Ocio y economía
Paseo de Alfonso se consolida en Vigo como enclave de moda para hostelería y restauración: «El cambio ha sido brutal»
La peatonalización desde Porta do Sol ha convertido la zona en una prolongación del Casco Vello y la oferta es cada vez más variada y atractiva

Terrazas llenas a última hora de la tarde en Paseo de Alfonso. / Pedro Mina

El Paseo de Alfonso XII y el olivo son, sin ningún atisbo de duda, símbolos de la ciudad de Vigo y uno de los lugares señalados para disfrutar de la Ría. Ese balcón de lujo se ha convertido también en los últimos tiempos en un enclave de moda para el ocio de vecinos y turistas, demostrando un tirón que parece no tener freno y que lo ha convertido en una prolongación del Casco Vello gracias a una peatonalización desde Porta do Sol que se ha demostrado, como es habitual con este tipo de intervenciones, como un éxito rotundo.
A día de hoy, la zona ofrece una oferta de ocio cada vez más variada y complementaria que, especialmente desde media tarde, la convierte prácticamente a diario en un hervidero de gente que llena de satisfacción a los responsables de los negocios allí instalados, tanto aquellos que llevan ya años trabajando como los últimos en desembarcar.
«Llevamos aquí 11 años y la zona cambió muchísimo, ahora ya se viene a propósito a disfrutar del ambiente, las vistas», destaca Patricia Sousa, una de las dueñas de Hiroki Sushi Bar, un restaurante japonés ubicado en la plaza reformada recientemente junto a las calles Ferrería y Santiago, donde buena parte del espacio está reservado para unas terrazas cuyo valor se multiplica con el buen tiempo y los días más largos. «Es lo que busca la gente principalmente en las cenas, es muy agradable», añade Sousa.
Mesas, sillas y, sobre todo, mucho ambiente reinan en esa zona en la que en un puñado de metros cuadrados hay diferentes opciones para escoger, entre ellas la pastelería Fermentum, que abrieron hace cuatro años los italianos Paola Fusco y Alessio di Lorenzo. Tras un período inicial «trágico» por las obras de peatonalización de Elduayen, perciben que ahora todo es bien distinto. «Hay mucha más gente, se está convirtiendo en un sitio de moda con una propuesta diferente», explica Fusco, destacando que la mezcla de negocios contribuye a atraer nueva clientela. Ellos mismos han contribuido abriendo a ampliar la variedad abriendo el año pasado justo al lado una heladería. Todos sus productos se pueden degustar desde primera hora de la mañana en su terraza, «siempre muy cotizada».

Las vistas a la Ría de Vigo, uno de los reclamos. / Pedro Mina
A punto de cumplir tres años abierto en esta zona está el bar A Póla, regentado por Iván Puga y que es uno de los epicentros del fenómeno conocido como «tardeo» con su amplia terraza y también en el interior de un local en el que se mezclan las consumiciones con una decoración diferente, cuadros, arte «y buena música», explica su responsable, muy contento con la experiencia y confiado en que todo este ámbito siga funcionando igual o mejor en el futuro, pero sin cruzar determinadas líneas rojas. «Intentamos cerrar pronto, que los días no se alarguen más allá de la medianoche en principio porque el respeto a los vecinos es sagrado, no queremos que la moda nos supere», señala Puga.
Su llegada a Paseo de Alfonso se produjo casi al mismo tiempo que el de José Curiel con El Castro Bar, que puede presumir de tener su terraza junto al olivo y el mirador y, además, ofrecer desde el interior de su local unas vistas también por las que muchos pagarían. «Llegamos a finales de 2023 porque veíamos que era una zona que tenía mucho potencial, lo veíamos claro, pero estaba bastante muerta», explica Curiel, detallando cómo de la mano de Iván Puga y el resto de hosteleros de la zona se ha trabajado conjuntamente «haciendo cosas de la mano» y organizando conciertos, exposiciones y actividades para ofrecer a los vigueses un concepto cada vez más diferente, algo en lo que también buscan involucrar al Concello.
Todos miran, además, con ilusión el desarrollo del Barrio do Cura y la futura ampliación del túnel y puesta en valor de todo el Paseo de Alfonso planificada por el consistorio, confiando en que «todo esto va a crecer y se puede tener todo este maravilloso balcón mucho mejor cuidado y explotado, siendo casi la zona cero de la ciudad», añade el responsable de El Castro Bar.
Precisamente, ese potencial es en el que se han fijado los últimos empresarios en aterrizar en la zona, en concreto justo en el último portal de Elduayen, donde este pasado viernes abría sus puertas la primera tienda física de Gemma & Naza, especializada en tartas de queso artesanales con diferentes ingredientes, café de especialidad, cookies y mucho más. «Vimos que es una zona en auge que crecerá todavía más y buscamos encajar con otro tipo de producto», explican Adrián Méndez y Aarón López, sus responsables, que han realizado una profunda remodelación del local sacando a la luz, entre otras cosas, el suelo original en el interior del establecimiento, del siglo XIX y que han restaurado. Como el resto, tratará de poner su granito de arena para Paseo de Alfonso siga siendo un lugar de peregrinaje para no perderse.
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