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Una ruta musical

Dos conciertos al día y hasta las diez de la noche: el plan de los chiringuitos de Vigo para recuperar la música en directo

La propuesta limita horarios, espacios y volumen, garantiza la limpieza y deja todos los gastos a cargo de los negocios

Chiringuito de la playa del Vao

Chiringuito de la playa del Vao / Alba Villar / FDV

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Vigo

Los chiringuitos pasan a la acción. Después de casi veinte días a la espera de una solución, los concesionarios trasladaron este lunes al Concello de Vigo una propuesta para recuperar los conciertos en los quioscos de las playas. El plan, bautizado como «ruta musical», limita la programación a dos actuaciones diarias de pequeño formato, que se celebrarían entre las 19.00 y las 22.00 horas.

El documento plantea un calendario restringido y rotatorio entre los seis establecimientos interesados en organizar conciertos. De esta forma, solo habría dos actuaciones cada día en el conjunto de los arenales vigueses, repartidas entre los distintos quioscos para evitar la concentración de eventos y ordenar la programación.

La propuesta tiene como objetivo «contribuir a la dinamización de la oferta cultural, turística y de ocio de la ciudad de Vigo» mediante una programación «estable y ordenada de conciertos en directo». Los concesionarios defienden que la iniciativa beneficiaría tanto a los vecinos como a los visitantes y serviría, al mismo tiempo, para promocionar la música y a los artistas locales.

La decisión queda ahora en manos de las administraciones implicadas, Concello y Xunta, que deberán determinar si el plan permite retomar las actuaciones durante lo que queda de verano. El sistema se basa en espaciar los conciertos tanto geográfica como temporalmente, con el propósito de garantizar un reparto equilibrado y transparente entre los establecimientos y reducir las posibles molestias.

Carteles anunciando la cancelación de los conciertos de los chiringuitos «hasta nuevo aviso».

Carteles anunciando la cancelación de los conciertos de los chiringuitos «hasta nuevo aviso». / FdV

Control de horarios y de volumen

Para responder a las quejas que puedan provocar las actuaciones, los propietarios incluyen una serie de compromisos dirigidos a minimizar su impacto. El primero es limitar los conciertos al tramo comprendido entre las 19.00 y las 22.00 horas, aunque se muestran dispuestos a aceptar el horario que finalmente determine el Concello.

Las actuaciones se desarrollarían exclusivamente dentro de la superficie autorizada de las terrazas, sin ocupar los paseos marítimos ni las zonas reservadas al tránsito peatonal. Los concesionarios sostienen que esta medida garantizaría la accesibilidad, la seguridad y el uso normal de los espacios públicos.

También se comprometen a orientar los equipos de sonido hacia las áreas con menor impacto acústico y a mantener un volumen moderado durante los conciertos. Una vez finalizados, asumirían la limpieza inmediata de las terrazas y de su entorno para dejar el espacio en las mismas condiciones en las que se encontraba antes de la actuación.

Los conciertos continuarían siendo gratuitos. Los promotores consideran que esta programación representa «una oportunidad para impulsar la contratación de músicos y grupos locales» y abrir «un nuevo espacio para la difusión de la cultura de proximidad».

Menos de 300 asistentes

Los concesionarios apelan a la experiencia de los últimos años para defender la viabilidad del plan. Sostienen que las actuaciones celebradas en espacios abiertos, de pequeño formato y con una asistencia estimada inferior a 300 personas no generan, «con carácter general», una afluencia que haga necesario implantar un plan de autoprotección específico, sin perjuicio del cumplimiento de las normas de seguridad que resulten aplicables.

La propuesta establece igualmente que los chiringuitos asumirán todos los gastos derivados de los conciertos. Esto incluye la contratación de los artistas, el pago de los derechos de autor a la SGAE, los equipos técnicos y cualquier otro coste relacionado con las actuaciones.

Los establecimientos subrayan que el regreso de la música no supondría ningún desembolso para las administraciones públicas. Enmarcan la iniciativa en una fórmula de «colaboración público-privada» que, según defienden, resultaría beneficiosa para vecinos, visitantes, artistas y para el conjunto del tejido cultural vigués.

Tras casi veinte días de suspensión, los concesionarios ponen así sobre la mesa una fórmula concreta para desbloquear el conflicto: menos conciertos, horarios limitados, rotación entre establecimientos y todos los gastos a su cargo. El Concello de Vigo por su parte sostiene haber recibido a «última hora de esta mañana» la propuesta de los propietarios de los chiringuitos. Asegura que «estudiará la propuesta y les citará a una nueva reunión» en la que se les comunicará que documentación es necesaria para que el Concello pueda presentar -en nombre de los representantes de los quioscos tal y como indicó la Xunta que debería de procederse- los permisos necesarios ante la administración gallega.

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