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Investigación

La UVigo evalúa la satisfacción de las gimnastas con su imagen y sus problemas de salud

Belén Portas, que compitió en esta disciplina y sigue practicándola, aborda en su tesis la salud física y mental de las deportistas desde sus inicios hasta que se retiran y demanda una atención adecuada durante todo este proceso

La autora de la tesis, Belén Portas Núñez.

La autora de la tesis, Belén Portas Núñez. / Cedida

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

El ballet y la gimnasia rítmica imprimieron en ella unos valores «muy bonitos» y la convirtieron en la persona que es hoy en día. Pero también sufrió los efectos de la búsqueda de «una perfección inalcanzable» en su adolescencia y, de toda esta experiencia vital, surgió su tema de tesis doctoral. «La base de todo deportista es constancia, sacrificio y esfuerzo, pero en nuestra disciplina también se pone el foco en el físico porque es un deporte estético y visualmente atractivo. Por eso, una de las principales conclusiones de mi investigación es que debe atenderse la salud de la gimnasta desde sus inicios hasta su etapa más activa y también cuando se retira», reivindica la cambadesa Belén Portas.

Llegó a ser campeona gallega con su equipo del Club Gimnasia Arousa, pero dejó la competición por la presión que ella misma se imponía. «Ni mucho menos» por sus preparadores, subraya. Tras el COVID entrenó a niñas pequeñas y, después de 8 años retirada, ha vuelto a entrenar con un club de Madrid, donde reside. «Empecé bastante tarde, a los 12, pero antes había hecho danza. La gimnasia rítmica siempre ha sido mi pasión, mi motor, y me apetecía volver también como un reto. Seguiré vinculada a ella toda la vida de una u otra forma», asegura.

En el ámbito académico, es graduada en Educación Primaria con mención en Educación Física por la UVigo y, antes de iniciar el doctorado, completó un máster en Cognición y Emoción en Contextos Educativos en Madrid. Su tesis, realizada en el grupo WellMove del campus de Pontevedra, incluye tres artículos científicos ya publicados que abordan diferentes etapas vitales de las gimnastas.

La autora de la tesis, Belén Portas, durante su época como gimnasta.

La autora de la tesis, Belén Portas, durante su época como gimnasta. / Cedida

El primero de ellos, publicado en Children, analiza la insatisfacción corporal en niñas que practican este deporte de forma recreativa. El germen fue su trabajo final de grado e incluye a 88 niñas gallegas de entre 6 y 11 años que hacían rítmica como actividad extracurricular y otras 88 que no como grupo de control. «Utilicé una escala de siluetas, de la más delgadita a la más gruesa, para que ellas señalasen la que creían que más se parecía a la suya. Y después les preguntaba a qué imagen les gustaría parecerse más. También tomaba sus medidas y calculaba su índice de masa corporal (IMC). Tuve mucha colaboración externa de los clubes y del colegio donde hice prácticas», agradece.

«Si una niña situada en infrapeso se veía reflejada en una silueta de sobrepeso ahí había una distorsión corporal. Los datos revelaron que sí existe insatisfacción, pero no en un grado muy significativo y además estaba presente tanto en las niñas que practicaban rítmica como en las que no. Al final, la sociedad premia un canon de belleza basado en la delgadez y las niñas ya interiorizan este mensaje desde pequeñitas», advierte.

El segundo artículo es una revisión sistemática y análisis de todas las investigaciones sobre imagen corporal e insatisfacción de gimnastas rítmicas realizadas hasta marzo de 2025 y que suman en conjunto casi 600 deportistas. Apareció en Acta Gymnica.

«Aunque cada vez somos más autores los que queremos indagar sobre ello, todavía hay muy pocos trabajos específicamente sobre gimnasia rítmica. Este trabajo de revisión y metaanálisis reveló que las gimnastas en activo saben que están delgadas y están satisfechas con su cuerpo. Puede haber un ligero grado de insatisfacción porque, al final, la delgadez se asocia con un mayor éxito deportivo y siempre les gustaría serlo algo más», explica.

El tercer y último artículo de la tesis, publicado este mismo año en The Physician and Sportsmedicine, se centra en gimnastas retiradas para determinar la prevalencia de trastornos de conducta alimentaria, insatisfacción con la imagen corporal y dolencias musculoesqueléticas. Y participaron 216 exdeportistas españolas con una media de edad de 26,3 años y un promedio de 11,7 años de práctica.

El 68% de ellas tenían insatisfacción corporal «Aumenta cuanto mayor es el IMC. Cuando dejan de practicar rítmica, ya no están expuestas a requerimientos nutricionales ni a niveles de ejercicio tan extremos y es normal que su cuerpo recupere peso o se incline más hacia el normopeso. Y ahí es cuando aparece esa insatisfacción, sienten incluso una pérdida de identidad después de tantos años vinculadas al deporte», detalla.

El 82,3% de las gimnastas retiradas sufren dolor lumbar

Además, el 82,3% sufren dolor lumbar y el 74,5%, de cuello: «Las lesiones están, sobre todo, relacionadas con la espalda porque es un deporte cuyas exigencias físicas se centran en unos movimientos bastante extremos y el entrenamiento consiste en la repetición constante de esos movimientos».

Los resultados, por tanto, inciden en la necesidad de estrategias de prevención de lesiones y apoyo psicológico después de la retirada. Un acompañamiento que, según señala Portas, también es preciso en los inicios y en el periodo de máxima actividad para cuidar de la salud física y mental de las gimnastas.

«Al ser un deporte estético, el foco está en el físico. Y además tiene una iniciación muy temprana, el pico de rendimiento está en la adolescencia, por lo que las gimnastas están en edades muy vulnerables. En general, y como demuestra el primer estudio, es necesario inculcar a las niñas desde edades muy tempranas una buena relación con su imagen y que sean conscientes de que cualquier cuerpo es válido en todas sus funciones, no únicamente uno delgado», aboga.

La autora firma los tres artículos junto a sus dos tutores, Carlos Ayán y Miguel Adriano Sánchez, así como con los investigadores del grupo WellMove Nerea Blanco y José C. Diz.

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