Medio ambiente
Así están las reservas de agua en Vigo y área en el primer test de julio: los niveles son más bajos que en los años de las peores sequías
Aunque los dos primeros meses de 2026 fueron especialmente lluviosos, la primavera ha sido más seca de lo normal
Persiste el problema de que no hay capacidad para almacenar buena parte de las precipitaciones

La presa de Eiras, desaguando el pasado invierno. / Marta G. Brea

Aunque en la memoria colectiva se perciba que el primer semestre de 2026 haya sido especialmente pasado por agua en Vigo, lo cierto es que únicamente han dejado registros fuera de lo normal enero y febrero, cuando llovió prácticamente la totalidad de los días con una sucesión de borrascas y temporales que no se recordaba.
De los 756 litros por metro cuadrado acumulados en Vigo desde el 1 de enero, más del 81% se recogió en los dos primeros meses del ejercicio, con el hándicap además de que toda esa agua que ahora empieza a echarse en falta por la declaración de prealerta por sequía no tenía cabida en las presas que abastecen tanto a Vigo como a su área metropolitana, obligadas a desaguar durante el invierno al estar siempre al límite de su capacidad para minimizar riesgos ante posibles crecidas.
En el primer test de julio, el boletín de Augas de Galicia revela que Eiras se encuentra a un 87,2% de su capacidad total, un nivel que es claramente más bajo de los que había a estas alturas de los años de las peores sequías que se recuerdan, como 2017 o 2022, cuando estaban más de nueve y once puntos por encima, respectivamente, o lo que es lo mismo prácticamente llenos. Mientras, el año pasado, cuando el Concello de Vigo decretó la prealerta por sequía el 8 de agosto, la presa de Eiras estaba en julio casi al 95% de su capacidad.

Ocupación de los embalses en la primera semana de julio / Hugo Barreiro
La escasez de precipitaciones durante la primavera ha sido el factor determinante de esta situación, que se replica también en los otros dos embalses de los que depende el área de Vigo como Zamáns y Baíña (Baiona). Especialmente delicada es la situación que vive este último, con el nivel de ocupación desplomado por debajo del 64% esta semana, casi 20 puntos menos que el año pasado, lo que ha obligado también al gobierno de la localidad a adoptar medidas para evitar problemas con el suministro de agua.
En Zamáns, por su parte, el escenario es también más preocupante de lo que marca la serie histórica de los últimos años, dado que el 81,7% de nivel que marcan los datos de la Consellería de Medio Ambiente, cuando en los últimos años solo estuvo por debajo de ese registro en 2022, permaneciendo con más del 90% el resto de años.
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