Competencia
Los menús del día de los supermercados de Vigo «se comen» a los restaurantes
Grandes cadenas ofrecen platos preparados a precios inferiores y atrayendo a numerosos clientes
El sector hostelero lamenta el «intrusismo» y piden los mismos controles sanitarios

Un servicio de comida preparada en un supermercado. / FdV
A la hostelería de Vigo le ha salido en los últimos tiempos una competencia totalmente inesperada: los supermercados. Y es que establecimientos de cadenas como Mercadona, Alcampo o Eroski ofrecen a los clientes una enorme variedad de platos preparados al momento a precios considerablemente inferiores a los que se encuentran en los restaurantes. Ensaladas de pasta por menos de cinco euros, pollo asado con patatas por siete, salmón con arroz y verduras por poco más de cinco... Es decir, ofrecen poder comer o cenar de forma saludable por menos de diez euros, algo completamente imposible de conseguir actualmente en bares o cafeterías, donde un menú del día estándar no baja de los trece euros, algunos casos incluso con las bebidas y el postre aparte.
El problema, para el sector de la hostelería, sin embargo, no tiene solo que ver en el precio y sí con el hecho de que hay supermercados que operan directamente como restaurantes, ofreciendo un espacio a los clientes para comer los platos preparados y, en algunos casos, incluso con empleados ejerciendo en la práctica como camareros sirviendo las bebidas a los comensales. «Son restaurantes encubiertos y por lo tanto están ejerciendo intrusismo. Entendemos que si ofrecen esos servicios, deberían acogerse al convenio de la hostelería y no de la alimentación, y pasar todos los controles sanitarios a los que nos obligan a nosotros», asegura César Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur).
El sector entiende que «esta moda atípica» está en un limbo legal. La frontera es muy liviana «porque no están sometidos a una regulación específica», entienden desde la patronal de la hostelería, que insisten en que los supermercados que ofrecen este tipo de servicios deberían contar con licencia de restauración para que cumplan con esos requisitos sanitarios que las autoridades piden a los establecimientos hosteleros.
En el Mercadona del barrio de O Calvario, ubicado en el edificio de Bodegas Bandeira, llevan tiempo ofreciendo comida preparada y un espacio para consumirla. Ello ha provocado que distintos restaurantes y bares del entorno de calle Aragón hayan decidido dejar de ofrecer menús del día ante la caída de clientes y la falta de rentabilidad, además de entender que no pueden competir en precio con esos supermercados. Es decir, esos establecimientos de hostelería han tenido que reinventarse, ofreciendo platos de carta o directamente, como ha sucedido en algunos casos, eliminar su servicio de comidas y optar únicamente por operar como una cafetería clásica.
Pero desde Feprotur inciden en que la clientela fiel de la mayoría de restaurantes no se pierde por este tipo de competencia. «Cuando conseguimos por ejemplo atraer a turistas, luego no se van a otros sitios», apunta César Ballesteros.
Familias con niños, independientemente de la edad, y las monoparentales, dibujan el perfil mayoritario en la compra de platos preparados. Destaca, sobre todo, los casos de parejas con niños de edad media, donde se concentra casi uno de cada cinco kilos del consumo total. También los trabajadores de turno partido que no tienen tiempo para cocinar en casa al mediodía y necesitan comer algo rápido son clientes habituales de los platos preparados de los supermercados.
«Los platos preparados han pasado de ser una opción puntual en la mesa de los españoles a una solución integrada en su dieta cotidiana, adquiriendo incluso un papel cada vez más relevante en celebraciones donde su presencia habría sido impensable hace apenas unos años», explicaba hace unas semanas Álvaro Aguilar, secretario general de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre).
Hay que tener en cuenta además que, especialmente desde la pandemia, la hostelería se ha ido adaptando a otra nueva realidad: el reparto de comida a domicilio. Cada vez hay más bares y restaurantes de Vigo que están presentes en plataformas como Glovo y Just Eat para llevar sus platos a los hogares. Es decir, el sector se ha tenido que reinventar en varias ocasiones en los últimos años ante el surgimiento de distintos competidores.
¿Y el baño?
La hostelería no está poniendo la lupa únicamente en los supermercados. En los últimos tiempos informan que varias tiendas delicatessen de la ciudad permiten la degustación de sus productos en el propio local en lugar de únicamente funcionar como punto de venta. Entienden que este tipo de negocios que autorizan comer en su interior deberían cumplir también requisitos obligatorios de la hostelería como tener un baño disponible para los clientes pero que prácticamente ninguno de ellos cuanta con uno. En este caso sucede lo mismo: son negocios que se acogen al convenio de la alimentación en lugar de al de la hostelería pese a que si ofrecen productos para comer en el propio local deberían contar como restaurante y no como una tienda.
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