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Servicio humanitario

«¡Ya llora! ¡Ya llora!»: así fue el operativo policial que salvó la vida a Hugo en Vigo

La reanimación del menor de 3 años de Lavadores motivó un dispositivo excepcional que paralizó toda la actividad ordinaria de la emisora de la Policía Nacional

«Es sin duda la actuación más especial de toda nuestra trayectoria. Fue como si volviese a nacer», coinciden los dos agentes que intervinieron, que se han convertido en los «superhéroes» del niño y su familia

Delfín y Cano, los dos policías nacionales que salvaron la vida a Hugo.

Alba Villar

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Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

«¡Ya llora! ¡Ya llora! Tranquilos todos» La frase de Delfín rompió el tenso silencio que durante unos minutos que parecieron horas invadió la habitualmente bulliciosa sala CIMACC-091 de la comisaría de Álvaro Cunqueiro, la que canaliza las emergencias de Vigo y las de buena parte de la provincia. También resonó en los equipos de comunicación de las patrullas policiales desplegadas por la ciudad. Y es que este policía nacional y su compañero Cano acababan de salvar la vida a Hugo, el menor de 3 años que dejó de respirar tras desvanecerse y golpearse en la cabeza en su casa de la parroquia de Lavadores. La rápida intervención de estos agentes, que ya son unos «superhéroes» para el niño, fue clave en un auxilio humanitario que, además, motivó un dispositivo excepcional: se paralizó toda la actividad ordinaria de la emisora para centrarse en esta única emergencia y se coordinó un operativo para despejar el recorrido de la ambulancia hacia el Hospital Álvaro Cunqueiro.

Una llamada al CIMACC desencadenó todo. «Estábamos de apoyo en otra intervención. El operador, nervioso, comunicó que una madre pedía auxilio porque estaba perdiendo a su hijo, no respiraba. Estábamos a un kilómetro de distancia y llegamos en un par de minutos», describe Delfín, agente con 25 años de trayectoria en el Ejército y en la Policía Nacional que ese día estaba finalizando su formación práctica debido a su ascenso a subinspector. Con él estaba Cano, oficial del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) que lleva 19 años en el cuerpo policial.

Constantes vitales

Cuando llegaron, la madre y la bisabuela del niño esperaban en el camino. El menor estaba con el padre en la vivienda. «Estaba semiinconsciente, con respiraciones agónicas y algo cianótico. Empezamos por maniobras básicas: monitorizamos sus constantes vitales, lo pusimos en posición lateral de seguridad y lo estimulamos para que respirase o tosiese. Cuando abrí las vías aéreas vimos que nada las obstruía. Respiraba, pero venía y se iba... Y en un momento dado dejó de respirar del todo y sufrió una parada cardiorrespiratoria», describe Delfín.

Comenzó la reanimación cardiopulmonar: «Fue rápido. A los segundos el niño volvió en sí, lo pusimos de nuevo en posición lateral para que respirase con abundancia y de repente empezó a llorar». Ese llanto sonó como un milagro. «Es indescriptible la alegría. Es como si volviese a nacer», cuentan ambos policías. Fue en ese momento cuando a través de su equipo Delfín comunicó a la emisora y al resto de patrullas que el pequeño «ya lloraba», llegando a poner el micrófono junto al niño para que escucharan el llanto. «Fue emotivo para todos», afirman.

Prioridad

La intervención que salvó la vida a Hugo motivo un dispositivo excepcional. El CIMACC advirtió a todos los indicativos en la calle que debían permanecer en espera para dar prioridad a la crítica actuación policial de Lavadores: durante esos minutos ningún agente pudo comunicarse con la emisora salvo estos policías, que estaban pendientes de la llegada de la ambulancia. Es lo que se denomina «silencio de radio».

El diploma que Hugo y su familia entregaron a los dos policías que salvaron al niño.

El diploma que Hugo y su familia entregaron a los dos policías que salvaron al niño. / Cedida

Cuando llegó el 061, el menor estaba estabilizado, pero la situación aún era crítica. El pequeño todavía sufrió alguna crisis más. «Los sanitarios nos pidieron que gestionásemos el traslado al hospital para llegar lo antes posible. Era una tarde de viernes con mucho tráfico y vi por el GPS que todas las rutas estaban en rojo, por lo que solicitamos al resto de patrullas que hiciesen cortes en cruces y rotondas para facilitar el paso de la ambulancia», concreta Cano.

Pese a su experiencia, la de Hugo ha sido la intervención «más especial» hasta la fecha para estos policías: «Las intervenciones con niños siempre son complicadas. Te pones la coraza y haces tu trabajo, pero claro que te afectan y te dejan huella». En este caso, destacan, se toparon con una «familia ejemplar». «Su comportamiento fue excepcional. Al llegar les transmitimos tranquilidad y les dijimos que íbamos a hacer todo lo posible. No era fácil, pero lo hicieron muy bien y nos dejaron espacio para trabajar», destacan.

Hugo estuvo hospitalizado y recibió la visita de los dos policías. «Nos adora y nos regaló un diploma que tenemos enmarcado en nuestras casas», afirman. Han establecido una «buena relación» con sus padres. «Están muy agradecidos, reconforta que valoren nuestro trabajo», valoran. Como reflexión final, remarcan la importancia de la formación en primeros auxilios y de que, ante una situación así, no se debe dudar en alertar a los medios policiales y sanitarios. «Sea cual sea la emergencia, siempre pueden contar con la Policía Nacional», resumen.

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