Aspiración histórica
Lamas Barreiro: «El Cunqueiro tiene potencialidad para hacer trasplante de riñón»
La implantación del trasplante de riñón era una de las ideas con la que llegó al Meixoeiro el doctor José María Lamas Barreiro, que creó de cero el Servicio de Nefrología con otros dos colegas y enfermeras experimentadas. Treinta y cinco años después, el que es jefe de la especialidad en el Chuvi desde 2012 se jubila con la espinita de que aún no sea una realidad. Deja la pauta para continuar la lucha a los que le suceden.

José María Lamas Barreiro, jefe de Nefrología del Área Sanitaria de Vigo, en el Cunqueiro. / Alba Villar
Recogiendo su despacho, el doctor José María Lamas Barreiro tiene «una sensación rara». A finales de mes, tras las vacaciones, se jubila y le cuesta dejar algo que le gusta tanto, «el reto del diagnóstico», «el trato con el paciente». Este gallego que nació en Madrid por accidente, se licenció en Santiago, se especializó en la cuna de la formación MIR, el Hospital General de Asturias, y desarrolló sus tres primeros años de carrera en el centro que trasplanta los riñones a los pacientes del área viguesa, el hospital de A Coruña —por entonces, Juan Canalejo—. Aprobada la plaza por oposición, formó parte del equipo de tres facultativos y varias enfermeras que crearon de cero el Servicio de Nefrología del recién inaugurado Meixoeiro, en 1991.
Tras un año en la dirección médica de Ourense, regresó y tomó las riendas del servicio en la segunda mitad de los 90. En 2012, se convirtió en el jefe de la especialidad en todo el Chuvi y en 2015 pilotó el traslado al Álvaro Cunqueiro. Con Anatomía Patológica y un anestesista para emergencias —que se necesitó—, lo estrenaron el 29 de junio. De lo que se siente más orgulloso es de la unificación del servicio. «Lo más importante es haber logrado que unos equipos distintos, con culturas de trabajo distintas, unificáramos criterios y seamos un servicio unido», destaca el aún jefe de un grupo de 12 nefrólogos y 27 enfermeras, 14 técnicos, un celador y un administrativo, que tienen bajo su cuidado a 320 pacientes en hemodiálisis —220 en concertados—, 25 con diálisis peritoneal, 8 con domiciliaria y 350 trasplantados, además de los que pasan por sus consultas por otras cosas. Cada vez colaboran más con Medicina de Familia a través de teleconsultas para ofrecer «una calidad asistencial mucho mejor».
Pero hay una espinita con la que se va: la implantación del trasplante renal en Vigo. El doctor Lamas y otros compañeros que llegaron al Meixoeiro venían de trabajarlo en A Coruña. Analizaron necesidades y recursos y concluyeron que se podía hacer. «Con nuestra juventud e ilusión inicial, cometimos un error: proponer que se centralizara en el Meixoeiro con apoyo de unidades del Xeral». En el pirulí, consideraron que debían hacerlo ellos por ser más veteranos. «Total, que hicimos dos peticiones por separado». Santiago concedió la autorización al Xeral.
«Los nefrólogos tenían mucha ilusión; quizás los urólogos no tanto», recuerda como explicación de que no hicieran ninguno en un año y, con el cambio al frente de Sanidade, Romay Becaría revocó el permiso. «Los centros trasplantadores, A Coruña y Santiago, decían que era diluir la experiencia», señala el doctor Lamas, que resalta que en el norte lo hacen bien y hay una buena coordinación con ellos, que les trasladan los casos a los 4 o 6 meses de seguimiento. «El problema es que la gente tenga que irse a 150 kilómetros y pasar allí de 7 a 10 días ingresados».
Lo volvieron a intentar. «Tuvimos otras reuniones cuando se unificó el hospital», recuerda. Se enfrentaron a «problemas» en Urología; a jubilaciones y salidas de los profesionales de Inmunología preparados; a la pandemia de COVID... Ahora, se vuelven a reunir todas las condiciones para retomarlo. De hecho, hay «una reunión pendiente de todos los servicios implicados» para analizarlo. El doctor Lamas defiende que «el Cunqueiro tiene potencialidad para hacer trasplante». Señala que hay que revisar requisitos, confirmar la disposición de los servicios y hacer un estudio técnico sobre donantes y receptores potenciales. El año pasado trasplantaron 41 a pacientes del área viguesa, que generó un volumen similar de donaciones. Defiende que casi un 20% de los centros trasplantadores españoles hacen entre 30 y 40. «La capacidad ténica no hay duda de que la tenemos», destaca y añade: «lo podríamos hacer con los recursos que ya tenemos». Ha dejado estos pasos descritos en su última memoria del servicio. «Para el hospital sería muy importante».
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