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Innovación

Así trabaja la flota robótica del hospital Álvaro Cunqueiro

Un dron adaptado específicamente para Beade limpia sus 84.000 m² de fachadas entre 5 y 10 veces más rápido que antes. Cuatro fregadoras automáticas abrillantan las zonas comunes con solo un litro de agua por 100 m². Y un sistema nuevo calienta los platos mientras mantiene frío el postre de una misma bandeja.

Así trabaja la flota robótica del hospital Álvaro Cunqueiro

Imagen: Pedro Mina / Edición: Pedro Fernández

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La flota robótica de limpieza y distribución del Álvaro Cunqueiro crece. Sorprendió, desde un inicio, con el transporte robotizado de la comida de la cocina a las plantas y, ha acabado desarrollando un dron específico de limpieza de fachadas que ya exporta a otras ubicaciones.

Las fachadas del Álvaro Cunqueiro suman 84.000 metros cuadrados. Durante los primeros nueve años, la Sociedad Concesionaria Novo Hospital de Vigo tenía que recurrir a personal especializado en trabajos de altura para descolgarse desde las cubiertas y realizar esta limpieza, con el riesgo que esto entrañaba. Así que la subcontrata de limpieza, Acciona, empezó a tantear en 2024 la posibilidad de emplear un dron, un proyecto que despegó el año pasado.

Su responsable, Iván Pampín, explica que seleccionaron un dron comercial con envergadura, estabilidad y capacidad de carga suficientes para soportar la fuerza de retroceso del lanzamiento de agua. Apostaron por la «precisión». Y lo adaptaron a las necesidades de las labores de limpieza en el Cunqueiro con una lanza de agua a presión direccionable y piezas diseñadas y fabricadas por ellos mismos con una impresora láser.

No es autónomo. Siempre está pilotado. Entre otras cuestiones, porque han apagado buena parte de sus sensores porque el agua «engaña» al dron y «puede perder perspectiva» con medias erróneas. Vuelan en manual, con un estabilizador y la pericia de sus 5 pilotos, coordinados con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

Tienen su base operativa en el Cunqueiro, donde lo han desarrollado, y están a requerimiento del hospital, que suele hacer dos limpiezas al año, consumiendo unos 90 días del año, en conjunto. Cuando no lo necesita, están llevando esta tecnología a otras actuaciones por Galicia.

Incluso los detergentes tecnológicos desengrasantes que emplean los han desarrollado en particular para las diferentes superficies (5), a las que aplican también diferentes. Dan una primera pasada con espuma y aclaran con agua osmotizada.

Y con toda esta tecnología, su mayor pesadilla son las arañas. Trabajan con los laboratorios en un producto que destruya sus telas, inmunes a sus actuales esfuerzos.

Además de la seguridad, entre las ventajas del dron destacan su rapidez y efectividad, con 1.500 m² por hora en fachadas y 500 m² por hora en superficies acristaladas. Entre 5 y 10 veces más rápido que los métodos tradicionales.

Pasillos relucientes

Cuentan que «la gente ya se acostumbró a ellas», pero al principio jugaban con las cuatro fregadoras que sacan brillo a las zons comunes de cinco plantas de consultas y hospitalización del Cunqueiro. Ahora es una diversión que se mantiene solo en la planta de Pediatría. «Es un juguete más», bromea María Suárez, jefa del servicio de limpieza que Acciona presta en todo el Chuvi.

No descansan. Limpian durante 24 horas, unos 6.000 m² al día y solo consumen un litro de agua por cada 100 m², lo que supone un ahorro de hasta cinco veces. Tienen el hospital mapeado y salta una alerta en el móvil de los responsables cuando hay una incidencia.

Camareras

El hospital ya nació con un sistema de transporte robotizado pesado integrado en el edificio, con sus propios ascensores y bases de carga. Son ocho vehículos guiados automáticos (AGV) qie llevan los carros de comida desde la cocina a las plantas subiendo por tres bloques de elevadores y los recogen luego. Recorren 60 kilómetros al día, entregando y recogiendo unos 220 carros al día con desayunos, comidas, meriendas y cenas, según explica Fermín Abellas, responsable de Oppent en el Cunqueiro. En breve, los sustituirán por unos más modernos y, en un futuro, se plantea la posibilidad de que asuman el traslado de lencería también.

Lo que ha cambiado hace un mes son los carros que trasladan y donde se introducen las bandejas. La concesionaria del servicio de comidas, Medirest, lo ha hecho, entre otras cuestiones, para aligerarlos y mejorar la conservación de la comida. Con un sistema de separación, logran dividir una misma bandeja y someterla a distintas temperaturas. Se conserva toda en frío, pero una hora antes de servirla elevan la temperatura de la zona de los platos calientes a 75 grados, mientras mantienen por debajo de 8 la fría, según explica Ana Richard, de Medirest.

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