NEGOCIOS DE VIGO CON HISTORIA
El Estanco de Pepito se acerca al siglo de vida en Vigo
Moisés Rivera, nieto de los fundadores, y su mujer Fabiana Fernández se mantienen al frente del Estanco Vigo 18, en Teis, que abrió sus puertas en 1931

Edgar Melchor / Eli Regueira
Una antiquísima puerta amarilla, un envoltorio de chocolate de 1986 y una elegante lámpara de araña coronan un local situado entre la Rúa Santa Tegra y la Avenida de Guixar, en Teis. Se trata del Estanco Vigo 18 o, como todos lo conocen en el barrio, el Estanco de Pepito. El negocio nació en 1931 en otra ubicación próxima con el nombre de Alimentación Rivera y en los años 50 se trasladó al punto actual. Al frente del establecimiento se encuentran el nieto de los fundadores, Moisés Rivera —desde hace casi 20 años—, y su mujer, Fabiana Fernández —desde hace 8—. «El 80 % o algo más de lo que vendemos es tabaco y el restante lo conforman los productos que se olvida la gente, como bebidas, conservas, papelería, chucherías…», explica el dueño a FARO.
«El negocio lo fundó mi abuelo, José Rivera Fernández, junto con mi abuela Arminda Giráldez; él era originario de Covelo y vino a Vigo a buscar mayor prosperidad», relata Moisés. En 1931, el establecimiento abrió sus puertas como «una tienda de ultramarinos», y ese mismo año «consiguió la licencia de estanco». Rivera Fernández falleció de tuberculosis a la temprana edad de «cuarenta y pico» años: «En aquel momento no había penicilina y se quedó mi abuela a cargo del comercio con la ayuda de familiares».

A la izquierda, el abuelo de Moisés, José Rivera Fernández, fundador del negocio, en la primera ubicación de la tienda; a la derecha, el sobrino de este en una imagen de 1932. / Cedida
Cuando el padre de Moisés, José Rivera Giráldez, alcanzó la mayoría de edad, se unió al negocio, y más tarde lo hizo también la madre, Mercedes Alonso Juárez, quien «trabajó como una leona». De ahí que el comercio fuese rebautizado popularmente como el Estanco de Pepito. «Él es un emblema en este barrio, ha ayudado a muchísima gente», expresa Fabiana, a quien Moisés elogia continuamente por su labor en la tienda. En los años 50, el local se mudó de lugar. «Estaba en la zona de Guixar, pero se realizó una expropiación para construir un relleno y el túnel del tren, y se vino para aquí», añade el propietario.

Arminda Giráldez, abuela de Moisés. / Cedida
A lo largo de varias décadas, el establecimiento, aparte de tabaco, disponía de los servicios de carnicería y frutería. «Era como un supermercado, pero cuando se jubiló mi padre y murió mi madre, redujimos el espacio del bajo —el resto pasó a usarse como almacén— y eliminamos esa parte del negocio porque era demasiado trabajo; ahora solo tenemos estanco y lo que nos permite vender el Comisionado para el Mercado de Tabacos, que son productos envasados», agrega.

Moisés Rivera posa frente al estanco con una fotografía histórica, de 1925, en la que aparece su abuelo. En la próxima imagen de este artículo, la instantánea se muestra ampliada. / Pablo Hernández Gamarra
Moisés, ingeniero industrial de formación —Fabiana, por su parte, es abogada— y con unas prácticas como única experiencia en el sector, comenzó en la tienda echándoles una mano a sus padres, al igual que sus dos hermanos. «Mi hermano y mi hermana siguieron su camino, pero a mí me daba mucha pena que se perdiera el negocio familiar de tantos años y decidí hacerme cargo», rememora con orgullo.

José Rivera Fernández, el cuarto por la izquierda y hacia abajo, abrazando a una niña, con gente del barrio en la Rúa Santa Tegra en 1925. / Cedida
Las claves de su éxito
Dos décadas más tarde, el establecimiento continúa firme hacia su centenario. «El secreto para sobrevivir es el conjunto de clientes, confían tanto en nosotros…», asevera. Al mismo tiempo, destaca el «trato cercano» y las horas de dedicación, unas 10 al día de lunes a sábado, como factores clave de su éxito. «Siempre tienes que estar atado, nos cogemos solo una semana de vacaciones, ahora en verano», atestigua Moisés.

Fachada del estanco décadas atrás. / Cedida
Es precisamente este extenso horario laboral el que hace que acudan hasta esta esquina de Teis compradores «de todo Vigo», aunque el grueso de su cartera comercial lo integran los vecinos. «También vienen turistas o algún peregrino perdido», abunda. Un día, curiosamente, entró el futbolista Denis Suárez, ex del Celta. «Yo no sabía quién era, me pidió un champú y le ofrecí el más barato; cuando salió, las personas que estaban en el local me comentaron que era futbolista», recuerda Moisés entre risas.
Relevo generacional
Tanto Moisés como Fabiana disponen de energía más que suficiente para «adaptarse a los tiempos» e irse «modernizando» a través de «nuevas líneas de negocio». Con todo, tienen una niña pequeña, Aitana, y esperan un nuevo (o una nueva) miembro en la familia. «Que estudien y elijan libremente su camino porque aquí son muchas horas de trabajo; si algún día quieren continuar con esto, que sea con la ayuda de empleados», sentencia el matrimonio.
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