«Asasinato no Muíño do Cura»
El georradar de la UVigo que arroja luz sobre el crimen de la última novela de Arantza Portabales
La escritora Arantza Portabales contactó con la investigadora Mercedes Solla por sus conocimientos sobre georradar para su última novela y acabó descubriendo que era originaria de Loira, en Marín, donde transcurre la trilogía protagonizada por la detective Iria Santaclara y el comisario jubilado César Araujo, y que los padres de ambas, marineros de profesión, incluso se conocían.

Arantza Portabales y Mercedes Solla, el día en que se conocieron personalmente en la librería Cronopios de Pontevedra, durante la presentación de la novela. / Cedida
La suya es una de esas historias que harían disfrutar a Sinda, alias Gestapo, la vecina más fisgona de todo Loeiro, el trasunto literario de Loira, y a la que ningún cotilleo se le escapa. Como la propia Arantza Portabales indica en los agradecimientos de su última novela, «as casualidades existen; ou non». La escritora contactó con Mercedes Solla, profesora titular de la UVigo y miembro del grupo GeoTech, por su experiencia en el uso del georradar tras encontrar una entrevista en internet durante el proceso de documentación. Y acabó descubriendo que comparten orígenes marinenses y que sus padres, ambos marineros de profesión, incluso se conocían.
«Cuando ocurrió la catástrofe de la DANA me llamaron de la radio porque se estaban planteando utilizar el georradar para encontrar vehículos con posibles víctimas en los lodos. Y querían preguntarme si podría ser efectivo para eso. Mi nombre le apareció vinculado a la noticia y Arantza me escribió un correo a finales de 2024 explicándome que le gustaría hablar conmigo para informarse sobre esta tecnología. En ese momento, yo estaba de baja maternal, también tengo otra hija y, aunque soy superlectora, llevo unos años en los que mis lecturas se reducen a títulos infantiles y artículos científicos. Así que lo primero que hice fue buscarla por si era fake», recuerda entre risas.
Tras comprobar que la escritora gallega era real, a igual que sus éxitos literarios, Mercedes le facilitó su teléfono: «Me llamó un día, me contó la trama y yo le expliqué la efectividad del equipo de georradar en el escenario del asesinato que estaba diseñando. Ella me iba metiendo en el libro poco a poco, fue algo muy dinámico. Y desde el principio hubo muy buen rollo porque Arantza es muy cercana y simpática».

La playa de Loira, en Marín, que Arantza Portabales transforma en Loeiro. / GUSTAVO SANTOS
En Asasinato no Muíño do Cura, la segunda novela de la trilogía de los crímenes de Loeiro, una empresa ficticia (Geosearch) rastrea las inmediaciones y el interior del propio molino en busca de los restos de uno de los personajes de la historia. Una labor que Mercedes ya ha realizado en más de una ocasión en la vida real. Su trabajo científico está vinculado a la ingeniería civil para garantizar la seguridad de estructuras como los puentes, pero también ha participado en yacimientos arqueológicos en Galicia o Siria y su currículo incluye los trabajos de rastreo del cuerpo de Publio Cordón en Francia y de personas desaparecidas durante la Guerra Civil.
Rematado el asesoramiento, la sorpresa llegó cuando Portabales le pidió su dirección para enviarle el primer libro de la trilogía (Asasinato na Casa Rosa) como agradecimiento. «Le di mi dirección de Marín y entonces ella me dijo que vivió allí de jovencita tras volver del País Vasco. Y cuando le conté que era originaria de la playa de Loira ya no se lo podía creer. Fuimos intercambiando mensajes de voz sobre nuestras familias y resulta que su padre conocía al mío, son vecinos de toda la vida. Ella vivió en San Sebastián de niña y mi padre, que era marinero como el suyo, también estuvo allí de jovencito. Ahí ya me entusiasmé», relata.
Todo este intercambio de llamadas, mensajes y correos culminaba el pasado abril, cuando ambas se conocieron personalmente durante la presentación de la novela en la librería Cronopios de Pontevedra: «Cuando le preguntaron por el georradar, ella contó que había contactado conmigo. Dijo 'No sé si estará Mercedes aquí' y cuando levanté la mano contó toda la historia y la gente no se creía la coincidencia. También habló de mí en la presentación que hizo en Marín y hay gente que leyó mi nombre en los agradecimientos. Me parece muy valiente que haya incluido esta tecnología en la novela y habla muy bien de ella que haya querido contrastar la información y estar bien documentada. La describe como una novelista y una periodista muy seria», destaca.
La investigadora marinense va a esperar al tercer libro para disfrutar de la trilogía al completo y no le importaría volver a unir ciencia y literatura. «Por lo que dijo en la presentación ya lo tiene bastante enfocado. Pero hay más técnicas de las que nosotros utilizamos que se podrían incluir, igual un dron con cámara térmica», plantea entre risas.

Arantza Portabales incluye a Mercedes Solla en los agradecimientos de su última novela. / Editorial Galaxia
«Además del capítulo del georradar, he podido leer algunos fragmentos y la verdad es que enganchan. Son muy dinámicos y Arantza va directa cuando escribe, no anda con medias tintas. Y cuando hablas con ella, te das cuenta de que su personalidad es igual. Es una persona muy empática y agradable. Y además también me gusta que trata mucho el tema de la mujer, cómo promociona esa cultura que había en los pueblos y también la critica, va más allá», destaca Mercedes, a la que la novelista, por su parte, define como «brillante investigadora» en los agradecimientos.
La investigadora de la UVigo, que actualmente lidera en el centro Cintecx varios proyectos para integrar el georradar y otras técnicas no destructivas en sistemas digitales que faciliten la vigilancia y el mantenimiento de infraestructuras, disfruta colaborando con otras disciplinas. «El georradar es muy versátil y tiene muchas aplicaciones. He participado en yacimientos arqueológicos en Siria o Dubái, entre otros muchos sitios, en el rastreo de personas e incluso me contactaron cuando estuvieron buscando antepasados de Cristóbal Colón en el cementerio de Poio, pero al final trajeron expertos de fuera. Son casos de estudio muy interesantes y el trabajo es mucho más dinámico. Además te permite interaccionar con muchos perfiles profesionales de distintos ámbitos», celebra.
Su incursión en la literatura de la mano de Portabales, que detalla con precisión el funcionamiento de la geodetección en su novela, también ayuda a que la sociedad conozca la investigación puntera que se desarrolla en la UVigo: «La difusión social es muy importante, no solo la científica. Estamos más acostumbrados a transferir lo que hacemos a través de artículos científicos, pero la sociedad también tiene que ver la aplicación que tienen esas técnicas e investigaciones. Al final, trabajamos para que tengan un beneficio. Aunque no se divulgue lo que hacemos, cualquier investigación es siempre por y para la sociedad».
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