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Talento y tecnología

Competición internacional en el campus de Vigo para mejorar las comunicaciones ópticas submarinas

Veinte estudiantes de varias universidades españolas y europeas participan en el hackaton de 28 horas organizado por el centro atlanTTic y el área de Innovación de Navantia

Se impuso el equipo integrado por Sergio Gándara (UVigo), Adrián Garrote (UDC), Antonio Cano (Almería) y Daniel Quintana (Complutense)

El equipo ganador integrado por Daniel Quintana, Sergio Gándara, Adrián Garrote y Antonio Cano.

El equipo ganador integrado por Daniel Quintana, Sergio Gándara, Adrián Garrote y Antonio Cano. / Duvi

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

La comunicación óptica submarina multiplica la capacidad de transmisión pero también supone desafíos tecnológicos. Veinte estudiantes de varias universidades españolas y europeas han unido estos días talento y esfuerzo en el campus de As Lagoas-Marcosende para ofrecer soluciones innovadoras en el marco de The Pulse Hackaton, una competición de 28 horas organizada por monodon by Navantia, el área de innovación de la compañía, y el laboratorio QOPHI del centro atlanTTic de la UVigo.

La presentación de los trabajos tuvo lugar este viernes y el jurado integrado por profesionales de la industria y la universidad decidió otorgar el primer premio al equipo compuesto por el vigués Sergio Gándara, estudiante del máster de Ingeniería de Telecomunicación, Adrián Garrote, alumno de Ingeniería Informática de la UDC, Daniel Quintana, estudiante de Matemáticas en la Complutense, y Antonio Cano, ingeniero informático por la Universidad de Almería.

«Normalmente, las comunicaciones submarinas se hacían de forma acústica, pero el sonido tiene muy poca capacidad para transmitir datos. Sin embargo, con la luz puedes transmitir imágenes y vídeos incluso en tiempo real. El problema es que viaja muy poco bajo el agua, se atenúa muchísimo. Y el reto consistía en desarrollar un sistema basado en un láser para reducir esa dispersión lo máximo posible y transmitir cantidades ingentes de información para conseguir enlaces mucho mejor que los actuales y de interés, por ejemplo, para los futuros retos de la robótica o los drones submarinos», explica Sergio, que también trabaja en el centro atlanTTic.

Foto de familia de todos los universitarios que participaron en el desafío tecnológico.

Foto de familia de todos los universitarios que participaron en el desafío tecnológico. / Cedida

Desde que la organización conformó el grupo el miércoles hasta altas horas de la madrugada de este viernes, los cuatro trabajaron en el desarrollo de su sistema y en la presentación final ante el jurado: «Definimos un conjunto de ecuaciones para describir el comportamiento del océano, determinamos el transmisor que necesitábamos, buscamos documentación científica, hicimos simulaciones y, de todo ello, obtuvimos un diseño que, aunque básico, responde al reto propuesto. Por ejemplo, para llevar a cabo cartografías del fondo marino, que exigen una clase de datos que escalan muchísimo la capacidad».

«Creo que el jurado valoró que hicimos un trabajo bastante completo, a partir de dispositivos reales que se pueden comprar y siendo honestos, llegando hasta donde nos permite nuestro conocimiento. Y además del power point con la información técnica y un documento más formal, hicimos una presentación dinámica que también sirvió de mucho», añade.

Los cuatro se impusieron a estudiantes de universidades europeas como Luxemburgo, la ETH de Zúrich o el Politécnico de Torino, haciendo valer la formación gallega y española. «Habla bastante bien del nivel que tenemos en nuestro país. Y además también hubo muy buena química en el equipo, porque a veces hay que tirar más de diplomacia que de ingeniería. Tuvimos muchísima suerte. Hablar el mismo idioma es un gran plus. Pero creo que lo que más influyó es que había una muy buena ética y todos respetamos las soluciones que aportaban los otros compañeros», celebra Sergio.

Uno de los objetivos del hackaton es despertar el interés por las tecnologías fotónicas y, además de contar con mentores durante el desafío, los estudiantes tuvieron la oportunidad de asistir a una charla de Liam Barry, uno de los expertos que integran el consejo asesor de la planta viguesa de chips fotónicos Sparc: «Es una oportunidad para Vigo impresionante. No solo es una iniciativa grande para España poder desarrollar esta tecnología, sino a nivel europeo. He podido ponerme al día en fotónica durante el máster y es un proyecto muy interesante a nivel laboral».

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