Inclusión
El arte abre un espacio sin barreras en el Pazo da Raposeira
Música, teatro, pintura, juegos y actividades al aire libre convierten este verano el Pazo da Raposeira en un espacio para expresarse y relacionarse sin barreras. El programa Vigo, arte inclusiva ofrece 160 plazas durante julio y agosto para personas con diversidad funcional de entre 3 y 64 años

Alba Villar
El arte se ha convertido este verano en un espacio de encuentro en el que crear, expresarse y disfrutar. «Ponemos música, hacemos juegos, teatro, improvisación… Hacemos de todo. Lo paso bien; con todos los profesores lo paso bien», cuenta Adrián, uno de los participantes en Vigo, arte inclusiva. Su experiencia resume la filosofía de un campamento que utiliza la creación artística como herramienta para favorecer la participación y la inclusión de las personas con diversidad funcional durante los meses de verano.
La nueva edición del programa apuesta por el arte como vía de comunicación, expresión e interacción social. Impulsado por Vigo Inclusivo y con el apoyo de la Fundación IgualArte, el campamento se desarrolla durante julio y agosto. Participantes como Adrián, Brais, Martín y Héctor encuentran en sus actividades diferentes maneras de disfrutar de la experiencia, desde la música y el teatro hasta la pintura, los juegos y el deporte al aire libre.
«Este campamento está centrado en el arte y en la creación artística desde distintas facetas: la música, la estimulación sensorial, la creación plástica o el movimiento», explica la concejala de Bienestar Social del Concello de Vigo, Yolanda Aguiar, sobre el objetivo de la iniciativa.
El programa dispone de 160 plazas y estrena este año ubicación en el Pazo da Raposeira, un espacio que amplía las posibilidades más allá de los talleres. Sus zonas exteriores permiten organizar juegos y actividades al aire libre, pero también conceder un mayor protagonismo a las decisiones de los participantes.
La intención es «favorecer sus elecciones» y conseguir que sean ellos mismos quienes decidan a qué quieren jugar entre las distintas propuestas disponibles, explica la presidenta de IgualArte. Esa capacidad de elección forma parte de una metodología que busca fomentar la autonomía y respetar las preferencias de cada persona.

Niños jugando en el taller de pintura. / Alba Villar
La programación se organiza por edades y perfiles. Durante las dos primeras semanas de julio participan niños y jóvenes de entre 3 y 21 años, mientras que la tercera semana está dedicada a adultos de entre 22 y 64 años. En agosto, las actividades se dirigen principalmente a personas adultas, aunque en la última semana también se incorporan los más pequeños para facilitar la conciliación de las familias durante las vacaciones.
Desde la Fundación IgualArte explican que uno de sus principales objetivos es «usar lo artístico como modo de juego». El campamento ofrece talleres de diferentes disciplinas, una sala de proyecciones y amplias zonas exteriores, una de las grandes novedades del programa en 2026.
La atención se adapta, además, a las características y necesidades de cada participante. «La programación artística se va ajustando a cada perfil», señalan los fundadores de IgualArte, Cristina Lago y Marcos Estévez. Los participantes se distribuyen en turnos de entre 20 y 30 personas, pero las actividades se realizan en grupos reducidos de un máximo de diez para ofrecer una atención más cercana y personalizada.
De esta manera, Vigo, arte inclusiva convierte el verano en un espacio de oportunidades para las personas con diversidad funcional. Un lugar en el que cada participante puede encontrar su propia manera de crear, jugar, relacionarse y disfrutar, demostrando que el arte no solo sirve para expresarse: también puede ayudar a derribar barreras.
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