MULTAS DE TRÁFICO
La norma «vintage» de Vigo que «obliga» a todos los conductores a llevar cinta métrica en la guantera
Hay documentos oficiales que no se actualizan desde hace décadas y que dejan jocosas curiosidades, como la Ordenanza Municipal de Circulación de Vigo, de hace más de 30 años
¿Se puede aparcar la moto en las aceras de Vigo? Sí, pero no como lo hace la mayoría de pilotos: esta es la infracción recurrente

Un agente de la Policía Local dirigiendo en tráfico en Vigo en 1993, de cuando data la Ordenanza General de Circulación. / Jesús De Arcos

Hay documentos que envejecen con mayor dignidad que otros. A medio camino, pero rumbo ya casi de convertirse en pieza de museo, encontramos en Vigo la Ordenanza General de Circulación. Sí, la que nos dice a los vigueses cómo debemos aparcar y circular si no queremos ser multados. Y, aunque muchas de sus normas han aguantado bien el paso del tiempo, otras resultan muy curiosas. Por lo pronto, las sanciones se tiene que pagar en pesetas... Sí, la moneda que desapareció hace casi un cuarto de siglo. Pero la norma olívica, todavía vigente, es de mucho antes.
Mientras los conductores pagan ya con el móvil la zona azul, pueden buscar aparcamiento con una aplicación o circulan en coches eléctricos, la norma municipal de Vigo sigue hablando de multas en pesetas. Pero esto no la anula, aunque obliga a hacer cálculos. Por infracciones leves, 15.000 pesetas; graves, hasta 50.000; y, las muy graves, pueden alcanzar las 100.000. O, lo que es lo mismo: 3.000, 10.000 o 20.000... duros.
Pero este detalle monetario es casi anecdótico. Lo realmente llamativo es el catálogo de algunas normas que permanecen escritas negro sobre blanco y que harían sudar a más de un conductor vigués que, como todo el mundo sabe, debería tener siempre en la guantera, además de la baliza V16, una cinta métrica.
¿Cómo se debe aparcar en Vigo?
Una de etas normas sorprende por lo meticulosa que es a la hora de informar de cómo se debe aparcar un coche en las calles de Vigo. «Os vehículos estacionarán e en fila, é dicir, paralelamento ó borde da beirarrúa, permitíndose en batería, ou sexa, perpendicular a aquel, e en semibatería, oblicuamente, nos lugares expresamente sinalizados; e colocaranse a quince (15) centímetros do bordillo para permiti-la limpeza da calzada».
Si algún día un agente de la Policía Local aparece con una cinta métrica, más de uno descubrirá que lleva años viviendo peligrosamente en la jungla del asfalto vigués.
Es decir, con la norma en la mano y desde 1993, de cuando data la Ordenanza de Circulación de Vigo, el coche debe estacionarse a una distancia máxima de 15 centímetros del borde de la acera. Quince centímetros. Ni catorce, porque te pasas; ni dieciséis, porque te quedas corto. Y, en ambos casos, ya estarías fuera de la ley. Si algún día un agente de la Policía Local aparece con una cinta métrica, más de uno descubrirá que lleva años viviendo peligrosamente en la jungla del asfalto vigués.

La grúa municipal retirando un coche en Vigo en 1993. / Jesús De Arcos
La siguiente norma (vigente, pero curiosa) merece un capítulo aparte. La Ordenanza de Circulación de Vigo establece que un vehículo no puede permanecer estacionado en el mismo lugar durante más de dos días consecutivos. Es decir, tras dar una y mil vueltas para encontrar un sitio, en la zona azul debes abandonarlo en dos horas y, en el resto de la ciudad, en dos días. En la práctica, basta pasear por cualquier barrio para comprobar que algunos coches llevan mucho más tiempo y que, más allá de supervisar si están o no abandonados, nadie ha recibido multa alguna por dejar su coche más de 48 horas en el mismo sitio.
Otra de las curiosidades de esta ordenzana municipal de hace más de 30 años es que no solo fija cómo deben circular los vehículos, sino también los peatones: «Os viandantes circularán polas beirarrúas gardando preferentemente a súa dereita, cruzarán as calzadas polos pasos sinalizados e, se non os houbera, polos extremos das mazás, perpendicularmente ás mesmas coa debida precaución».
¿Y las motos?
Las motocicletas tampoco escapan al reglamento vintage. Y, para aparcarlas (bien) es necesario llevar siempre encima un metro. Si no existe un espacio reservado, pueden estacionar en la acera, pero pegadas al bordillo y a una distancia inferior a 50 centímetros, dejando paso suficiente para los peatones. Y si la acera supera los cinco metros de ancho, deben colocarse en semibatería. Todo perfectamente regulado desde 1993, mucho antes de que las motos invadieran las aceras de media ciudad. Eso sí, probablemente es una de las normas que continúan más vigentes y por las que sí se multa a día de hoy si se incumplen como cuando, por ejemplo, los conductores dejan sus motos pegadas a una pared y no en el borde de la acera, como las estacionadas en la fotografía bajo estas líneas, hace 33 años.

Motos mal aparcadas en Vigo en 1993. / Magar
Respecto a las motos, lo que pocos cumplen y si está regulado en esta ordenanza, es cómo se deben subir la moto a la acera. Motor parado (se puede utilizar solo para salvar el bordillo de la acera) y sin ocupar el asiento de la moto. Pese a ello, la gran mayoría de pilotos lo hacen sobre la moto y con el motor encendido circulando incluso varios metros por las aceras.
La Ordenanza de Circulación de Vigo fue aprobada en 1993 durante el gobierno de Carlos Príncipe y cuando Vigo aún no tenía glorietas (ni turboglorietas) por todas partes, los coches no llevaban pantallas táctiles y nadie imaginaba patinetes eléctricos, zonas de bajas emisiones o aplicaciones que indican si hay o no atascos. Sin embargo, ahí sigue, sobreviviendo a cambios de gobierno, reformas de tráfico, nuevas ordenanzas o a la desaparición de la propia peseta.
Eso sí, que una norma exista no significa que se aplique con el mismo rigor. Algunas de estas obligaciones son difíciles de controlar y rara vez acaban en sanción. Pero siguen formando parte del reglamento municipal, como un recordatorio de que, en Vigo, todavía es posible incumplir una ordenanza redactada con una moneda que ya solo aceptan los coleccionistas. Si quieres consultarla íntegra, puedes acceder a ella a través de este enlace.
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