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Investigación

Una de cada seis personas con trastorno del espectro autista ha intentado suicidarse

Investigadores del Galicia Sur participan en un proyecto liderado por su homólogo de Santiago para la detección de precoz de este riesgo

La Fundación Mutua Madrileña ha reconocido la iniciativa con una de sus ayudas a la investigación médica

Carlos Spuch (IISGS) y Montse Fernández (IDIS), en el acto celebrado de entrega de las Ayudas a la Investigación Médica, de Mutua Madrileña, este miércoles, en Madrid.

Carlos Spuch (IISGS) y Montse Fernández (IDIS), en el acto celebrado de entrega de las Ayudas a la Investigación Médica, de Mutua Madrileña, este miércoles, en Madrid. / Javier Rodríguez Valeiro

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Las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) tienen un riesgo mayor que la población general de desarrollar conductas suicidas. Así se ha comprobado en diversos estudios en los últimos años. De hecho, arrojan cifras «alarmantes» como que «el 15% de las personas con TEA han intentado suicidarse en alguna ocasión» o que «el 37% ha tenido algún tipo de idea suicida». Así lo destaca Montse Fernández Prieto, investigadora principal del proyecto Riscatea, que trabaja en modelos de aprendizaje automático para predecir este riesgo en personas concretas.

El Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) participa en este proyecto liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) y que acaba de lograr financiación a través de las XXIII Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña. Ha logrado reunir un consorcio nacional muy potente con la inclusión del Institut de Investigació Biomèdica de Bellvitge, en Barcelona; el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra; la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Universitario Gregorio Marañón, en Madrid; y el Hospital La Fe y el Hospital Clínico, de Valencia.

El proyecto analizará los factores neurocognitivos, psicosociales y genéticos asociados a este risgo en persoas con TEA. El neurocientífico Carlos Spuch, investigador del IISGS explica que el objetivo es reclutar a 800 participantes —ya llevan 200—, para evaluar el riesgo poligénico.

¿Qué harán?

Obtendrán muestras de sangre y saliva para realizar un estudio genómico y correlacionarlo con los resultados de test de neuropsicología simple, incluidas escalas de ideación suicida. Riscatea desarrollará modelos predictivos mediante aprendizaje automático a partir de factores neurocognitivos, psicosociales y genéticos asociados al riesgo suicida en personas con TEA, que puedan ayudar a los profesionales sanitarios en la evaluación del riesgo.

El objetivo es identificar valores que permitan detectar el riesgo en este colectivo con una simple analítica. La idea es que salte una alerta al clínico responsable del paciente sobre esta predisposición para que pueda vigilar este aspecto con mayor intensidad, según detalla el neurocientífico.

Spuch cuenta que llevan un tiempo buscando fondos para poder llevar a cabo esta investigación y considera que es posible que hayan logrado más atención ahora porque el suicidio es hoy un tema al que se presta más atención y sobre el que hay mayor sensibilidad. Además, los diagnósticos de TEA se han disparado en los últimos años por causas que todavía no están demasiado claras. «Es una población más vulnerable y cada vez hay más diagnósticos», subraya.

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