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Riesgo de adicción

El Mundial dispara entre los jóvenes de Vigo la fiebre de las apuestas deportivas

Las casas de apuestas intensifican su ofensiva con cuotas de bienvenida, supercuotas y combinadas en un torneo con más selecciones, más partidos y más oportunidades para jugar

Jóvenes atentos a las pantallas de sus móviles.

Jóvenes atentos a las pantallas de sus móviles. / Jordi Cotrina

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A las 19.30 horas del pasado miércoles, Harry Kane marcaba el primero de sus dos goles para dar la vuelta al partido ante la República Democrática del Congo y meter a Inglaterra en octavos del Mundial. Lo llamativo no fue lo que ocurrió en el campo, sino a miles de kilómetros de allí: en Vigo, a la entrada de la biblioteca de Peritos, un grupo de jóvenes celebró ese tanto con una euforia impropia de un partido ajeno, casi como si el Celta acabara de sellar su pase a la Champions.

No había detrás una simpatía especial por Inglaterra, ni devoción por Kane, ni tampoco un resultado favorable para España. Lo que se celebraba era otra cosa: una apuesta ganada. La escena retrata bastante bien la dimensión que ha alcanzado la fiebre del juego, alimentada ahora por un Mundial ampliado de 32 a 48 selecciones, con más partidos, más mercados y, por tanto, más oportunidades para apostar.

Esa dinámica lleva a algunos jóvenes, como Aitor —nombre ficticio—, a «apostar por Haití o Uzbekistán». No se trata de un interés real por el partido, sino de una relación marcada por la apuesta. «Si no fuese por eso, no vería el partido», reconoce.

El gran vector de esta expansión es el móvil. Desde la comodidad de poder apostar desde cualquier lugar, a cualquier hora y a través de cualquier plataforma, se extiende una actividad que puede derivar en un trastorno como la ludopatía. Poco a poco, las apuestas se han ido instalando en la vida cotidiana como una forma más de ocio. Entre muchos jóvenes ya forman parte del lenguaje habitual expresiones como «cuota de bienvenida», «supercuota» o «combinada», algunas de las fórmulas que emplean las casas de apuestas para captar nuevos jugadores.

La cuota de bienvenida funciona como el anzuelo con el que las plataformas intentan atraer a nuevos usuarios. No tiene por qué dirigirse únicamente a personas que nunca hayan apostado: también sirve para captar a quienes ya juegan, pero en otras casas. Algunas ofrecen hasta 200 euros con solo ingresar 50. Aitor lo resume de forma muy gráfica: «Yo me instalé ocho casas de apuestas porque me dan cuotas de bienvenida; en alguna ofrecían un por siete».

La supercuota es otra de las herramientas promocionales más visibles. Consiste en ofrecer una cuota aparentemente factible, pero elevada artificialmente para hacerla más atractiva. El reclamo suele presentarse de forma llamativa, con cifras redondas y con la idea de que se trata de una oportunidad irrepetible. Jaime, también nombre ficticio, admite que «llaman mucho la atención cuando se anuncian en Twitter».

La apuesta combinada añade otra capa de seducción. Consiste en unir varias cuotas en una misma jugada, de forma que el multiplicador se dispara y el posible premio parece mucho más suculento. El problema es que hay que acertarlo todo: basta un fallo para perderlo entero. Su atractivo reside en que la cantidad apostada suele ser baja y la percepción del riesgo se reduce, aunque la probabilidad real de acierto sea mucho menor de lo que parece.

Recreación de una apuesta combinada

Recreación de una apuesta combinada / Inteligencia Artificial

Ese es, precisamente, uno de los mecanismos que explican por qué las apuestas deportivas han logrado calar con tanta facilidad entre la población más joven. El acceso es inmediato, las promociones son constantes y el relato que las envuelve presenta el juego como algo cotidiano, ligero e incluso divertido. El Mundial, con su aluvión de partidos y selecciones, no ha hecho más que ampliar el escaparate.

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