Entrevista | Juan Lamas Alonso Director terapéutico de AGAJA
«La edad de inicio en el juego ya está en los 14 años y medio»
«El Mundial no provoca el problema hoy, pero sí los pacientes de mañana»
«Casi todos llegan con una falsa ilusión de control»

Juan Lamas Alonso, AGAJA / Jon Zabala
Con el inicio del Mundial de fútbol se ha vuelto a poner de manifiesto un problema que, poco a poco, se ha ido abriendo paso en nuestra sociedad: las apuestas online. La combinación de una publicidad masiva y la influencia de tipsters y creadores de contenido en redes sociales ha cambiado las reglas del juego. Lo que a simple vista parece una actividad recreativa e inocua puede acabar derivando en adicciones o en situaciones patológicas, tal y como explica Juan Lamas Alonso, director terapéutico de AGAJA, una asociación sin ánimo de lucro que ayuda a personas con adicción al juego.
¿Han detectado en la asociación un repunte significativo de nuevos usuarios o de solicitudes de ayuda coincidiendo con el Mundial y los meses previos?
Sí. Es cierto que, con cualquier evento deportivo de ámbito mundial o incluso nacional, se produce un aumento exponencial de usuarios del juego. Eso, dentro de unos meses, se va a corresponder con un incremento de la demanda de tratamiento. No es inmediato: no significa que empiece hoy el Mundial y que hoy mismo aparezcan personas con problemas de juego. Pero sí ocurre que, al haber un aumento tan grande de usuarios que están realizando apuestas, algunos de esos usuarios acabarán desarrollando una situación patológica y, por tanto, requerirán tratamiento.
Desde su experiencia con los pacientes, ¿cuál diría que es el mayor «cebo» o anzuelo que utilizan las plataformas para captar a un joven que nunca ha apostado?
En primer lugar, los propios operadores de juego saben que tienen que fidelizar a sus usuarios a una edad cada vez más temprana. Por otra parte, la propia edad biológica de las personas jóvenes hace que no tengan todavía estrategias de afrontamiento desarrolladas. Eso facilita que se inicien en el juego de azar a edades muy tempranas. En estos momentos, según los estudios del Plan Nacional sobre Drogas, la edad media de inicio está en los 14 años y medio, cuando se trata de una actividad prohibida hasta los 18. Pero ya sabemos que hay un 25 % de jóvenes que practica algún tipo de juego de azar. Y después, al mezclar el fútbol y la competitividad con las apuestas deportivas, lo que ocurre es que muchos jóvenes, en su afán por conseguir más dinero o un mayor posicionamiento social, se introducen en el juego y acaban enganchados o desarrollando una dependencia.
¿Cuál es la modalidad de apuesta que considera más nociva o en la que la gente derrocha más dinero en menos tiempo?
En estos momentos, nuestros pacientes presentan como juego favorito, o como juego principal, las apuestas deportivas. Claramente, las apuestas deportivas, con un predominio muy grande del fútbol, aunque también aparecen otros deportes e incluso otro tipo de eventos, como carreras de galgos o partidos de la tercera división griega. Hay que pensar que en las apuestas deportivas no funciona solo el ánimo del forofo que pueda ser seguidor de un equipo determinado, sino la probabilidad que el operador de juego te dice que vas a ganar. Apostar a que gana el Celta o el Deportivo te va a reportar, como mucho, el doble de la cantidad apostada. Pero si aciertas que el galgo sudamericano llamado Pepe va a ganar la carrera, pues te pueden pagar 300 euros por cada euro apostado. Llega un momento en que, dentro de la propia dinámica del juego, lo que prima para el joven o para cualquier usuario es la posibilidad de ganar o de recuperar el dinero invertido, más que el razonamiento de saber que España es superior a Austria, por ejemplo.
Y dentro de los tipos de apuestas de fútbol, ¿cuál cree que son las más peligrosas?
Las más peligrosas son siempre las apuestas de contrapartida, es decir, las que se desarrollan a lo largo del propio evento. Ya no solo se apuesta al resultado final, sino también al resultado al descanso, a si el próximo córner será para un equipo u otro, o a si va a marcar Iago Aspas con la pierna izquierda o con la derecha. Ahí es donde juegan a motivar el premio mayor: una probabilidad más pequeña, pero un premio más alto. Las más peligrosas son siempre las apuestas de contrapartida, es decir, las que se desarrollan a lo largo del propio evento. Ya no solo se apuesta al resultado final, sino también al resultado al descanso, a si el próximo córner será para un equipo u otro, o a si va a marcar Iago Aspas con la pierna izquierda o con la derecha. Ahí es donde juegan a motivar el premio mayor: una probabilidad más pequeña, pero un premio más alto, que es precisamente lo que hace que la gente se enganche.
¿Influye esa ilusión de «hacerse rico con solo dos euros» en que pierdan la percepción real del dinero que están gastando?
Totalmente. Lo primero es la falsa ilusión de control. Casi todos los pacientes que tenemos presentan esa falsa ilusión y un sesgo cognitivo que les lleva a pensar que ellos son los afortunados. Pero sí está claro que manejar dinero, y la posibilidad de obtener una cantidad importante sin ningún tipo de esfuerzo —físico, por lo menos—, es lo que lleva a la persona a apostar. A eso se suma el desconocimiento total que tienen sobre el índice real de probabilidades de ganar en cualquier tipo de juego, ya sea una ruleta o una apuesta deportiva.
El perfil del apostador actual suele creer que controla la situación hasta que la deuda es insostenible. ¿Cuál suele ser el punto de inflexión o el momento en el que el joven finalmente asume que tiene un problema y rompe el silencio?
La mayoría de los usuarios que vienen al centro no acuden por voluntad propia. Vienen presionados por los padres, por la pareja… Ellos no son conscientes, y tampoco quieren serlo, de que tienen un problema de adicción. En todo caso, lo etiquetan como un vicio. Nunca van a reconocer el problema de entrada. Por otra parte, reconocerlo significa asumir la responsabilidad de acudir a tratamiento, y el adicto establece un proceso de autonegación para poder seguir jugando. Prefiere llamarse vicioso y conservar la posibilidad de intentar recuperar en la siguiente apuesta. A partir de ahí, en la mayoría de los casos, quien nos llama para pedir cita es un familiar: los padres, los hermanos, la novia, la mujer… Una vez que la persona llega aquí y se le realiza una primera exploración clínica, es cuando reconoce que tiene un problema y que necesita una intervención. Y no una intervención puntual, sino un tratamiento prolongado.
¿Qué es AGAJA?
En la asociación AGAJA se dedican a brindar apoyo y tratamiento a quienes necesitan ayuda contra la ludopatía. Ofrecen «un entorno seguro donde cada persona puede compartir sus experiencias y recibir el apoyo necesario». Su local en Vigo está en Travesía de Vigo, 172, 2º piso.
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