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Clásica

Una verbena en la «caja de resonancia» del claustro de la Caridad con piezas locales «dirigidas al corazón»

El pianista Alejo Amoedo ofreció un programa de música de salón de finales del siglo XIX y principios del XX con piezas de autores del sur de Pontevedra

Concierto del pianista Alejo Amoedo dentro del ciclo «Verbenas na Caridade» organizado por la Orquesta Clásica de Vigo

Jose Lores

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Nunca había entrado un piano de cola en el claustro más antigo de Vigo, el del convento de San Francisco. Un par de días antes de la cita, el pianista Alejo Amoedo se confesaba «expectante» por saber cómo sonaría esta tarde, en la segunda cita de la segunda edición del ciclo «Verbenas na Caridade», que organizan desde la Orquesta Clásica de Vigo.

«Todos os claustros adoitan soar ben, pero este especialmente, porque rebota o son moi ben; ten unha caixa acústica perfecta, cadrada e, mesmo, cunha parte de arriba con edificación que impide que se escape tanto son como se estivera aberto», explica el profesor del Conservatorio Superior de Música de Vigo, investigador y académico de la Real Academia de De Belas Artes de Galicia y miembro del Consello da Cultura Galega, protagonista de esta cita que lleva por título «A noite recreada». De hecho, el piano no necesitó amplificación para llegar al público congregado.

Amoedo rescató partituras olvidadas de compositores del sur de Pontevedra para elaborar este programa de música de salón del siglo XIX y comienzos del XX. Aunque son ritmos «bailables», sostiene que son piezas «dirixidas ao corazón, ao interior das persoas» y está convencido de que la gente acude a escucharlas con atención. «O espazo tamén axuda a esa elegancia e nostalxia», apunta.

Programa

Entre las piezas escogidas, Amoedo apostó por una muñeira de la viguesa María Luisa Sanjurjo. «É unha das primeiras muiñeiras editadas dunha muller», resalta. Incluyó también piezas de autores como Reveriano Soutullo o Francisco R. Núñez.

Interpretó el pasadoble Vigo Club Fútbol de José Mouriño Vilas. «É o primeiro himno que se compuxo da historia do fútbol en Vigo», detalla Amoedo y recuerda que el autor, violonchelista y directivo del equipo, fue también el primer propietario del edificio que Pascual Bravo Sanfeliú construyó en el cruce de Urzáiz con Gran Vía y sería el posterior Hotel Lisboa —hoy, Zenit—.

También una polca del vigués Teodosio Vesteiro Torres escribió a su prima pianista Emilia Calé, que será la primera vez que suene en Vigo. Este periodista, escritor y profesor de música fue el primero que habó de las cantigas de Martín Códax. Tras abandonar los estudios eclesiásticos, se trasladó a Madrid, donde se suicidó el día de su cumpleaños, después de quemar sus partituras y dejar cartas de despedida a Manuel Curros Enríquez y Valentín Lamas Carvajal. Solo se conservan las que le publicaron o editaron. Esta polca estaba en una revista y la encontraron hace poco.

Amoedo reservó un bis para una pieza fuera de programa: una fantasía del vigués Manuel Martín. «Tiña un tío que foi organista a finais do século XVIII no convento de San Francisco e, ademáis, estivo involucrado na Reconquista; era frade», ilustra.

Legado

Y es que los programas que confecciona Amoedo siempre tienen un contenido «non musical». «Procuro que esté relacionado coa contorna, con Vigo, maioritariamente», destaca. Durante la sesión contó «unha chisca» porque «cando hai música, debe de falar a música».

Resalta que son todas ellas partituras originales para piano, de un repertorio que nacía para ser interpretado en los salones de las casas y podía pasar luego a los de los cafés o fiestas, en un tiempo en el que no existían las grabaciones. «Quero volver divulgar este repertorio para que a xente o redescubra. É un legado sonoro», se propone el académico, en una mezcla de «divulgación e orgullo polo noso».

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