Conciertos de verano
'Smoke on Castrelos': Deep Purple inaugura el ciclo de conciertos de Vigo a golpe de rock
La histórica banda británica regresó este jueves al auditorio vigués 26 años después para abrir la esperada temporada de eventos musicales con muchos cuernos al aire y con la sorpresa de interpretar el himno gallego
320 días han pasado desde aquel 16 de agosto en el que India Martínez ponía el broche de oro a la pasada temporada de conciertos en Castrelos, uno de los momentos más esperados del verano en Vigo. La cuenta atrás ha finalizado y el telón del emblemático auditorio se abrió este jueves a ritmo de rock de la mano de la histórica banda británica Deep Purple, encargada de hacer sonar el primer acorde de este reconocido ciclo de eventos musicales. El equipo regresa a la ciudad olívica 26 años después y vuelve a pisar el mismo escenario que en agosto del año 2000, una cita especialmente recordada por los fanáticos del rocanrol.
«Deep Purple va a actuar en el mejor auditorio al aire libre del mundo. Os lo debía porque el año pasado no trajimos rock y este año, el mejor del mundo», proclamó Abel Caballero, alcalde de Vigo ante los miles de personas que se reunieron en el recinto. «Tenemos que seguir tocando rock, cantando rock y celebrando rock», añadió el regidor.
El grupo, formado en 1968 en Reino Unido, es considerado uno de los más influyentes en su género y uno de los pioneros del hard rock y del heavy metal. Cuenta con una amplia trayectoria de más de cinco décadas en las que han vendido más de 150 millones de discos. Actualmente, Deep Purple sigue liderada por el cantante Ian Gillan, acompañado a sus 81 años de Roger Glover, Ian Paice, Don Airey y el guitarrista Simon McBride. Aunque ya no están algunas figuras históricas como Ritchie Blackmore o Jon Lord, siguen ofreciendo conciertos con un repertorio lleno de clásicos combinado con temas más recientes, tal y como demostraron en Vigo, una de sus paradas de su gira mundial de 2026.

Jose Antepazo
Un arranque a todo volumen
Pese a la intención del alcalde vigués de retrasar el evento por el partido de la Selección Española, finalmente el concierto comenzó a las 22 horas, hora inicialmente prevista. Deep Purple arrancó a todo volumen con Highway Star, consolidado como un clásico del hard rock. El público les recibió con entusiasmo tras unos visuals muy galácticos acompañados de tonos musicales épicos, entre una gran ovación con gritos y cuernos al aire. «Wooow, es fantástico. Es un placer estar aquí en Vigo en un día tan bonito», entonó el cantante Ian Gillan en su idioma natal, que destacaba con una camiseta blanca entre los tonos sobrios de la vestimenta de sus compañeros. Los decibelios siguieron en aumento con Bit on the side, un tema que pertenece al álbum Purpendicular, el primero con Steve Morse como guitarrista.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, saluda a los espectadores. / FdV
Un guiño a Galicia
El repertorio fue un viaje por más de medio siglo de carrera profesional. Hard lovin´man, Arrogant boy o el éxito Space Truckin´ sonaron con energía en un recinto abarratado. Sin intentar competir con el joven protagonista de aquellos discos legendarios, Ian Gillan demostró —aunque con movimientos menos fluidos que por aquel entonces, como es natural a su edad— que el espíritu rocanrolero seguía vivo en él, al igual que en los miles de personas que se acercaron a Castrelos para disfrutar del primero de los conciertos estivales. El cantante se dejó el alma (y la garganta) en las piezas tan admiradas por los amantes de este género musical. Desde composiciones con tono guerrero, hasta algunas más sentimentales como When a Blind Man Cries.
Junto con Gillan, el teclado y la guitarra se volvieron los principales protagonistas del show. El británico presentó ante la muchedumbre a Simon McBride, quien se marcó un extenso solo de guitarra eléctrica que fue bastante alabado por los oyentes. Don Airey también tuvo su solo de teclado, durante el cual hizo un brindis con una copa de vino tinto que dedicó a su afición. El auditorio se vino arriba con una sorpresa inesperada de la mano del teclista, cuando interpretó Os pinos, el himno de Galicia. El guiño a la tierra gallega fue rápidamente celebrado y se configuró como una de las vivencias más emotivas de la noche.
Guitarras invisibles
El momento cumbre llegó, como era inevitable, con Smoke on the Water. Las primeras notas bastaron para que los espectadores empezaran a tocar guitarras invisibles y corearan los acordes del mítico tema. Familias enteras y veteranos, la mayoría vestidos con ropa y accesorios negros —como no podía ser de otra manera— compartían el mismo estribillo, confirmando que hay canciones que se vuelven himnos y trascienden las generaciones.
El auditorio se vino arriba con una sorpresa inesperada. El teclista
Tras más de hora y media de espectáculo, la banda se despidió ante un público entregado en todo momento con el clásico Black Night. «Muchas gracias», concluyó el artista. Hay noches que justifican décadas de espera, y la de este jueves, indudablemente ha sido una de ellas para los amantes del rock.
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