Tribunales
Del juez que llegó en 1989 a la nueva generación de magistrados vigueses
El 40% de las 38 plazas judiciales del Tribunal de Instancia de Vigo se han renovado desde 2020, un relevo que convive con la experiencia y veteranía de los profesionales más veteranos

Raquel Casas Santomé y José Manuel Díaz Álvarez, en la Ciudad de la Justicia de Vigo. / Pedro Mina

José Manuel Díaz Álvarez (León, 1959) pisó por primera vez los juzgados vigueses en 1989. El entonces joven juez llegó a la ciudad olívica tras una breve etapa en Ponteareas. Su destino fue el antiguo Juzgado de lo Social número 1, plaza en la actualidad integrada en el Tribunal de Instancia de Vigo y en la que el profesional continúa a día de hoy. Y es que este magistrado de 67 años de edad es el más veterano de los 38 que, sin contar los destinados en la Audiencia, ejercen en la Ciudad de la Justicia. Una plantilla que ha experimentado numerosos cambios en los últimos años. Porque el 40% de las plazas judiciales se han renovado desde 2020 debido principalmente a ascensos o traslados a otros partidos judiciales de los anteriores titulares, a lo que se une la creación de nuevos órganos. Raquel Casas Santomé (Vigo, 1992) es una de las últimas magistradas que han llegado: lo hizo en 2024. El relevo que viene de la mano de los más jóvenes de la judicatura convive con la veteranía de jueces que acumulan décadas de experiencia y han decidido jubilarse en Vigo.
Las jurisdicciones con más cambios de titulares en los últimos seis años han sido Civil, Laboral y Violencia sobre la Mujer. En estas plazas, algunas de nueva creación como la segunda especializada en violencia machista que echó a andar este 2026, trabajan la mayoría de nuevos magistrados/as que han elegido venirse a Vigo. En contraposición, en otras como Instrucción o Penal los últimos relevos de jueces se remontan a hace más de diez años, con varios que incluso han cumplido más de dos décadas en esos puestos.
El más antiguo en el escalafón
José Manuel Díaz, natural del municipio leonés de Fabero del Bierzo, es el magistrado más antiguo en el escalafón entre los que trabajan en la ciudad. En la carrera judicial desde 1987, llegó a Vigo en 1989 y siempre ha ejercido en laboral. Su veteranía le hizo jugar un papel clave, el de presidente del proceso electoral, en los recientes comicios para designar al presidente del Tribunal de Instancia.
Lleva 37 años como juez en una ciudad que escogió porque su entonces novia y actual esposa trabajaba también en los juzgados olívicos. Y se jubilará aquí. Aunque tuvo la oportunidad de ascender al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) como lo han hecho muchos de sus compañeros, optó por no hacerlo. Ni se lo planteó: «En la vida cada uno tiene sus objetivos. El fin último es la felicidad y, valorando mis circunstancias laborales y familiares, elegí quedarme en Vigo».
Su sensación es agridulce. En una entrevista con FARO en 2005 relataba que estaba cómodo como juez laboral, le permitía resolver «conflictos reales y humanos». A día de hoy confiesa que, cuando se jubile, se irá «decepcionado» de la profesión. Consciente de la conflictividad de una urbe del tamaño y las características de Vigo, afirma que otras circunstancias sin embargo han provocado que el trabajo se haya disparado «de forma excepcional» ya no tanto por la cantidad de procedimientos, sino por su complejidad.

José Manuel Díaz. / Pedro Mina
Tuve la oportunidad de ascender al TSXG, pero no me lo planteé, me jubilaré en Vigo
«La jurisprudencia cambiante, el reclamar absolutamente por todo, la carga de la prueba de los juicios que muchas veces es excesiva... nos ha sobrecargado de forma inmensa», describe, agregando que la última reforma, la de los tribunales de instancia, también ha complicado el trabajo, especialmente a letrados judiciales y funcionarios.
«A los jueces que comienzan los consejos que les daría es que hagan su trabajo honestamente y que tengan en cuenta su vida personal y familiar», afirma cuando se le pregunta sobre lo que le gustaría transmitir a los que llegan ahora a la profesión.
Una nueva generación
Entre los nuevos magistrados y magistradas que han llegado a la ciudad está Raquel Casas Santomé. Viguesa de nacimiento, esta joven de 33 años se estrenó en la profesión haciendo labores de refuerzo en un juzgado de Primera Instancia de esta urbe cuando aún estaba en período de formación. Tras tomar posesión, su primer destino fue Porriño en 2021 y desde 2024 está al frente de la plaza 1 de la Sección de lo Contencioso-Administrativo de Vigo. Su ascenso a magistrada se produjo cuando ya estaba en esta ciudad.
«Elegí Vigo porque es mi ciudad, porque es un buen destino, por la increíble y estrecha relación que existe entre los jueces, porque los profesionales son muy respetuosos y porque el volumen de trabajo no tiene nada que ver con el de un pueblo. Yo en Porriño estaba en un juzgado mixto llevando además violencia sobre la mujer. Aprendí mucho, es cierto, pero la carga era brutal e inasumible», cuenta.
Se vino a la ciudad olívica en cuento tuvo la oportunidad. Lo hizo para ser jueza en una jurisdicción que, confiesa, no le atraía nada: «El derecho administrativo era lo que más odiaba en la Universidad. Decía que la única jurisdicción en la que nunca trabajaría sería esta. Quería ser jueza de Instrucción. Pero aquí acabé y me he acabado enamorando de esta materia. Desde fuera da miedo porque es muy compleja, implica mucha normativa y abarca numerosos ámbitos, pero ahora me gusta tanto que estoy estudiando oposiciones para especializarme en contencioso».

Raquel Casas. / Pedro Mina
Vigo es un destino excelente. Lo único que le falta es una sede del TSXG
La consecuencia si aprueba es que, pese a su juventud, podría ascender ya al TSXG porque hay plazas reservadas para especialistas. Pero Raquel, aunque supere con éxito los exámenes, sopesa quedarse unos años más en Vigo. Está muy cómoda: a nivel personal, en su plaza judicial y por el clima de trabajo «excepcional» de la Ciudad de la Justicia.
«Esta ciudad es muy atractiva judicialmente hablando. Tiene todas las jurisdicciones y un número de plazas elevado. Lo único que le falta es una sede del TSXG. Ya hay sedes desplazadas en otras comunidades como Andalucía o Castilla y León. Sería positivo que en Vigo hiciesen lo mismo», concluye.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tres apagones tras una avería eléctrica dejan sin luz a miles de vecinos y negocios en el centro de Vigo
- El eclipse desde los cielos gallegos: un avión privado desde Suiza a Peinador, dos A400M militares franceses y decenas de avionetas en el interior
- Restaurantes y hoteles vigueses ya cuentan con una lista negra de clientes conflictivos
- Muere un motorista de 47 años en Vigo al sufrir una salida de vía en una rotonda próxima a Peinador
- Rumbo directo a Vigo desde Irlanda: The Corrs deja 'sin aliento' a Castrelos
- Vigo es hostil para las autocaravanas: prohibido desplegarse en toda la ciudad
- Rebajan la pensión de 13.000 euros mensuales de una viguesa y sus hijos porque deben adaptarse al nuevo «nivel de vida»
- El hospital en la habitación de la residencia: «Da la sensación de que evitas muchos ingresos, pero que te quedas corto»