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Investigación

Los universitarios vigueses usan más la IA para su vida personal que para estudiar

Un estudio con 687 alumnos de doce titulaciones de la UVigo detecta una infrautilización académica de estas herramientas y una escasa conciencia sobre sus sesgos de género

Sara Torres, la autora del trabajo en el marco de la Cátedra de Feminismos 4.0.

Sara Torres, la autora del trabajo en el marco de la Cátedra de Feminismos 4.0. / FdV

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Vigo

El alumnado de la Universidade de Vigo emplea la inteligencia artificial generativa con mayor frecuencia para cuestiones personales que para fines académicos. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio realizado con 687 estudiantes de doce titulaciones de los tres campus, que detecta además una infrautilización de las posibilidades pedagógicas de estas herramientas y una escasa conciencia sobre los sesgos de género que pueden reproducir.

La investigación fue desarrollada por la profesora de la Facultade de Dirección e Xestión Pública Sara Torres en el marco de la Cátedra de Feminismos 4.0 Depo-UVigo. El trabajo buscaba analizar cómo usa el alumnado universitario la inteligencia artificial, qué motivaciones tiene, cómo percibe sus implicaciones éticas y hasta qué punto identifica los sesgos presentes en estos sistemas.

Una de las primeras conclusiones del estudio es clara: cerca del 80% de los estudiantes utiliza la inteligencia artificial con relativa frecuencia para asuntos personales, mientras que aproximadamente la mitad afirma no emplearla nunca o casi nunca para tareas académicas. El patrón general dibuja un uso cotidiano o semanal para fines de ocio o personales, frente a una presencia mucho más limitada en el ámbito universitario.

Cuando sí se usa con fines académicos, la inteligencia artificial aparece sobre todo en tareas de apoyo básico, como la generación de ideas, la elaboración de resúmenes o la búsqueda rápida de información. En cambio, su utilización es mucho menos frecuente en labores como la corrección ortográfica o gramatical, la traducción de textos, la práctica de idiomas o la creación de contenidos. Más de la mitad de los participantes asegura que nunca recurre a estas herramientas para ese tipo de cometidos.

Para la investigadora, este comportamiento revela que la IA se está utilizando principalmente como «un atajo». Es decir, como un recurso para ahorrar tiempo más que como una herramienta capaz de favorecer procesos de aprendizaje más complejos. De ahí que el estudio ponga el foco en el desaprovechamiento de su potencial para estimular el pensamiento crítico, la creatividad o la aprendizaje autónomo.

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