Verano
El afloramiento de aguas profundas por el viento de nordés «congela» a los bañistas de las playas de la ría de Vigo
La temperatura máxima del agua en los peores días de la ola de calor no superó los 17 grados y no se estima que vaya a alcanzar los 20 ni en julio ni en agosto

Familias y grupos de amigos intentando bañarse el martes en Samil. / Jose Lores
Durante los dos días más críticos de la ola de calor, Vigo rozó los cuarenta grados. Es más, marcó su máximo histórico en julio desde que existen datos, con 39,1, según la estación de Meteogalicia ubicada en la Avenida de Madrid. Las playas de la ciudad estuvieron a rebosar durante el pasado fin de semana tanto por parte de turistas como de vigueses que buscaban refrescarse ante el bochorno que se vivía incluso en los lugares de sombra. Sin embargo, sorprendentemente, no había muchas personas en el mar. Ni siquiera en las horas punta del día. Y es que mientras en la arena se vivía un calor insoportable, el agua apenas llegó a los 17 grados. Es decir, muy fría.
Aunque históricamente las aguas de Samil y O Vao tienen temperaturas bajas, los bañistas se sorprendieron tanto el pasado fin de semana como durante estos días. «Está congelada», repiten. Lo cierto es que se esperaban que el calor extremo provocase un calentamiento de las aguas del océano Atlántico pero, al menos en la ciudad, esto no se produjo.
El motivo, según trasladan desde Meteogalicia, es el viento de nordés que, en plena ola de calor, provoca un afloramiento de las aguas más profundas, de temperaturas muy bajas, lo que provoca un enfriamiento del mar que acaban sufriendo los bañistas. El proceso de afloramiento se produce cuando predominan los vientos del norte y también del nordés -lo que ocurre en esta época del año-, que desplazan el agua superficial y tibia frente a las rías en dirección sur y hacia afuera, por el efecto de rotación de la Tierra. Sin embargo, el nivel del agua de la ría no desciende, sino que se reemplaza con agua que viene de mayor profundidad, entre los 200 y los 400 metros, y más fría.
Lo que los bañistas pueden ver como una desventaja, es, sin embargo, un plus para la productividad pesquera y marisquera de las rías. Y es que esa agua fría, al tiempo que va ascendiendo por el fondo marino, arrastra los nutrientes de las capas inferiores y los pone en la superficie, donde hay luz.
«Me llamó mucho la atención lo fría que estaba el agua en cualquier momento del día. Fui por la mañana y a última hora de la tarde y la temperatura me pareció la misma. No lo esperaba porque estábamos a más de 35 grados y el agua de Samil no suele estar tan fría. Es algo incómodo porque no invita a meter todo el cuerpo en el agua», asegura Marcos Sotelo, un habitual de la playa viguesa más emblemática. Tanto él como otros tantos apenas se acercaban al agua para mojarse superficialmente o darse un rápido chapuzón. Aunque depende de cada persona, los expertos señalan que para bañarse de forma a gusto en el mar la temperatura debe ser superior a los veinte grados, algo que no se espera que se produzca en todo el año en las playas viguesas.
«Es una pena que el agua esté tan fría en una época en que apetece mucho refrescarse del calor. Yo pensé que con las altas temperaturas, no sentiría tanto frío al meterme en el agua, pero no fui capaz. Aunque hacía mucho calor. Ahora estoy buscando playas que tengan opiniones de personas sobre la temperatura de agua. Porque es imposible entrar en el agua de Samil», asegura Patricia Núñez, que de cara a los días de verano con más calor se plantea ir a otras zonas como Nigrán, pues en arenales como Playa América o Patos el agua no está tan fría.
La temperatura promedio del agua de mar en julio en Vigo hasta el momento asciende hasta los 17,2 grados centígrados, mientras que el mínimo fue de 14,5 y el máximo se produjo a principios de mes cuando se llegó hasta los 19,3.
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