Danza urbana
Samil se mueve al ritmo de Vikul
Vikul celebra su 14.ª edición con una programación que vuelve a sacar la danza urbana de las aulas para llevarla al espacio público
Más de 600 bailarines participan en un encuentro gratuito que combina formación, exhibición y convivencia entre escuelas
Vialia y Samil son los dos escenarios de una cita que incorpora nuevas propuestas para acercar el baile a todos los públicos

Imagen: Jose Lores / Edición: Eli Regueira
La danza urbana volvió a tomar Vigo con una nueva edición de Vikul, uno de los encuentros de referencia del noroeste peninsular. El festival reúne este año a 600 bailarines de 20 escuelas en dos jornadas que se reparten entre Vialia y la pista de patinaje de Samil, con actividades dirigidas, exhibiciones, piezas coreográficas y artistas invitados. La gran cita se desarrolla en Samil, donde el público disfruta de dos horas de espectáculo al aire libre.
La 14.ª edición de Vikul, organizada por Marta Díaz Almeida, confirma el peso que la danza urbana ha adquirido en la ciudad. La directora del festival asegura que la cita está ya «más que asentada en la cultura popular de Vigo», en una ciudad que cuenta con 44 escuelas de danza, una cifra que, en su opinión, demuestra el buen momento del sector. «Para la población que tenemos, hay muchas escuelas», destaca.
El encargado de abrir esta edición fue Mario Durán, con una masterclass de waacking en el escenario de Vialia. Durante dos días, el festival se mueve entre el centro comercial y Samil con el objetivo de compartir experiencias, aprendizajes y escenario entre escuelas, bailarines y público. La organización subraya que el espíritu de Vikul sigue marcado por la «amistad, alegría e ilusión» que han acompañado al encuentro desde sus primeras ediciones.
Este año, el programa incorpora dos novedades. La primera es una «jam all styles», guiada por SNZIA, un encuentro abierto de «freestyle» en el que los participantes improvisan y forman ruedas de baile. La propuesta busca integrar a las distintas escuelas y generar convivencia entre ellas. La segunda novedad llega de la mano de André Martins, de origen mozambiqueño, que imparte una clase abierta de capoeira, una disciplina de raíz afrobrasileña a la que puede sumarse cualquier persona interesada.

Caballero, con Patricia Rodríguez y Marta Díaz Almeida. / FdV
Uno de los aciertos de esta edición, según los participantes, es precisamente la incorporación de la «jam». Miguel Duarte, bailarín de Media Punta, considera que esta actividad acerca el festival «aún más a la cultura urbana». Su profesora, Diana Ballesteros, añade que lo más interesante es que permite aproximar el baile «a un público general en un ambiente no competitivo».
Dos escenarios para una misma cultura
El festival arrancó en Vialia, donde dispone de un «escenario increíble» que, al estar elevado, permite seguir de cerca las clases impartidas por Mario Durán, Darío Sáez, Sergio Martínez y Vasco Alves. La ubicación, en pleno centro, facilita además la participación del público y acerca la danza urbana a quienes se encuentran con el festival casi por sorpresa.
Por las tardes, Vikul se traslada a Samil, un espacio que permite devolver el baile a la calle, al aire libre, que es precisamente el lugar donde nació buena parte de la cultura urbana. Allí, Yael, un niño de tan solo 5 años, abrió la jornada del jueves con una exhibición de break dance. Para la organización, Samil ofrece la posibilidad de acercar la danza a un público nuevo y convertir el paseo en una gran pista abierta.
La iniciativa es gratuita y cuenta con el apoyo del Concello de Vigo. El alcalde, Abel Caballero, visitó a los grupos participantes durante la primera jornada y trasladó el respaldo municipal a una cita que vuelve a colocar a la ciudad en el mapa de la danza urbana.
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