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Exposición

Los jardines de color de Alejandra Icaza se mudan al MARCO

Alejandra Icaza llevaba seis años imaginando su desembarco en el MARCO. La pandemia aplazó una exposición que pedía cercanía, aire y sentidos abiertos, justo lo que entonces negaban las mascarillas y la distancia. Ahora, «Circus» llega a Vigo como un universo de color, juego y memoria en el que la artista bilbaína convierte la pintura en un jardín interior donde perderse

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Durante seis años, Alejandra Icaza (Bilbao, 1966) tuvo en mente «Circus», la exposición que aterriza este martes en el MARCO. La primera vez que vino a Vigo fue hace seis años, en un contexto todavía condicionado por la pandemia, cuando las relaciones personales, los espacios compartidos y hasta la forma de mirar una obra estaban atravesados por la distancia y las mascarillas. Aquella barrera impedía respirar, oler y saborear una muestra como la de la artista bilbaína, pensada precisamente para activar los sentidos.

Icaza cuenta que, en una ocasión, un profesor le preguntó: «¿Y qué pretendió usted con ese cuadro?». Ante una pregunta difícil, ella respondió con sinceridad: «Pues simplemente eso, pintar un cuadro». La anécdota explica bien su manera de entender la pintura: una forma de trabajo libre, intuitiva, sin necesidad de encerrarse en un discurso rígido. Su obra es un jardín de jardines, un lugar en el que zambullirse en ambientes coloridos y oníricos, donde se mezclan óleos, ceras, técnicas de collage, desgastes realizados con puntas que semejan bolígrafos o lápices, y trazos jóvenes, casi inocentes.

La autora, con Caballero, Gómez y el director del MARCO.

La autora, con Caballero, Gómez y el director del MARCO. / FdV

Esa atmósfera sensorial requiere unas condiciones adecuadas para percibirse como fue concebida. Muchos cuadros son, sencillamente, juegos: formas geométricas, composiciones coloridas, superficies que invitan a entrar sin pedir permiso. Otros, en cambio, son más lugares que imágenes, espacios concretos del imaginario común. Es el caso de Julio Verne, una de las obras presentes en la exposición, inspirada en el fondo oceánico por el que navegaba el capitán Nemo a bordo del Nautilus cuando se adentraba en la ría de Vigo para recuperar el tesoro perdido de la Batalla de Rande.

Alejandra Icaza y el autor de «Veinte mil leguas de viaje submarino», Julio Verne, han recalado en Vigo en dos ocasiones y con seis años de diferencia. El escritor francés lo hizo en 1878, por casualidad, para resguardarse de una tormenta, y regresó en 1884. En ambas visitas quedó gratamente sorprendido por la ciudad y por su gente. También la artista vasca reconoce ahora su fascinación por Vigo, una ciudad que define como «espléndida».

Vigo le ha robado el corazón: su mar, las Islas Cíes, sus grandes avenidas y esa luz atlántica con la que se siente especialmente unida tras haber vivido 20 años en Nueva York y mantener fuertes vínculos personales con Brasil y México. Verne comprobó desde lo alto de O Castro el acierto de haber recreado la ría como escenario literario antes incluso de conocerla. Icaza, desde el corazón de Vigo, reconoce ahora su amor por la ciudad y agradece la oportunidad de exponer en el Museo de Arte Contemporáneo después de seis años de espera.

Al contemplar Julio Verne en las salas frontales de la primera planta del MARCO, parece que, de alguna manera, Alejandra Icaza hubiese tenido ya acceso al visor submarino de Bouzas. La nueva joya de Os Peiraos do Solpor continúa cerrada al público por el momento, pero si la artista pudiera asomarse a ella probablemente llegaría a una conclusión parecida a la que Verne alcanzó desde O Castro. Sus cuadros reconstruyen lugares en los que uno parece poder entrar solo con mirarlos con detenimiento. Espacios donde respirar, oler y saborear. Ahora sí.

La muestra es la sexta y última presentada por el MARCO para esta temporada estival. Ocupa un espacio amplio, generoso, que permite redimensionar la obra de Icaza y poner en perspectiva sus cuadros. La propia artista reconoce que «es la primera vez» que dispone de un espacio tan grande para presentar su trabajo. La exposición podrá visitarse desde este martes hasta el 11 de octubre.

«Circus» está comisariada por Miguel Fernández-Cid, director del museo desde marzo de 2019. El responsable del MARCO sigue la pista de Alejandra Icaza desde una exposición que comisarió en 1996 en Madrid, titulada «Salón de los 16», en la que la artista participó «con mucha ilusión» cuando aún estaba en los comienzos de su trayectoria.

Para Icaza, pintar es, definitivamente, un juego y una forma de expresión. Más allá de eso, la artista se pregunta: «¿Qué es un jardín interior?». Para ella es ese espacio propio en el que uno puede sentirse libre. Un territorio acompañado de flores, libélulas o despertares de primavera, capaz de trasladar emociones y sensaciones. Esa es, en el fondo, la intención de «Circus»: lograr que «los niños se alegren y los mayores disfruten».

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