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Asamblea

Los alumnos del Conservatorio Superior de Música de Vigo denuncian la reducción de su horario en 30 horas semanales

Estudian salir a la calle a tocar para manifestarse, hacer campaña por redes, recoger firmas y apoyarse en exalumnos y compañeros de otros conservatorios

Los percusionistas, con pocas opciones al tener que compartir con hasta cinco compañeros sala de ensayo

Asamblea de usuarios del conservatorio de O Castro, este sábado.

Asamblea de usuarios del conservatorio de O Castro, este sábado.

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Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Medio centenar de alumnos, profesores, padres y trabajadores del Conservatorio Superior de Música de Vigo se reunió este sábado en asamblea ante una inminente reducción de los horarios de apertura. El cambio se va a producir por el desplazamiento de dos de los cuatro conserjes a otros centros: las clases y las horas de ensayo se van a aglutinar, en principio, por la mañana.

«Este centro ten unha extensión aproximada de 5.000 metros cadrados e 43 aulas. É moi difícil de xestionar para dous, e se queda unha persoa soa é imposible. Isto provoca que de 70 horas semanais vaiamos ter 40», explica Xoán Lois Fernández, representante de los estudiantes. La primera propuesta que se les hizo fue abrir de 8.00 a 15.00 horas de la mañana, aunque aún es un horario por fijar. Aún no se efectuó el cambio, pero la disminución de personal ya influye sobre las matrículas: «Se habitualmente se facía en dous prazos, agora dinnos que vai ser todo xunto e só de forma presencial».

Los usuarios supieron que esto pasaría a través de un correo del director, con quien los alumnos pudieron reunirse. También solicitaron verse con Ana Ortiz, delegada territorial de la Xunta en la ciudad, pero no obtuvieron respuesta. «Se non facemos nada para cambialo vai ser unha medida definitiva e vai afectarnos sempre», dicen.

Cómo afecta

«Coa redución de horas non vamos poder ensaiar. As clases están repartidas entre a mañá e a tarde, pero no momento que só tes unha das dúas opcións aglutínanse as clases e xa non quedan aulas para o estudo», apuntan los alumnos. «Percusión son os que sufrirán máis porque xa agora teñen moi pouco espazo e onde ensaian é onde se da clase. Cando todo se xunte vanse quedar sen posibilidades», añaden. Las necesidades de cada alumno no son únicas, sino que también hay agrupaciones entre ellos que funcionan como una persona más. El cálculo individual, dicen, no funciona para establecer unos horarios realistas.

Además, con las futuras jornadas que están sobre la mesa, algunos podrían ver condicionada su asistencia al no poder compaginar. Hay alumnos que estudian Bachillerato y otros que tienen un empleo.

Tamara González y Samuel Portas son dos percusionistas del CSM. «Se nos queremos meter a estudar nunha aula podemos chegar a estar cinco persoas alí», dice ella. Pero, además, a esto se suma una falta de material y posibilidades anterior. Solo tienen un instrumento de cada tipo por lo que si dos quieren practicar, se tienen que turnar. Su profesor, David Rodríguez, afirma que no reúnen condiciones favorables para formar, «e se recortamos horas o problema se agrava», indica.

También apunta que hay alumnado «brillante» que opta por no quedarse o no venir a Vigo al no poder ver satisfechas sus necesidades básicas de estudio. Felisa Pérez, responsable del ANPA y madre de un joven que está en esta situación, cuenta que un grupo de siete llevan dos semanas viajando por España buscando dónde formarse: «En todas las pruebas de todos los conservatorios quedaron de los primeros. Es una pena que chavales tan competentes tengan que marcharse fuera. Ni se presentan aquí porque no hay medios», lamenta.

Medidas a tomar

Durante la asamblea que celebraron en los jardines del CSM se pusieron sobre la mesa varios caminos. Además de recoger firmas, hacer campaña por redes y buscar apoyo en asociaciones, bandas y antiguos alumnos, también plantean manifestarse frente al edificio de la Xunta o tocar en diferentes puntos de la ciudad. También colocar pancartas y pedir apoyo al Concello.

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