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Desvelado el misterio del mural de Navia: Iria Blanco pintó al músico vigués Artu, una historia de amor al otro lado del pasamanos

El crítico musical Jesús Rayuelo buscaba al autor de un retrato que creía suyo en Vigo, pero el enigma escondía un homenaje íntimo de la artista a su pareja, Artu Ruade, fallecido en 2019

El músico ya fallecido Arturo Álvarez Ruade es que su retrató en un pasamanos de Navia la que fue su pareja, la artista Iria Blanco.

El músico ya fallecido Arturo Álvarez Ruade es que su retrató en un pasamanos de Navia la que fue su pareja, la artista Iria Blanco. / Cedidas

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Marta Clavero

Marta Clavero

La respuesta estaba al otro lado del murete. Literalmente. El mural que en los últimos días había despertado la curiosidad de Jesús Rayuelo, rostro habitual de salas de conciertos, festivales indie y pequeños templos de la música underground, no era finalmente un retrato suyo.

Aunque el parecido resultaba evidente y el propio Rayuelo llegó a lanzar un llamamiento en redes para encontrar al autor -«Busco al que ha hecho un mural de Rayuelo en Vigo. Se recompensará»-, el misterio se ha resuelto con una historia mucho más íntima: la figura pintada en Navia es la del músico vigués Artu Ruade.

El dibujo aparece en el pasamanos de hormigón de unas escaleras situadas en la plaza exterior de la Sala de Lectura de Navia, en la rúa Teixugueiras 26. En él se ve a un hombre sentado, guitarra en mano, cantando ante un micrófono. La escena, por su gesto, su postura y su aire de músico de escenario pequeño, llevó a muchos a ver allí a Rayuelo. También a él. Pero la obra guardaba otra identidad y, sobre todo, otra emoción.

La autora es Iria Blanco, artista que participó en la intervención de los muros de Navia dentro del programa «Vigo, cidade de cor». Y el hombre retratado no era un desconocido para ella: era Artu, su pareja durante doce años. «Fuimos almas gemelas. Aún lo añoro», resume Blanco, que convirtió aquel rincón de Navia en un recuerdo permanente de quien fue su compañero de vida y de arte.

Caballero, junto a la artista y los concejales Silva y Rivas, ante uno de los murales de Iria Blanco. // A.Villar

Caballero, junto a la artista y los concejales Silva y Rivas, ante uno de los murales de Iria Blanco. / Alba Villar

¿Quién era Artu?

Arturo Álvarez Ruade falleció el 4 de noviembre de 2019, a los 66 años. Su trayectoria estuvo profundamente ligada a la música viguesa. Sus primeros pasos se remontan a la explosión de la escena local de los años 60 y 70, antes de instalarse en Vancouver, de donde regresó en 2005 tras 25 años. De vuelta en Vigo, siguió vinculado a los escenarios y a los músicos de la ciudad. En los últimos tiempos tocaba en las sesiones jam de la sala Sinatra dentro de la Monk Blues Band. En 2010 publicó el disco «Saffron» junto a Alberto Conde, Cuchús Pimentel, Kin García y Miguel Cabana. Entre sus primeros grupos figuran Los Temples, Golpes y Revólver, formación con la que acompañó durante años a Massiel.

Anuncio en redes del concierto homenaje que se le dedicó a Artu en enero de 2020.

Anuncio en redes del concierto homenaje que se le dedicó a Artu en enero de 2020. / FDV

Su muerte dejó una huella profunda en la escena musical viguesa. Blanco recuerda que en Salesianos se le rindió «un súper homenaje» en el que tocaron juntos numerosos músicos de Vigo y al que asistieron unas 600 personas. Aquel adiós colectivo fue también la prueba de una vida sostenida por la música, las amistades y los escenarios.

Pero el mural tenía todavía una segunda lectura. En la imagen que circuló inicialmente se veía al músico con su guitarra. Lo que no todos sabían es que Iria Blanco también se pintó a sí misma al otro lado del pasamanos. Ahí estaba la clave. La obra no era solo un retrato: era una escena compartida, una conversación silenciosa entre dos lados de un mismo muro. Él, con la guitarra. Ella, enfrente. Separados por el hormigón, unidos por la memoria.

A un lado del muro está Arturo Álvarez Ruade, y al otro lado la que fue su pareja y creadora de las obras Iria Blanco.

A un lado del muro está Arturo Álvarez Ruade, y al otro lado la que fue su pareja y creadora de las obras Iria Blanco. / Cedidas

«Yo estoy del otro lado», explica la artista. La frase, sencilla y rotunda, convierte el mural en algo más que una intervención urbana. En Navia, entre escaleras, muros rojos y el trasiego cotidiano de vecinos y usuarios de la sala de lectura, Blanco dejó pintada una historia de amor. Una de esas que no siempre se entienden a primera vista y que necesitan ser miradas dos veces.

«Está búsqueda me despertó emociones y recuerdos porque Artu estuvo muy implicado en el proceso creativo de los murales de Navia, así que le agradezco mucho a Rayuelo que haya planteado este misterio, aunque me da un poco de pena que se haya dado cuenta de que el del retrato no era él», confiesa Iria.

El equívoco con Rayuelo añadió una capa inesperada al relato. Lo que empezó como una búsqueda casi detectivesca en redes terminó revelando un homenaje íntimo, escondido a plena luz en un espacio público. El músico que parecía Rayuelo era Artu. La autora no era anónima: era Iria. Y el misterio, más que resolverse, se hizo más bonito.

Porque a veces, las respuestas no están lejos. Están justo al lado. O, en este caso, al otro lado del pasamanos.

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