Menos humos
Vigo se prepara para apagar el tabaco en terrazas, playas y piscinas
Vigo se prepara para una nueva frontera en la convivencia con el humo. El proyecto de reforma de la Ley del Tabaco plantea sacar los cigarrillos de terrazas, playas, piscinas, instalaciones deportivas y otros espacios al aire libre, un cambio que tocará escenas muy reconocibles de la vida diaria en la ciudad: el café con cigarro, la sobremesa en una terraza o la tarde de verano junto al mar. Hosteleros, estanqueros, fumadores y no fumadores reciben la medida entre dudas, críticas, apoyo e indiferencia

Un cliente de una cafetería de Vigo con un cigarrillo. / Alba Villar
Durante décadas, el tabaco formó parte del paisaje cotidiano en España. Se fumaba en bares, en lugares de trabajo, en televisión e incluso en hospitales. Era una práctica aceptada, normalizada y presente en casi cualquier escena social. Ese mapa lleva años reduciéndose y ahora se prepara para una nueva vuelta de tuerca. El proyecto de reforma de la Ley del Tabaco aprobado por el Gobierno plantea ampliar los espacios libres de humo a terrazas de bares y restaurantes, playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, espectáculos al aire libre y otros entornos públicos.
En Vigo, como en el resto de España, acompañar el café de después de comer, un refresco de tarde o una copa nocturna con un cigarro en la mano en la terraza de una cafetería podría dejar de ser posible si la reforma supera su tramitación parlamentaria. La medida también afectaría a espacios especialmente asociados al verano, como playas y piscinas, además de instalaciones deportivas y zonas de uso público.
España se suma así a la ola de restricciones al tabaco que en los últimos años ha ido ganando terreno en distintos países europeos. La reforma no se limita al acto de fumar. También endurece la regulación de la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco y de productos relacionados, lo que afecta a cartelería, expositores y elementos visibles desde el exterior en los puntos de venta. El texto equipara, además, los cigarrillos electrónicos y otros dispositivos al tabaco convencional en los espacios donde esté prohibido fumar.
En la ciudad, las opiniones se reparten entre la hostelería, los estancos y los propios consumidores. Algunos de los establecimientos más céntricos consultados aseguran que ya se han ido adaptando a un entorno cada vez más regulado. «Ya nos hemos preparado y seguimos preparándonos para ello», afirma un estanquero, que explica que el sector ha dejado atrás los grandes expositores o los neones excesivamente llamativos.
En el gremio hay escepticismo sobre el impacto real de la medida, sobre todo en la hostelería. «No creo que la ley vaya hacia delante. La hostelería es lo que mueve el PIB de España», sostiene uno de ellos. Otro plantea una duda muy repetida entre quienes ven la reforma con recelo: «Igual tú no vas a tomar un café si no puedes fumar; te lo fumas en tu casa». Pese a esas críticas, varios profesionales del sector consideran que la normativa no tendría un impacto decisivo en sus negocios, aunque sí expresan quejas por el aumento constante de la regulación.
Los hosteleros también se dividen. Algunos observan la reforma con preocupación. Es el caso de Brissa, responsable de la cafetería ECOS, que cree que parte de la clientela podría sentirse condicionada. «La gente que viene a tomar algo y aprovecha y fuma, a lo mejor se cohíbe», explica. Aun así, tampoco cree que el hábito desaparezca de un día para otro: «La gente va a fumar igual».
Otros negocios afrontan el cambio con más tranquilidad y recuerdan lo ocurrido cuando se prohibió fumar en el interior de bares y restaurantes. «Yo creo que cada vez fuma menos gente en la terraza. Al final pasará como cuando lo prohibieron dentro, que parecía que se iba a acabar el mundo y no pasó nada», apunta el responsable de un restaurante-cafetería.
El debate tampoco se queda en mostradores y barras. En la calle, fumadores y no fumadores interpretan la reforma de formas muy distintas. Carla, fumadora diaria, considera que la medida es contradictoria. «Es una tontería que prohíban fumar ahora, pero sigan vendiendo tabaco», opina. Como alternativa, propone dividir espacios: «Podrían hacer una parte de terrazas para fumadores y otra para no fumadores».
Entre quienes no fuman, las reacciones van desde la indiferencia hasta el apoyo abierto. Hay quien reconoce que la medida «le da igual», porque evita sentarse cerca del humo o porque no le afecta de forma directa. Otros, en cambio, defienden cualquier paso que contribuya a reducir el consumo. «Estoy a favor de cualquier medio que ayude a reducir el consumo de tabaco», resume una vecina.
Para unos, la reforma supone una intromisión en la hostelería y en la libertad individual. Para otros, es un avance lógico en salud pública y convivencia. Entre críticas, apoyos e indiferencia, Vigo se asoma a un nuevo escenario sin humo en espacios donde hasta ahora el cigarro seguía formando parte de la rutina. Queda por ver cómo evolucionará la tramitación de la norma y cuál será su impacto real en terrazas, playas y demás rincones de la vida cotidiana.
Suscríbete para seguir leyendo
- El eclipse desde los cielos gallegos: un avión privado desde Suiza a Peinador, dos A400M militares franceses y decenas de avionetas en el interior
- La Policía Local de Vigo rescata a una joven arrastrada por la corriente unos 50 metros en la desembocadura del Lagares
- Así afecta la presencia de E. coli en las playas de Vigo: esto es lo que pasa si te bañas
- «A Xeitosa» cumple un siglo: cinco generaciones unidas en Vigo alrededor de la casa de Gómez Román
- Qué supermercados, tiendas y centros comerciales abren en Vigo este 15 de agosto: todos los horarios
- De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
- ¿Qué hay detrás de los vertidos fecales que afectan a la ría de Vigo?
- Tres centenarios al mes pasan por los quirófanos del Chuvi, nueve veces más que hace una década