Prevención
Montes de Vigo Sur nace como el primer «escudo verde» de Galicia contra los incendios
Esta Agrupación Forestal de Xestión Conxunta es la primera en Galicia con misión defensiva del fuego y busca crear una barrera vegetal para proteger las casas
La iniciativa impulsada por 36 propietarios y la Comunidade de Montes de Saiáns, se centrará en eliminar especies de eucalipto y acacia para sustituirlas por autóctonas

Voluntarios de la Comunidad de Montes de Vigo, por los montes de Saiáns y Coruxo. / Jose Lores

Vigo estrena una fórmula inédita en Galicia para proteger viviendas y núcleos habitados frente a los grandes incendios.
Tras años de trámites, búsqueda de propietarios y adhesión de parcelas, acaba de quedar registrada la Agrupación Forestal de Xestión Conxunta (AFXC) Montes de Vigo Sur, la primera de la comunidad creada con una finalidad expresamente defensiva: transformar el monte que rodea Saiáns en una barrera vegetal menos inflamable y dotada de medios para facilitar el trabajo de extinción.
La agrupación gestionará inicialmente 20,4 hectáreas y está integrada por 36 propietarios particulares y la Comunidade de Montes Veciñais en Man Común de Saiáns.
El ámbito se sitúa junto al parque forestal de Saiáns, en una franja estratégica entre el monte y las casas, próxima al colegio Ángel de la Guarda de Nigrán. Su inscripción definitiva permite ahora optar a ayudas para la repoblación, por ejemplo, y formalizar acuerdos con las administraciones.
«Por fin está registrada. Llevamos casi tres años desde que iniciamos el proceso para localizar a los propietarios», resume Uxío González Pérez, presidente de la Mancomunidade de Montes de Vigo y de la nueva agrupación.
El proyecto nace en Saiáns, pero sus promotores trabajan para ampliarlo en un futuro próximo hacia Oia, Coruxo y Nigrán, incorporando nuevas comunidades de montes y terrenos particulares. La idea postulada inicialmente era alcanzar en una fase posterior un área de defensa estratégica próxima a las 80 hectáreas.
La finalidad no es abrir un cortafuegos convencional, sino crear un monte protector, menos inflamable y mejor preparado para apoyar al operativo de extinción. La propuesta pasa por eliminar progresivamente eucaliptos y focos de acacia, controlar sus rebrotes y sustituirlos por frondosas autóctonas y, entre ellas, el castaño.
También se reforzarán las infraestructuras, se mantendrán las pistas de acceso y se prevé instalar algún nuevo punto de agua para la carga de motobombas con rapidez en caso de declararse un fuego de grandes dimensiones.
«La idea es quitar las especies de eucalipto y pino y poner frondosas, además de mantener las pistas, dotar de más depósitos de agua y todo lo necesario para que, si llega un gran incendio, los medios dispongan de un espacio seguro desde el que combatirlo», explica Daniel Rodríguez Cebreiro, responsable económico de la Asociación Forestal de Galicia, que presta apoyo técnico a la iniciativa.
La planificación incluye la eliminación del regenerado de eucalipto, plantaciones de frondosas autóctonas y castaño, la corta puntual de pino, desbroces manuales y tratamientos para favorecer la regeneración natural de robles, sauces y abedules. También prevé conservar las masas de frondosas que ya cumplen una función defensiva.
Una parte del cambio ya puede verse sobre el terreno. En las parcelas particulares se ha plantado cerca de una hectárea con castaños, fresnos y otras frondosas, dentro de un ámbito privado de unas cuatro hectáreas.
Sin embargo, la expansión de la acacia obliga a mantener una intervención continuada. «Hay que meterle mano a la acacia y trabajar mucho», reconoce González. La mayor parte de las actuaciones sigue pendiente de financiación.
El siguiente paso será cerrar un convenio con la Consellería do Medio Rural, a través de los departamentos competentes en defensa del monte u ordenación forestal. Ese acuerdo deberá dar cobertura a las cortas, las replantaciones y la mejora de las infraestructuras.
«Ahora esperamos que por fin arranque el área de defensa estratégica», señala González. La intención es extender la protección hacia cotas más bajas y acercarla a las casas de Saiáns, de modo que la franja arbolada ayude a frenar un incendio extremo antes de que alcance los núcleos habitados.
El diseño incorpora cautelas ambientales y patrimoniales. En O Pozo da Lagoa se limitará el tránsito de vehículos para proteger su comunidad de anfibios. Los trabajos próximos al Petróglifo das Chans, la Mámoa das Chans y otros elementos arqueológicos deberán ajustarse a las condiciones de Patrimonio Cultural. La memoria incluye además medidas para un antiguo humedal con hábitat prioritario, donde las rozas se harán fuera del periodo de floración.
La memoria de los incendios de octubre de 2017, que golpearon con dureza el eje Vigo-Nigrán y el entorno de Chandebrito, está en el origen de la iniciativa. Montes de Vigo Sur parte de una conclusión: en una periferia densamente poblada, la gestión forestal no puede limitarse a producir madera. Debe servir también para proteger viviendas, facilitar la extinción y reducir el riesgo para las personas.
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