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Cooperación transfronteriza

La Eurorregión tiene capacidad tecnológica y potencial para liderar la biofabricación en Europa

La red Iberos+, coordinada por la Universidad Vigo, elabora el Libro Blanco del sector, con un análisis del mercado global actual y las perspectivas de futuro de Galicia y el norte de Portugal

Una de las reuniones celebradas en Vigo por el consorcio Iberos+, que reúne a 17 grupos de investigación y 4 empresas de Galicia y el norte de Portugal.

Una de las reuniones celebradas en Vigo por el consorcio Iberos+, que reúne a 17 grupos de investigación y 4 empresas de Galicia y el norte de Portugal. / Cedida

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

La Xunta acaba de aprobar la nueva Estrategia de la biotecnología en Galicia para 2026-2030, con una previsión de más de 800 millones de euros de inversión pública y privada con el fin de aumentar la facturación en un 30% y convertir a la comunidad en un referente internacional. La apuesta del Gobierno autonómico coincide con la publicación del Libro blanco de la Biofabricación, un informe elaborado por la red Iberos+ para ayudar a las administraciones en el diseño de políticas y prioridades de financiación y que constata que la Eurorregión tiene capacidad tecnológica y potencial para liderar este sector en Europa.

«Existe un polo de excelencia en este ámbito en Galicia y el norte de Portugal, que la Xunta respalda con esta Estrategia y que nuestro informe también reafirma. La idea es que las administraciones puedan disponer de toda esta información para la toma de decisiones y le enviaremos el libro al Gobierno autonómico, a GAIN, al Parlamento para que lo difunda a todos los partidos y también a Bioga (Clúster Tecnolóxico Empresarial das Ciencias da Vida de Galicia). Pero también nos resulta útil a los investigadores para conocer el estado del sector y qué proyectos van a tener interés en los próximos años», destaca Pío González, catedrático de la UVigo y coordinador de Iberos+ (Instituto de Biofabricación en Red para el Envejecimiento Saludable).

Este consorcio reúne a 17 grupos de investigación de universidades, centros de I+D y fundaciones, así como a 4 empresas innovadoras de Galicia y el norte de Portugal. Está cofinanciado por el programa Interreg y el Libro blanco es una de sus actividades previstas, realizada en colaboración con Feuga.

Los miembros de la red desarrollan una actividad puntera relacionada con las cuatro grandes áreas de la biofabricación orientadas a la ingeniería de tejidos y la medicina regenerativa que contempla el documento: la bioimpresión 3D, las tecnologías de microfluídica para organ-on-a-chip (dispositivos que reproducen funciones clave de órganos y tejidos), el desarrollo de organoides y esferoides y las terapias avanzadas.

El mercado global de la biofabricación está liderado por EE UU y Canadá, mientras que Asia experimenta un gran crecimiento y Europa vive un desarrollo intermedio encabezado por Reino Unido. «En Galicia hay un gran potencial de crecimiento y el índice de generación de empresas biotecnológicas es bastante relevante, con un crecimiento de más del 100%», apunta González.

Respecto al marco legislativo, el Libro blanco incide en la necesidad de una mayor flexibilidad: «La agencia regulatoria americana (FDA) ya ha admitido la comercialización de compuestos que se han validado con tecnologías organ-on-a-chip, que son una alternativa a la experimentación animal. Todos estos avances están yendo mucho más rápido que la normativa, que a veces es un lastre. Constituye una de las barreras identificadas porque o bien no existe una específica o bien es muy restrictiva».

Además de la nueva Estrategia de la biotecnología, otras iniciativas que ayudan a la consolidación y excelencia del sector en nuestra comunidad son la Axencia Galega de Coñecemento en Saúde (ACIS), la Axencia Galega de Innovación (GAIN) o la red de biobancos de los hospitales gallegos. Además, el Instituto de Salud Carlos III está impulsando plataformas de impresión 3D, que ya funcionan en más de una decena de centros hospitalarios españoles, entre ellos, el CHUAC.

El informe identifica asimismo los países con mayor actividad investigadora en sus centros de I+D y universidades. China y EE UU lideran la producción de publicaciones científicas y patentes. También destacan otros países asiáticos como Japón e India y, en Europa, sobresalen Alemania e Italia. Aunque España está muy bien posicionada en el ámbito de la bioimpresión.

El mayor número de empresas se generan en China y EE UU, y Europa se encuentra en una posición intermedia pero competitiva. «En España y en Portugal ya empieza a haber un pequeño grupo de empresas incipientes con las que podemos hablar sobre estas tecnologías como BETA Implants y BFlow, que forman parte de Iberos+», señala Pío González.

Integrantes de la primera promoción del máster en Biofabricación de las tres universidades gallegas.

Integrantes de la primera promoción del máster en Biofabricación de las tres universidades gallegas. / Duvi

Máster gallego en Biofabricación

La evaluación de la oferta formativa revela que es más especializada en Europa. Alemania, Países Bajos y Reino Unido ofertan másteres específicos como el de Biofabricación impartido por las tres universidades gallegas, el único de toda España y que este año ha formado a su segunda promoción con muy buenas perspectiva laborales.

El apartado de vigilancia de patentes está liderado, de nuevo, por EE UU: «Aunque el conocimiento lo generen otros, son ellos los que tienen la propiedad tecnológica. China, Corea del Sur y Europa tienen un 23% del total. Y, dentro de la UE, destacan Alemania, con un 42%, y Francia».

Para el catedrático de la UVigo, este es uno del retos de la Eurorregión: «Aún generando conocimiento y teniendo formación específica y empresas incipientes, la tasa de patentabilidad es muy baja, con lo cual es difícil generar actividad económica. Se necesita una estrategia clara. Las universidades pueden financiar la primera etapa, el registro, pero proteger una patente en otros países es muy caro y los grupos solo pueden hacerlo si consiguen un proyecto específico. Si ya es difícil retener el talento que formamos, proteger todo este conocimiento es otro desafío».

La segunda parte del Libro blanco es un análisis prospectivo del sector a partir de las opiniones de 69 especialistas de la Eurorregión que trabajan en distintos ámbitos de la biofabricación dentro de universidades y centros de I+D, mayoritariamente, pero también en hospitales y empresas.

Señalan como principales barreras las regulaciones, una financiación insuficiente y, a bastante distancia, las de tipo ético o social en el caso de ciertas tecnologías. Y, en una escala del 1 al 10, valoran las perspectivas del sector respecto a Europa con una media de casi 7. «Hay una alta confianza en el potencial de crecimiento y un fuerte consenso. Tenemos margen de mejora, pero estamos muy bien posicionados», subraya González.

Respecto al horizonte temporal de estas tecnologías, los expertos sitúan como aplicaciones clínicas más próximas, entre 2035 y 2050, la bioimpresión de piel, cartílago y hueso. De hecho, el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla ya está autorizado para utilizar piel artificial. «Y también ven una gran capacidad para el desarrollo de biotintas que incluyan nanomateriales para estas aplicaciones», añade.

Otras tecnologías avanzadas son los sistemas organ-on-a-chip: «Se empezarán a implementar en los próximos años de forma mucho más masiva y además hay una base empresarial incipiente. Y, a más largo plazo, después de 2050, se sitúa la creación de órganos completos dadas las dificultades que conlleva.

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