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NEGOCIOS DE VIGO CON HISTORIA

Aragón 100: un bazar con tres décadas en Vigo que sobrevive con amor

La tienda, de las pocas de ‘todo a 100 pesetas’ que restan en la urbe, nació en 1994 en O Calvario de la mano de Mariano Pérez Monterrubio, un segoviano que se enamoró de la ciudad olívica y de la primera empleada, la viguesa Yolanda Salgueiro

Productos nacionales y de Portugal y un «trato familiar», las claves de su éxito

Mariano y Yoli cuentan a FARO la historia del bazar Aragón 100.

Edgar Melchor / Eli Regueira

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Un electricista nacido en Madrid y criado en Segovia que acabó enamorado de Vigo y de una viguesa. Así comenzó la historia del bazar Aragón 100, situado en O Calvario. En 1994, Mariano Pérez Monterrubio acudió a la Ciudad Olívica para ayudar a su cuñado y a su hermana en la instalación eléctrica de lo que acabaría siendo un establecimiento de Cadena 100, una franquicia de ‘todo a 100 pesetas’ por entonces. Al joven segoviano se le encendió la bombilla y decidió quedarse con ellos en el negocio. «Vi que esto era muy bonito y se estaba de maravilla, en Segovia hacía un frío tremendo», cuenta a FARO entre risas. Al poco tiempo de abrir el local, contrataron como empleada a una vecina del barrio de 16 años de edad llamada Yolanda Salgueiro. A Mariano no solo le maravilló la urbe, sino también Yoli —como es conocida por todos—: se acabó casando con ella («me enganchó», bromea él) y teniendo una hija, Carmen, ahora con 25 años. Más de tres décadas después, la pareja, con la ayuda de Sonia, otra trabajadora histórica, y de su descendiente, mantiene en pie uno de los pocos bazares de Vigo que tratan de evitar la venta de productos de origen asiático.

A 2 minutos a pie de Aragón 100 abrió hace un año un TEDi de unos 900 metros cuadrados, una cadena de tiendas con sello alemán con toda clase de artículos a bajo precio. Sin embargo, el comercio de Mariano y Yoli aguanta estoicamente. «Nosotros fuimos los primeros; y nuestro trato es muy familiar y muy personal, si hay que estar un rato hablando con los clientes, pues estamos», destaca el matrimonio como uno de los factores diferenciales para sobrevivir rodeados de grandes marcas y bazares chinos. «La mayoría de la gente que entra por aquí es casi nuestra familia, porque vienen todos los días», añaden.

Yolanda Salgueiro, tras el mostrador del bazar Aragón 100 en los años 90.

Yolanda Salgueiro, tras el mostrador del bazar Aragón 100 en el 1995. / Cedida

Yoli superó un cáncer de mama

«Acabo de pasar por un cáncer de mama y he recibido mogollón de llamadas de mis clientas, regalos... Estoy muy contenta, me río mucho todos los días y eso mola mucho», relata Yoli emocionada y orgullosa. Ella cuida igualmente de sus compradoras, especialmente de las «viejecitas»: «Cuando alguna ya no viene, nos preocupamos y la llamamos para saber si está bien; además, les llevamos la compra a casa bastantes veces y vamos a la farmacia si necesitan algún medicamento». Los nuevos inquilinos del barrio, varios de ellos extranjeros, han hecho asimismo muy buenas migas con la pareja.

«Acabo de pasar por un cáncer de mama y he recibido mogollón de llamadas de mis clientas, regalos... Estoy muy contenta, me río mucho todos los días y eso mola mucho»

Este ‘modus operandi’ permite, al mismo tiempo, que por la puerta de este establecimiento entren no solo vecinos de O Calvario, sino también de otras zonas de Vigo. «Hemos creado una pequeña fama», confiesa Mariano.

Todo este cúmulo de cariño se complementa con un compromiso de calidad, según puntualiza el matrimonio: «No tenemos tanto espacio como otros, pero tratamos de disponer de una mercancía seleccionada procedente esencialmente de España y de Portugal, pues intentamos no comprar en almacenes chinos». Esta estrategia se antoja cada vez más ardua, ya que «están cerrando fábricas españolas» con las que han trabajado durante mucho tiempo, incide Yoli.

Yoli, en el establecimiento en sus inicios.

Yoli, en el establecimiento en una imagen también del 95. / Cedida

En cuanto a los propios productos, Mariano ensalza concretamente la ropa de cama 100 % algodón o las ollas de acero inoxidable, todo ello originario del país vecino, que «se venden muchísimo», al igual que la ropa interior. 

«Es increíble que nos llevemos tan bien»

Mariano y Yoli se conocieron en el número 3 de la Rúa Aragón hace unos 32 años y, desde entonces, comparten prácticamente las 24 horas de cada día uno al lado del otro, unas 8-10 puramente de quehaceres en el bazar. «La tienda se acaba cuando se cierra, a las 20.30 horas; hay que desconectar», coinciden.

«Es increíble que nos llevemos tan bien después de tantos años trabajando juntos», admite Mariano, quien enumera, de forma paralela, alguna que otra rencilla natural. Para él, la clave de este éxito conyugal y laboral es la organización: «Cada uno lleva su parte y no hay problemas».

Yolanda, sentada en el local en una imagen de los 90.

Yolanda, sentada en uno de los pasillos del local a mediados de los 90. / Cedida

A ambos se suman Sonia, una empleada con más de una década de experiencia en la empresa, y su hija Carmen, inmersa en la preparación de unas oposiciones, pero que les echa una mano siempre que puede.

A la joven de 25 años «le gusta ayudar para sentirse útil y aportar en casa», aunque, llegado el momento de ser necesario un relevo en la tienda, sus padres lo tienen claro. «Por cómo está esto planteado, no tiene gran futuro. Es muy difícil aguantar este negocio durante muchos más años. Nos come internet, la gente se está acostumbrando a comprar todo desde casa», abunda Mariano.

«Es muy difícil aguantar este negocio durante muchos más años. Nos come internet»

«Además, hoy en día ser autónomo es ser un superhéroe debido a los impuestos y a todas las trabas», añade. Otro escollo lo supone la renta cada vez más asfixiante del «alquiler» de los locales comerciales.

«No queremos que nuestra hija esté aquí pasando las de Caín», sentencia la pareja, feliz con el futuro de Carmen en el sector público. Con todo, todavía resta un vasto periplo para que Aragón 100 baje la persiana.

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