo y alimentos,», explica una de las personas que viven allí, que prefiere no revelar su identidad públicamente para evitarse posibles problemas legales. Son pocos los que cuentan con un colchón, mientras el resto tienen que conformarse con dormir encima de una alfombra o directamente en unos cartones.
La estampa, por tanto, es prácticamente la misma de la que se vive en la vieja estación de buses de la avenida de Madrid. En la nueva, sin embargo, no cuentan ni con ningún camping gas con el que poder calentar alguna comida. La imagen, tal y como apuntaba un viajero que por primera vez entraba en la estación intermodal, «es desoladora»
La gran mayoría de estos sintecho son personas que han sido desahuciadas de sus hogares o que han tenido problemas con su entorno más cercano y se han quedado en la calle. Uno de ellos curiosamente es R. M., un vecino de A Coruña que, hace tres años, intentó quemarse a lo bonzo en las puertas de los juzgados de Carballo por perder la custodia de sus hijos. La rápida actuación de un agente de la Guardia Civil previno su muerte. Ahora es uno de las personas sin hogar que viven en la nueva estación de buses de Vigo y tiene marcas en los brazos de aquellas quemaduras.
Hay gente de todas las edades, desde jóvenes de 25 años que viven allí con su perro, hasta otros que rondan ya los sesenta.
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