Entrevista | Álvaro Hernández Top 3 del Mundo de BMX Flatland
Varo Hernández: «Ganar en Vigo fue uno de los momentos más especiales de mi carrera»
«Este festival conserva el espíritu de los deportes urbanos; siento que juego en casa»

Varo Hernández, en una edición anterior de O Marisquiño. / Lino Escuris
Álvaro «Varo» Hernández del Pozo (Madrid, 5 de agosto de 1995) es uno de los grandes referentes del BMX Flatland en España. Compite en una disciplina que él mismo define como «la más artística de los deportes urbanos». En el BMX Flatland no se utilizan módulos ni obstáculos: todos los trucos se realizan sobre un suelo liso y lo más importante es ser original, crear un estilo propio y encadenar movimientos con fluidez. En su palmarés destacan la medalla de plata en el Campeonato de Europa de BMX Freestyle de 2021 y el bronce conseguido en 2023. Además, es campeón de España y actualmente ocupa el top 3 del ranking mundial.
Hace poco comentó que prefiere venir a O Marisquiño antes que competir en una Copa del Mundo. ¿Qué tiene este festival para que tome una decisión así?
Prefiero ir a O Marisquiño antes que a una Copa del Mundo porque es un festival que mantiene la esencia de cómo era el deporte cuando yo empecé. Vamos a competir, claro, pero no es el principal objetivo. También venimos a compartir, a pasarlo bien con amigos de otras disciplinas y a pasar un buen rato montando en bici o haciendo skate. Y eso es un poco lo que me engancha de este festival.
¿Qué representa O Marisquiño para Varo Hernández?
Para mí, O Marisquiño es uno de los fines de semana más especiales del año. Llevo participando desde hace doce años y fue el primer torneo amateur que gané. Cuando todavía no competía a nivel internacional, era el evento que esperaba durante todo el año. Con los años sigue siendo un poco así. Es, sin duda, el torneo en el que mejor me lo paso y también representa mi propia evolución. Me hace mucha ilusión ver cómo han crecido los deportes urbanos y sentir que yo también he crecido junto al festival.
Llegó por primera vez a Vigo con solo 15 años. ¿Qué recuerda de aquella primera edición?
Lo recuerdo perfectamente. Fue un fin de semana que terminó de enamorarme de este deporte. Ver el buen ambiente entre los competidores, la conexión con el público y la convivencia con deportistas de otras disciplinas me hizo pensar: «Aquí es donde quiero estar». Desde entonces he querido seguir viniendo año tras año.
O Marisquiño siempre ha tenido fama de ser mucho más que una competición. ¿Diría que aquí pesa más la convivencia que el resultado deportivo?
Sin ninguna duda, sí. Al menos en mi disciplina, el BMX Flatland, lo más importante sigue siendo la convivencia, y creo que esa esencia hay que conservarla. El deporte ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Ahora formamos parte de la UCI, la Unión Ciclista Internacional, y el BMX se ha profesionalizado, algo que me parece muy positivo porque nos da más oportunidades para vivir de ello. Yo compito en el circuito internacional y disfruto haciéndolo, pero no me gustaría que se perdiera ese espíritu de venir a disfrutar, compartir y pasarlo bien que siempre ha caracterizado a O Marisquiño.
Quedan pocas semanas para el festival. ¿Cómo se viven los días previos?
Con muchísimas ganas. De hecho, hace poco hablaba con unos amigos de lo mucho que me apetece volver a estar en la playa de Samil, comer en mis restaurantes favoritos y reencontrarme con toda la gente. La preparación deportiva sigue siendo igual de exigente porque después de O Marisquiño vienen más competiciones importantes, pero mentalmente lo vivo de otra manera. En otros eventos pienso mucho más en la ronda o en los trucos que voy a hacer. Aquí, además de competir, pienso sobre todo en disfrutar de todo lo que rodea al festival.
¿Cree que O Marisquiño ha influido en la forma en que la gente ve el BMX y los deportes urbanos?
En Vigo, sin duda. Allí el festival ha ayudado muchísimo a acercar los deportes urbanos a la gente. No sé hasta qué punto ha cambiado esa percepción en el resto de España o del mundo, pero dentro de nuestro propio entorno sí se ha convertido en un evento muy reconocido. Cada vez más deportistas quieren venir porque ofrece algo diferente. Mientras muchas competiciones son cada vez más profesionales y exigentes, O Marisquiño sigue siendo un espacio donde competir, sí, pero también donde desconectar, compartir y disfrutar del ambiente.
¿Qué le diría a alguien que nunca ha venido para convencerle de que lo haga este año?
Le diría que venga porque es un fin de semana muy especial, incluso aunque no tenga ninguna relación con el BMX o el skate. A lo largo de los años han venido conmigo muchos amigos que nunca habían estado en contacto con estos deportes y todos se han ido encantados. La mayoría, además, ha repetido. Puedes disfrutar de competiciones de BMX, skate o basket, ver conciertos, pasar el día en la playa, descubrir Vigo y comer increíblemente bien. Es un festival que va mucho más allá del deporte.
Después de tantos años viniendo, ¿cuál ha sido el momento más especial que ha vivido en Vigo?
Es muy difícil elegir solo uno porque prácticamente cada edición me ha dejado algún recuerdo especial. Uno de ellos fue la primera vez que vine y gané el torneo amateur. Aquel resultado me hizo darme cuenta de que quizá podía dedicarme a esto. Además, hacerlo delante de algunos de mis ídolos fue algo inolvidable. Otro momento muy especial fue mi primera victoria en categoría profesional. Venía de un periodo complicado, marcado por las lesiones y por algunas dudas, y conseguir ganar después de todo aquello fue muy emocionante. Pero, sinceramente, más allá de los resultados deportivos, me quedo con todos esos momentos compartidos con la gente que viene cada año desde distintos lugares del mundo. Esas noches y esas conversaciones son una parte muy importante de lo que significa O Marisquiño para mí.
¿Qué significa para un rider profesional ganar O Marisquiño?
Ganar O Marisquiño fue uno de los momentos más especiales de mi carrera. Aunque soy de Madrid, después de tantos años viniendo me siento casi como si jugara en casa. Había estado muy cerca de conseguirlo varias veces, con segundos y terceros puestos, pero la victoria siempre se me resistía. Cuando por fin llegó, delante de mis amigos y de tanta gente que ha formado parte de mi camino, fue uno de los pocos momentos en los que me he emocionado de verdad al terminar una competición.
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