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Del boca a boca al TikTok

La revolución digital de las barberías viguesas

El boca a boca de las barberías de barrio tiene ahora un aliado decisivo: el algoritmo. Un vídeo en TikTok o Instagram puede llenar la agenda en cuestión de horas y atraer clientes de fuera de Vigo. En Times Barbershop lo saben bien: sus cortes ya no solo se miran en el espejo, también se viralizan en la pantalla

Miguel y Adriel, de Times Barbershop, dos peluqueros que han aprovechado el bum de las redes sociales.

Alba Villar

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Al clásico «boca a boca» de barrio que sostenía a estos negocios se le ha sumado el famoso algoritmo de Tik Tok. Un cambio de look radical, un peinado a la moda o un gancho que atrape a los espectadores pueden generar miles de reproducciones que se traducen en llamadas para pedir citas y futuros clientes que quieran probar la experiencia en las barberías.

Cualquier video con esa cuidada estética urbana grabado en la barbería puede alcanzar millones de reproducciones en cuestión de horas. Esto se traduce de inmediato en una avalancha de citas y en futuros clientes que ya utilizan las redes sociales para apuntarse los mejores establecimientos de sus futuros destinos tanto para comidas, turismo, ocio o como en este caso para cortarse el pelo.

Esta metamorfosis la conocen bien en Times Barbershop, un establecimiento vigués cuyos responsables comenzaron a experimentar con los reels de Instagram en 2021 «subiendo vídeos al tuntún», para un año y medio después conquistar las redes sociales y ser una de las barberías más reconocidas de la ciudad. Desde la dirección del salón explican que la clave de su éxito en redes no reside en contenidos rígidamente estructurados, sino en un equilibrio que combine la curiosidad visual para el cliente de la calle con la técnica para el sector profesional.

A diferencia del contenido sobreactuado o guionizado que abunda en internet, Adriel, uno de los barberos del equipo, explica que su elemento diferenciador es mostrarse tal y como son detrás de la cámara: «Llegamos, hablamos con el cliente, sacamos unas risas, nos llevamos bien y el cliente quiere venir aquí porque se siente bien con nosotros», asegura. Su compañero Miguel coincide en que la naturalidad es su mejor baza y desmitifica el esfuerzo de producción animando a todos los barberos a lanzarse al mundo digital «grabar es poner un trípode y ser natural, lo que salga, nosotros somos chicos jóvenes y tenemos trato cercano tanto con gente joven como con gente más mayor».

El impacto económico de esta estrategia digital es más que notable en el establecimiento que ha llevado su fama más allá de las fronteras de la provincia. En el salón recuerdan con asombro cómo han llegado a recibir clientes procedentes de Madrid, Valencia, Andorra o estudiantes afincados en Suiza que hablaban de ellos en las aulas de su universidad y aprovecharon las vacaciones para probar la experiencia en Vigo. «Nos hace ilusión, nos sentimos como famosos entre comillas, está bastante guay», confiesan alegres.

Adaptarse o morir

La digitalización ya no es un extra para el negocio, sino una condición de supervivencia para el comercio local. Miguel sostiene que ya no solo para las barberías sino que para cualquier negocio actual que necesite alcance, las redes sociales son vitales porque «es lo primero que buscas», desplazando en gran medida a los buscadores tradicionales. De hecho, advierte que abrir hoy una barbería fiándolo todo al clásico boca a boca o a las reseñas de Google es insuficiente, puesto que las plataformas de vídeo vertical permiten al usuario «juzgar lo que ve y lo que siente en ese momento».

En este nuevo contexto, el corte de pelo tradicional ha evolucionado hacia una experiencia integral basada en la formación continua, nuevas técnicas y crear un trato de confianza con el cliente. Aunque admiten que «lo que más tiempo lleva» es innovar y buscar ideas semanales para no estancarse, ya que su público en redes sociales son tanto profesionales de la peluquería como futuros y actuales clientes.

Desde Times también celebran que la clientela viguesa ha perdido la timidez inicial ante las cámaras. Si al principio costaba convencerlos para filmar las transiciones musicales del antes y el después, hoy «ya sale natural» y los propios usuarios les dan «banda ancha» sabiendo que cada reproducción en la pantalla es el mejor escaparate posible para su sillón. que se traducen en llamadas para pedir citas y futuros clientes que quieran probar la experiencia en las barberías.

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