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Conciertos de verano

El concierto de Molotov en Vigo inunda Castrelos de mucho «power»

Más de treinta años después de su irrupción en el panorama musical, la banda mexicana Molotov sigue demostrando su fuerza escénica. Así lo hizo este jueves en el auditorio de Castrelos, a través de un concierto con mucha esencia roquera en el que confirmaron el tirón que el cuarteto sigue teniendo varias generaciones después de su debut

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Vigo

Molotov llevaba años sin pasar por Vigo. Concretamente, casi 28 primaveras han pasado desde aquel 13 de octubre de 1998 cuando la banda mexicana actuó en la histórica sala Nova Olimpia. Esa actuación se remonta a los inicios del grupo, pues pertenecía a su primera gira: el Tour ¿Dónde Jugarán Las Niñas?, con el que recorrieron países como Argentina, Costa Rica, Uruguay, Colombia o Estados Unidos. Esta vez, la respuesta estuvo a la altura de la espera.

El bajista y vocalista de la banda, Paco Ayala, ya había advertido a FARO de que regresaban «con mucha energía y buena onda» y definió a la comunidad gallega como «un público roquero que no se cansa con nada». El cuarteto encontró en Vigo unos espectadores activos dispuestos a responder a cada riff y a los himnos que han marcado su trayectoria musical durante más de tres décadas, en una noche marcada por la crítica social y la vibra roquera que le caracteriza.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, salió como es habitual antes del concierto para realizar su tradicional discurso. Lo que no fue tan común fue su recibimiento. Los músicos locales habían convocado una protesta en contra del reciente revuelo por la prohibición de las actuaciones musicales en directo en los chiringuitos, por lo que en esta ocasión el regidor tuvo que escuchar más abucheos y pitidos que aplausos. Sin embargo, la reivindicación no afectó a la programación del show, que comenzó exactamente a la hora prevista mientras ondeaban banderas mexicanas entre el público.

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El bajista y vocalista Paco Ayala, junto a Randy Ebright a su derecha. / JOSE LORES

Lo prometido es deuda. Tal y como aseguró Ayala, sus éxitos Chinga tu madre, Gimme tha Power, Frijolero, Mátate Teté y Amateur estaban incluidos en la «lista sorpresa» preparada para la ciudad olívica. El espectáculo en el recinto vigués se abrió al ritmo de Santo Niño de Atocha, el primer tema de Sólo D´Lira, su álbum de estudio más reciente. A él le siguió Amateur, una apuesta segura para animar a los oyentes, ya que es una de sus canciones más reconocidas.

Parásito y Lagunas metales mantuvieron el nivel de decibelios antes de que Chandwich a la chichona aportase ese toque de humor controvertido que en varias ocasiones levanta polémica. Los constantes intercambios de voces entre los componentes de la banda siguen siendo una de las grandes señas de identidad de un grupo que reparte el protagonismo entre todos sus integrantes.

Hay formaciones que suavizan su discurso con el paso del tiempo. No es el caso de Molotov. Esa firmeza es la que les ha llevado a la censura en ciertos sitios. «Es una constante molestia el ver que a estas alturas de la vida no se permitan en algunos lugares tocar canciones porque creen que son homofóbicas o porque creen que incitan a la violencia y para nada», proclamaba el bajista en referencia a las críticas, defendiendo que simplemente «es entretenimiento».

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Asistentes al concierto de la banda mexicana en Vigo. / JOSE LORES

Uno de los momentos más celebrados llegó con Frijolero. Más de dos décadas después de su lanzamiento, la canción mantiene toda su vigencia como sátira de los prejuicios y del discurso xenófobo. Miles de voces acompañaron cada estrofa en una interpretación que convirtió a Castrelos en un enorme coro.

La temperatura volvió a subir con Gimme tha Power, considerado el mayor himno político del grupo y el que más escuchas reúne en Spotify, con más de 348,5 millones de reproducciones. Esta crítica a la corrupción y a los abusos del poder político siguen encontrando un gran eco entre el público. Una vez pasado el ecuador del concierto, los artistas interpretaron temas diversos, como Marciano, Perro negro granjero o El señor del banco.

El cierre de la cita musical fue una sucesión de las canciones más aclamadas. Mátate Teté preparó el terreno para la despedida que todo el mundo esperaba. Si arrancaron con temas reconocidos, el final no iba a ser diferente. Apostaron todo a Puto, y no les salió nada mal. Es el que les catapultó a la fama y que se convirtió en un clásico del rock latino. No libre de polémicas y varias veces tildado como homofóbico y ofensivo para el colectivo LGTBI por el uso de la palabra «puto» después de «marica», el productor de la canción señaló que la letra hace referencia a los cargos políticos que ejercen un «abuso de poder».

El auditorio de Castrelos cierra así otra noche más de la temporada de conciertos de este verano. Molotov se despidió de Vigo entre aplausos y muchos cuernos al aire, cediéndole el paso a la Coral Casablanca, que será la siguiente en subirse al escenario del recinto vigués este sábado 18.

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